Dedico este cuento a los fallecidos del Titanic.



Érase una vez dos niños llamados Gael y Javier que querían constuir un gran barco. Le llamaron el Titanic.
¡¡¡¡¡A dentro!!!!!


¡Acelera!!!!!


Gael y Javier pararon a echar gasolina. Entonces gritó Gael...
¡¡¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!




Gael, estamos ¡¡¡¡¡¡volando!!!!
¿No me digas?.




El fantasma nos ha llevado a una gran casa encantada, en medio del bosque. Allí nos atascamos.


Salimos y entramos en la casa. Allí había una cámara que nos vigilaba.
Un fantasma que era un poco mágico, nos dijo que si nos ayudaba con nuestro gran trabajo del barco.
















Eran 500 fantasmas y decidieron ayudarnos para diseñar los planos del barco.







Llevamos todas las máquinas al astillero, donde queríamos construir nuestro barco.






¡¡¡¡¡¡¡piiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!!llegamos al astillero.


Después de cuatro años, por fin, lo terminamos.
Había sido un trabajo muy difícil.


