La leyenda de las campanas de Santiago
Historia preparada especialmente para el alumnado de 6º de Primaria y 1º de Secundaria

Almanzor era de origen humilde y nacido en la zona de Algeciras. Llegó hasta Córdoba donde empezó a hacer contactos (entre ellos estableció relaciones privilegiadas con la favorita del Califa), se casó con la hija de uno de los generales más importantes del momento y adquirió mucho poder.
Al Califa, que tenía pocas ganas de
gobernar, le internó en un palacio,
rodeándole de todo tipo de lujos y
comodidades, y él tomo el mando.
Desde el año 978 al 1001 realizó 52
campañas militares, una de las más
importantes la de Santiago de
Compostela.

Llegó a la vez, por tierra atravesando media península y por mar bordeando el litoral portugués. Una vez en la ciudad, la saqueó y dio orden de no tocar la tumba del Santo ni la iglesia prerrománica en la que se encontraba.
Como parte del botín, se apoderó de todas las campanas de las Iglesias de la ciudad, y se las llevó a Córdoba. Obligó a cristianos cautivos a cargarlas e hizo lo mismo con las puertas de las iglesias.

Imaginad la entrada triunfal en Córdoba, fue apoteósica. Algunas de las campanas las llevaron a la Mezquita siendo utilizadas como lámparas para ser observadas por los fieles cuando se disponían a orar. Otras campanas las fundieron.

Pero aquí no termina el periplo de las famosas campanas. Pasaron los años, y Fernando III el Santo reconquistó Córdoba. Recuperó las campanas y las devolvió a Santiago, esta vez las cargaron cautivos árabes.

La más famosa de las campanas es la que una vez recuperada se llevó a la Torre del Reloj de la Catedral de Santiago, la campana mayor o La Berenguela.

Pero las originales aún se pueden ver en los museos de la Catedral, ya que se exponen en el Claustro.

TOQUES DE CAMPAÑAS

Ir a misa. Se conocen como señales y se dan tres, la primera media hora antes del inicio de la celebración religiosa, la segunda un cuarto de hora antes y la tercera un minuto antes.
Toque del Ángelus. Al mediodía y suele estar marcado por tres campanadas.
Repicar. Es un toque armónico y continuado que suena constante durante el desarrollo de una procesión.
Toque de muerto. Anuncia el fallecimiento de una persona. Las campanas doblan de forma pausada e intercalada y hay diferencias si anuncia la muerte de un hombre, de una mujer o de un niño.
Toque de tormenta. Anunciaba la llegada del temporal y servía para anunciarlo a los hombres que trabajaban en el campo.
Toque de arrebato o de fuego. Constante y alocado, las campanas suenan rápidas y anuncian una emergencia que solicita la colaboración de los vecinos.
Además, dependiendo de la actividad de la parroquia o si había un monasterio, las campanas marcaban el paso del tiempo desde el amanecer hasta el anochecer, desde maitines o las vísperas.

FIN
