Texto e ilustraciones: Alumnos de 5ºA
Texto original: Robert Louis Stevenson
Colaboración:
Susana Yapura- Maestra de grado
Mariana Alvarez- Bibliotecaria

Hace bastante tiempo, un hombre joven y gentil viajó a San Francisco. Su nombre era Keawe.
En aquel lugar, un señor que vivía en una casa muy deslumbrante le ofreció una botella mágica que cumplía los sueños de la gente excepto el de la vida eterna.

Keawe pidió un deseo. Su sueño era tener una casa grande y lujosa. La consiguió.
Ahora tenía que deshacerse de la botella vendiéndola más barata de lo que la compró.
Así la botella fue pasando de mano en mano.
El demonio cumplía el deseo de todos. La botella cada vez iba costando menos dinero.
Keawe le vendió la botella a su amigo Lopaka.
Una tarde cualquiera de un día cualquiera, Keawe conoció a Kokua. El quedó impactado por su belleza.
Al poco tiempo de conocerse se casan.
Keawe se enferma de lepra. El hombre se acordó de la botella. Viajó muy lejos para encontrarse con Lopaka y seguir el rastro de lo que sería su única salvación.

Dos centavos es lo que paga Keawe por la botella.
Sabe que es imposible venderla más barata. El se cura de lepra, pero queda condenado a arder en el infierno, ya que se quedará con la botella para siempre. No existe modo de que pueda venderla a menor valor.

Los días de casados transcurrieron normales. No les faltaba nada. La mujer, sin embargo, notaba que su esposo no sonreía.
Keawe le cuenta el misterio de la botella y su demonio. Recordemos que la botella era mágica y que sólo cumplía un deseo.
Kokua entendió el por qué de su tristeza.
Viajar a Francia es la solución que la joven le propone a su amado esposo. Ella sabe que allí existe una moneda que vale cinco céntimos de un centavo. Venderla en ese país acabaría con la tristeza y la condena que acecha al matrimonio.
Al día siguiente, viajaron hacia Popeete, una bella isla con gente muy agradable.

Nadie quería comprar la botella al conocer lo que ésta contenía. Las esperanzas de Keawe y Kokua iban llegando a su fin.
Un tiempo después, un anciano se le presenta a Keawe interesado en comprar la botella. El sol pareció volver a iluminar la vida del joven que, sin dudarlo, accedió a la venta.
Keawe vende la botella sin imaginar que detrás de ese hombre viejo estaba su esposa. Jamás sospecharía que la verdadera compradora sería Kokua.
Tres noches más tarde, Keawe descubre la verdad de la situación cuando la ve a su esposa llorando y con la botella en la mano.
Era de vida o muerte encontrar a un nuevo comprador y, esta vez màs que nunca.

De tanto buscar, aparece un ladrón dispuesto a comprar la botella con el diablo adentro. keawe le advirtió que moriría si la conservaba para siempre. El malhechor pide su deseo y queda condenado a un viaje sin retorno.
Por fin, Keawe y Kokua vivirán en la casa de sus sueños muy felices para siempre y de la botella nunca se supo nada màs.
¿Qué le pedirías a la botella si la tuvieras en tus manos?
Quinto grado respondió...
* Un paquete de papas infinito
* Tener un perro
* Ser millonario y futbolista
* Que mis padres vuelvan a estar juntos
* Tener ropa chic y una mansión
* Dibujar muy bien
* Poder ayudar a mis padres y abuelos
* Conocer todas las series de animé.

Escuela Nº 15 "Maestro Jorge Luís Chinetti" D. E. 6º
Biblioteca: Aguará Guazú
