

¡Hola!, me llamo Caperucita Roja.
Érase una vez, una niña que vivía en un bosque. Su mamá le dijo que tenia que ir a la casa de su abuela que estaba malita.



No te entretengas, y no te pongas a charlar con desconocidos.
¡y no salgas del camino!
Vale mamá.
Pero Caperucita no prestó mucha atención a esos consejos.
¡Le encantaba pasear por el bosque!.



Al salir de la aldea, caperucita se encontró con un cazador y lo saludó alegremente.
El cazador le advirtió de que había un lobo suelto por la zona.
Pero caperucita lo estaba pasando en grande, mirando una bonita mariposa, un pajarito, el riachuelo... Se iba haciendo tarde y aún le quedaba mucho camino por recorrer.







¡Hola buen lobo !_ dijo caperucita.
Hola Caperucita ¿ a dónde vas?


¡Hola! soy la abuelita!.
Abuelita te traigo estos dulces para que te recuperes.




¡Hola abuelita! Te traigo dulces y miel
Acércate para que te vea.





Qué orejas tan grandes tienes.
Son para oírte mejor.
¡Qué ojos más grandes tienes!
Son para verte mejor.
¡Qué boca más grande tienes!
Son para comerte mejor.
El lobo saltó de la cama y se tragó a Caperucita.


¡Qué contento estaba el lobo! Atiborrado con su festín, se echó allí mismo a dormir .
¡Cómo roncaba! ¡Rrrr! !Rrrr!

Cuando el lobo se despertó, vio al cazador plantado delante de él y, aterrorizado, salió corriendo a toda velocidad.¡Vete y no vuelvas por aquí!_ le gritó.







Todos estaban muy contentos y Caperucita no volvió a confiar en las palabras de ningún lobo.






