
Daniela y sus amigos viajaron en un emocionante paseo escolar a una región montañosa.







Una tarde soleada, sin embargo, la tranquilidad se rompió con una noticia alarmante : una tormenta se acercaba y, a lo lejos, se formaba un aterrador tornado. . Rápidamente, buscaron refugio en un antiguo hotel en las colinas.




El conserje, un amable señor de pelo blanco llamado Don Javier, les informó que el hotel tenía un refugio subterráneo, pero estaba protegido por cuatro candados. El único que sabía los códigos para desbloquearlos era el dueño, quien había salido a comprar suministros justo antes de la tormenta.





El viento aullaba y la lluvia golpeaba con fuerza las ventanas. El conserje intentó llamar al dueño del hotel, pero la señal del celular era nula debido a la tormenta.





El tiempo apremiaba, y los niños sabían que debían encontrar una manera de abrir esos candados antes de que el tornado los alcanzara. Entraron en la habitación que precedía al refugio y encontraron un antiguo escritorio. Con nerviosismo, empezaron a registrar los cajones.




En el tercer cajón, Daniela encontró un sobre de aspecto misterioso con una nota que decía:
"Para abrir el candado, mira a tu alrededor y sigue el camino de las estaciones"
Al leer la nota, los niños miraron a su alrededor, confundidos. La habitación estaba llena de libros antiguos y objetos decorativos.



Después de un minuto de observación, Lucas notó un reloj en la pared con cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. Se dio cuenta de que los cuatro candados podían estar relacionados con las estaciones del año.



