
¡Los candados se abrieron uno tras otro! Los niños se miraron con una sensación de triunfo justo cuando la tormenta alcanzaba su punto máximo. Entraron al refugio subterráneo y se salvaron.






El tornado pasó aullando sobre el hotel, pero los niños estaban protegidos. Descubrieron que Don Javier los había observado con una sonrisa, sabiendo que habían resuelto el enigma a tiempo.



La aventura dejó una huella imborrable en la memoria de Daniela y sus amigos, quienes comprendieron la importancia de trabajar en equipo y mantener la calma en situaciones de crisis. La emoción de la carrera contra el tornado se convirtió en una historia que compartirían durante años.
FINAL
