Este libro va dedicado a todos los niños y niñas que creen en la magia.
Perseguid vuestros sueños, a lo mejor algún día encontráis algo que cambiará vuestra vida.










































































Pero esto desde cuando está aquí?
Un día que unos niños están jugando al pilla-pilla en el parque, por la zona de siempre, uno de ellos, llamado Mario, fue a esconderse muy muy lejos, ya que siempre lo pillaban, y sin apenas darse cuenta, salió de la zona de siempre.
Fue a otro lugar muy extraño, que nunca había visto.






















Mario se quedó pasmado con lo que acababa de ver. Nunca había pasado por ese lugar, pero era sorprendente. Era todo verde, a diferencia del otro lado, que estaba muy contaminado, con bolsas, latas, basura... Bueno, era lo que tenía un parque abandonado. Por este era tan alucinante, porque a diferencia del otro, este estaba muy bien cuidado, los arbustos tenían formas muy bonitas, estaba sin ningún tipo de basura... Era simplemente mágico.















OLIVIA!! NO TE LO VAS A CREER!!

Seguramente no
Mario fue corriendo hacia los demás a contarle lo que había visto.
Olivia!!!-gritó Mario- NO TE VAS A CREER LO QUE HE VISTO!!!
-No, seguramente no me lo crea- bromeó Olivia- pero vamos, sorpr´endeme.
Con cara de amargura, Mario le contó lo que había visto, y efectivamente, no daban crédito.



































Tenéis que prometerme que no diréis nada.


Pero... estás seguro?-dijo Olivia- no sé...
Mario llevó a Olivia hasta el sitio del parque encantado, y al llegar vieron una puerta mágica que les permitió cruzar hasta el otro lado.
Cuando llegaron allí se encontraron con elfos, duendes, hadas... no se lo podían creer. Al momento una niña muy guapa se acercó a ellos y les preguntó que como habían llegado allí. Pero les tuvo que hacer prometer una cosa... Que nunca, jamás, dirían nada de lo que acababan de ver.
Si contaban algo les podían usar para el circo o los museos, porque todo el mundo quiere ver hadas, elfos...
No diremos nada-dijeron Olivia y Mario-.
Entre todos, decidieron firmar un trato entre seres mágicos y humanos.
En el trato había que decir que nunca, jamás, dirían nada.
Una vez estuvo firmado, la niña que al parecer se llamaba Marta, les enseñó todo el bosque donde vivían, sus casas, sus jardines...
También algunos trucos que sabía hacer, y les presentó a sus amigos y sus amigas.
Lo juramos







































Una de sus amigas era Tania, la mejor amiga de Marta concretamente. Después les presentó a Diego y a Jared, que eran unos niños que vivían allí con sus padres, y como eran primos estaban todo el día juntos.
Firulais también conoció a otros perritos y perritas mágicas que se hicieron muy amigos de él.





























Y, a partir de ese día, intentaban pasar un rato por allí, siempre que podían para jugar con sus amigos mágicos.
