
Había una vez un gato llamado Zeus que amaba pasar tiempo con su dueño. Pero un día, su dueño empezó a tratarlo fatal.

No le dio de comer ni de beber durante meses, y lo golpeó sin razón alguna.

Zeus se sintió triste y asustado todo el rato.
Un tiempo después, su dueño lo dejó abandonado en una gasolinera, el pobre Zeus estaba en una caja de cartón sin comida y sin bebida.

Hasta que un día una familia amante de los animales rescató a Zeus y lo llevaron a un refugio donde lo cuidaron y amaron como se merecía.

A partir de entonces, Zeus vivió feliz y seguro, rodeado de amor y caricias para siempre.


