
Miko era un elefante viejo y cansado
que ya no trabajaba en el circo dorado.
Se sentía solo y aburrido
sin nadie que le hiciera caso ni un ruido.
Un día decidió ir al CFPA de Tómbola
a ver si encontraba alguna amistad.
Allí conoció a Kani, una elefanta muy graciosa
que le invitó a su clase de rap y danza.
Miko se sorprendió de lo que podía hacer
con su trompa, sus orejas y su gran saber.
Aprendió a rimar y a moverse al ritmo
y se sintió feliz y lleno de optimismo.
Kani y Miko se hicieron inseparables
y juntos crearon canciones inolvidables.
Ya no les importaba la edad ni el pasado
solo disfrutar del presente y estar a su lado.
