Entonces Fito se acercó y le dijo:
- Chispa, no estés triste, viajarás conmigo y conocerás todos esos lugares que siempre soñaste conocer.
Chispa abrió tanto los ojos y la boca por la sorpresa que casi no pudo volver a cerrarlos, ¡no podía creer lo que estaba oyendo! ¡Viajar!
- Pero… Fito, yo no puedo moverme de aquí, ya lo sabes, soy un girasol y las plantas no tenemos piernas, tenemos raíces.
- Pero hay muchas maneras de viajar, Chispa y tú lo sabes, dijo Fito.
Tú tienes algo que forma parte de ti y que me ha alimentado durante todo este tiempo, ¡tus pipas!
- ¿Mis pipas? ¿Y qué harás con ellas, Fito?, dijo Chispa.