
Había una vez una serpiente que quería ser buena y hacer amigos.
Pero todos los animales le tenían miedo y huían de ella.
Un día, se encontró con un ratón que estaba atrapado en una trampa.
La serpiente decidió ayudarlo y lo liberó con cuidado.
El ratón le agradeció y le dijo que era muy valiente y generosa.
La serpiente se sintió feliz y le preguntó si quería ser su amigo.
El ratón aceptó y desde entonces se hicieron inseparables.
La serpiente aprendió que la bondad es más importante que la apariencia.
