





Había una vez una casa donde vivía un superhéroe que se llamaba "El conde Drac". Y allí vivía en compañía de sus amigos los dinosaurios.





Cerca estaba el mar y de vez en cuando iba a visitar a sus amigos los dinosaurios marinos.






Pero un día que el Conde Drac se fue al bosque encontró a un ladrón malísimo que se llamaba Sas y tenía un león como mascota.








Entonces Sas le dijo: eh! tú! este es mi territorio!
Y el conde Drac le contestó: de eso nada! el bosque es de todos!
Y empezaron a pelear...







Pero entonces apareció el malo malísimo y los dos decidieron luchar juntos para derrotarlo.
Recogieron ramas y troncos y encendieron fuego y el malo malísimo se quemó y salió corriendo.








Como ya se habían hecho amigos, el conde Drac invitó a Sas a su casa a comer.
Y por el olor del arroz apareció el Monstruo dragón porque le gustaba mucho el arroz y tenía mucha hambre.
Así que el conde Drac y Sas le dijeron: si te portas bien, te daremos un plato de arroz y podrás vivir con los dinosaurios.














El Monstruo Dragón dijo que se iba a portar bien, así que el conde Drac lo adoptó como mascota. Y desde entonces viven todos juntos en la misma casa.
Y colorín colorado... este cuento se ha acabado
y por la chimenea se ha esfumado!
