
Aviso que este es un cuento de miedo...
Se trata de un pueblo, de
un Ogronte y de una nena.
El Ogronte no tenía nombre pero la nena sí. Algunos la llamaban Irenita o Irulana.


Empezaremos por el ogronte porque es lo más grande, lo más peludo y lo más peligroso de esta historia.
No todos los pueblos tienen un ogronte, pero este sí tenía.








Era importante que el pueblo sepa cómo estaba el ogronte, porque cuando él picaba cebolla, se ponía a llorar e inundaba todo el pueblo. Si estornudaba había que reforzar puertas. Tampoco podía sacar a la calle a los perritos porque salían rodando por la calle.
También le daban vacas muy gordas, flores
con muchos colores y tortas. Todos cuidaban mucho que el ogronte no se enojara. Pero igual un día el ogronte se enojó porque sí.




























El pueblo entero salió corriendo, de miedo a que lo comiera. Porque CUANDO LOS OGRONTES SE ENOJAN SE COMEN TODO.




Yo lo único que sé es que Irulana fue la única que no corrió sino que se sentó a esperar en un banquito.
Tal vez era muy valiente, un poco chiquita, o estaba demasiado cansada.
Se sentó en un banquito verde, en una calle vacía.








El ogronte se comió el ferrocarril, como tallarines, las casas como si fuesen turrones, y hasta los árboles como si fueran apio; A la plaza la dobló como panqueque y la comió con gusto.

Ahora ya no hay más pueblo. Solamente una nena y un ogronte.
Tan lleno quedó después de comer, que se quedó dormido de golpe.
ZZZzzz



Ahí fue cuando Irulana se sintió sola, no tenía nada en el mundo. Se venía la noche.

IRULANA

Entonces gritó tan fuerte, pero tan fuerte su nombre, que la voz hizo que se forme un pozo profundo en la tierra.
El ogronte que dormía, se despertó, vio a Irulana y comenzó a correrla para comérsela, y sin darse cuenta cayó en ese gran pozo.











Lo que pasa en este cuento es que el ogronte se cayó en ese gran pozo tan profundo. Irulana parada arriba de su banquito,ve que la gente vuelve al pueblo.
Y este cuento termina más´ o menos como empieza. Había una vez un pueblo y una nena. Ogronte, no había. Este pueblo ya no tenía.
