Curso : 2º de Primaria
Autoras: Beatriz García y Montse Huerta

Hace no mucho tiempo, había un poblado chiquitito en medio de un gran bosque. Muchos de los habitantes buscaban un lugar mejor y por eso se marchaban prometiendo que volverían. Pero ninguno volvió...
Por eso decidieron no ir más allá del camino que hay en el bosque, para evitar a los seres horribles que habitaban en él.





Mamá, déjame jugar un ratito más...
Vale ¡pero no tardes!
Voy preparando la cena.
Mónica era una niña que vivía en el poblado con su madre. Era muy alegre y muy curiosa.
Un día volviendo a casa por el camino del bosque con su madre , Mónica se encontró un conejo .



¡AAAAAAAAAH!
Mónica se lo estaba pasando tan bien con el conejo que no se dio cuenta de que se había hecho de noche y de pronto vio que se había adentrado en el bosque.
Estaba asustada y de repente escuchó algo...


¡AAAAH!



¡Hola! Me llamo Mónica y tú debes ser el yeti. No das tanto miedo como dicen. Me he perdido ¿me podrías acompañar al poblado?
Funámbulo.Humanos malos. Primero montaña. Luego acompañar Mónica poblado.
Mónica al ver que el otro ser también se había asustado decidió acercarse .
Mientras hablaba con él descubrió que no era tan horroroso como contaban en el poblado.
Juntos decidieron empezar una aventura.

Funámbulo y Mónica cruzaron juntos la montaña y se acercaron hasta una gran muralla con una enorme puerta.






¡Este debe ser el mundo de los yetis! Llamemos al portón



¡Bienvenidos! Soy Martín el Violín y a este jardín os invito a venir. En este lugar cada persona elige el instrumento con el que se siente más identificado.
Mónica eligió la armónica y Funámbulo el triángulo.
Al pasar el día con Martín el violín Mónica descubrió que este lugar era muy feliz porque incluso la tristeza expresada a través de la música se convierte en algo más bonito.





Mónica se dio cuenta que debía volver a casa con su familia. Por eso pidió a Martín el violín que le acompañara.
Juntos emprendieron el camino de vuelta al poblado con el propósito de compartir esta alegría con ellos.
Mientras caminaban cantaban esta canción...










Al Valle de la Alegría queremos que todos vayan. Al valle de la alegría queremos que todos vayan. Vamos todos todos todos, vamos todos en compañía, vamos todos todos todos al Valle de la Alegría.


¡Mirad, mi hija ha vuelto!






¡Mamá, tenéis que venir todos al Valle de la Alegría!



Todos los habitantes del poblado se mudaron al Valle de la Alegría. Allí escogieron el instrumento con el que más se identificaban.
Y así Martín el Violín, Mónica la Armónica, Funámbulo el Triángulo, Carolina la Mandolina y todo el resto de habitantes pasaron a formar parte de esta gran familia.
¡Ah! y se nos olvidaba, también el conejo que provocó toda esta historia.


¡Vive las aventuras de Mónica y sus nuevos amigos Funámbulo y Martín el Violín!
