
Curso: 3º Educación Primaria
María García Giménez
Andrea Marcos Cao






Había una vez una niña llamada Mónica que vivía con su madre en un pueblo con mucho encanto.
Un día primaveral, Mónica se entretuvo jugando...



¿Dónde estoy?
Mónica se adentró en el bosque, hasta que se perdió.
De pronto, escuchó un ruido tras unos arbustos.
-¡¡¡AAAAAAAAAAAAAH!!! ¿Eres el Jeti?- preguntó Mónica.
-Funámbulo. Yo no malo.












Mónica y Fúnambulo hicieron un trato. Él le llevaría a su casa si ella le acompañaba al mundo de los Yetis, al otro lado de la montaña.










Tras la montaña, lo que encontraron no fue el mundo de los Yetis...
¡Sino el Valle de la Alegría!
Aquí, Martín el Violín les explicó que cada habitante tenía un instrumento. Porque a través de la música todo se volvía en algo bonito.







Entusiasmados Mónica y el Yeti, junto con Martín el Violín, decidieron regresar al poblado para contar todo lo que habían vivido en el Valle de la Alegría.








"¡Mamá, mamá! Venimos del Valle de la alegría, allí todo el mundo es feliz y tienen un instrumento musical. ¡Mira, yo soy Mónica la armónica!
Tú puedes ser...Carolina la mandolina".
Y compartieron con todos la alegría.

















