
Erase una vez un niño llamado Luis que iba a la escuela todos los días con miedo. Siempre le molestaban sus compañeros de clase por ser más tímido y callado que los demás.




Nunca decía nada, incluso cuando le tomaban sus cosas o le decían cosas malas. Un día, Luis decidió hablar con sus padres y contarles todo lo que estaba sucediendo en la escuela.




Ellos lo escucharon atentamente y le dijeron que era importante decirle a alguien más, como un maestro o un consejero escolar. Con el apoyo de sus padres, Luis encontró el valor para denunciar la situación en la escuela y buscar ayuda.



Con el tiempo, las cosas mejoraron para Luis y pudo volver a disfrutar de la escuela sin tener miedo.
Fin







¡Ya no os tengo miedo!
