Hecho por:
Mayra Zambrano Peláez


Al lado de sus padres, de tres cerditos habían crecido alegres en una cabaña en el bosque. Y como ya eran mayores, sus papas decidieron que era hora de que construyeran, cada uno, su propia casa. Los tres cerditos se despiedieron de sus papás, y fueron a ver cómo era el mundo.
El primer cerdito, el perezoso de la familia, deicidió, hacer una casa de paja. En un minuto la choza estba ya hecha. y entonces se fue a dormir.

El segundo cerdito, un glotón, prefirió hacer la cabaña de madera. No tardó mucho en construirla. Y luego se fue a comer manzanas.

El tercer cerdito, muy trabajador, opto por construirse una casa de ladrillos y cemento. Tardaría más en construirla pero estaría más protegido. Después de un día de mucho trabajo, la casa quedo preciosa.

Pero ya se empezaba a oír los aullidos del lobo en el bosque. No tardo mucho para que el lobo se acercara a las casas de los tres cerditos. Hambriento, el lobo se dirigió a la primera casa y dijo:
-¡Ábreme la puerta o soplare y tu casa tirare! Como el cerdito no abrió, el lobo soplo con fuerza, y derrumbo la casa de paja.

El cerdito, temblando de miedo, salió corriendo y entro en la casa de madera de su hermano. El lobo le siguió. Y delante de la segunda casa, llamo a la puerta, y dijo:
-¡Ábreme la puerta o soplare y tu casa tirare! Como el no abrió, el lobo soplo y soplo, y la cabaña se derrumbo.

Asustados, los dos cerditos corrieron y entraron en la casa de ladrillos de su optro hermano. Pero, como el lobo estaba decidido a comérsolos, llamo a la puerta y grito:
-¡Abreme la puerta o soplare y tu casa tirare! y el cerdito trabajador le dijo: -¡Sopla lo que quieras, pero no la abriré!

Entonces el lobo soplo y soplo. Soplo con todas sus fuerza, pero la casa ni se movió. La casa era muy fuerte y resistente. El lobo se quedó casi sin aire. Pero aunque el lobo estaba muy cansado, no desistía.

Trajo una escalera, subió al tejado de la casa y se deslizo por el pasaje de la chimenea. Estaba empeñado en entrar en la casa y comer a los tres cerditos como fuera. Pero lo que él no sabia es que los cerditos pusieron al final de la chimenea, un caldero con agua hirviendo.

Y el lobo, al caerse por la chimenea acabo quemándose con el agua caliente. Dio un enorme grito y salió corriendo y nunca más volvió.
Así los cerditos pudieron vivir tranquilamente. Y tanto el perezoso como el glotón aprendieron que solo con el trabajp se consiguen las cosas.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
