
Erase una vez una niña, que se llamaba Vega. Era de noche y la niña paseaba por el bosque.
¡Que oscuro está!

¡Uf! que cansancio, voy a sentarme en esta roca



¡Hola! por fin te encuentro, llevo un buen rato buscándote. Me llamo mariposín.
¡Aaaaa!¡que! ¡Una mariposa que me habla!

Pues si, soy del bosque oscuro ¿Qué esperabas ?

¿Vienes del bosque oscuro?


¿Del bosque oscuro?
Si claro, allí hablan todos los animales, ven y te lo enseño.
Entonces Mariposín y Vega fueron a pasear por el bosque.




Pues ese es todo el bosque
¡Que guay!




Y entonces nos encontramos con mi amiga Celia, y le volvimos a enseñar el bosque oscuro.



¡Guala!
A Celia le encantó.


Celia y yo nos fuimos a casa, y mi hermano Gael se asomó por la puerta, para saludarnos.

Hola



Celia, Gael y yo cenamos esa noche, patatas fritas con huevo frito.


Celia y yo nos fuimos a dormir
Pero...
El recorrido por el bosque no había sido real.
¡Todo había sido un sueño!

FIN, VEGA
