Dedicado a mi familia.


Había una vez una granja con vacas y caballos.
Un día, el ganadero fue a encerrar sus vacas para apartar los becerros.












Cuando el ganadero fue a ver a los becerros pero... ¡habían desaparecido!








El ganadero buscó por toda la finca, y los becerros no aparecían.
Pero el ganadero encontró unas huellas que iban a la finca del vecino.

El ganadero siguió las huellas y descubrió que sus becerros estaban alli.


¿Has visto a mis becerros?
Sí, los guardé yo en mi nave.






Tengo que llevarme a mis becerros a mi granja.
Por fín tengo a mis becerros en mi granja.






El granjero amaba muchos a sus animales, y prometió tener más cuidado de ellos, para que no se escaparan.

FIN
