










-¡Hijo quiero que vayas a vender la vaca al mercado! Dijo su madre.
-¡Sí mamá ya voy!
-¡MUUUUU!
Había una vez una viuda que vivía con su hijo en una cabaña. Tenían una vaca lechera que daba buena leche .Pero un día la viuda enfermó y no pudo trabajar en el huerto.






Jack se levantó muy temprano porque la feria estaba muy lejos. En el camino se cruzó con un anciano...






-Voy a vender la vaca al mercado para que mi mamá y yo sobrevivamos. Dijo el niño preocupado.
-¡Oye niño! ¿Por qué llevas la vaca atada como si fuera un perrooooooo





Comenzó a charlar con el abuelo y él le hizo una oferta, darle unas habichuelas a cambio de la vaca. Y le dijo: -¡Pero ten cuidado, estas semillas son mágicas y nunca más pasarás hambre!






-Mamá ya llegué! Dijo al entrar.


El muchacho entró a su casa y la madre creyó que había vendido la vaca, ella estaba muy feliz. Pero el niño le dijo:
-Mamá, mamá cambie la vaca por unas semillas de habichuelas.




La madre enfureció mucho, pero mucho.
La viuda le dijo a su hijo que se vaya a dormir
y tiró las habichuelas por la ventana.




Jack se fue a dormir y soñó que la planta crecía y crecía.



Cuando Jack se levantó vio que el sueño era realidad y se quiso trepar.

Jack subió y subió hasta pasar las nubes. Allí descubrió un enorme castillo.
-¡¡Pero qué castillo más grande, mama querida, pero qué grande!!


Jack llegó a la puerta del gran castillo y quiso entrar pero la puerta estaba cerrada y de repente una gigante le abrió.






Jack vio a una gigante y se asustó pero se dio cuenta que era buena, el niño quería entrar.
La gigante le dijo:
-¡Es mejor que te marches a mi esposo le gusta comer niños.
-¡Tengo hambre!¿Tiene algo para comer?




La gigante no dudó en darle un poco de pan y una taza de leche. Luego Jack se marchó.





Jack mientras buscaba la salida, escuchó unos ronquidos muy fuerte que movía la puerta. Se asustó muchísimo.






























-¡Cuántos tesoros!


Caminó,caminó y caminó hasta que encontró un cuarto que brillaba como una estrella. Vio muchos tesoros.



























Jack se emocionó al ver tantos tesoros. Quiso llevarse todo. Pero el ogro lo escuchó mientras él se los llevaba. se guardó las monedas, el ganso que hacia huevos de oro y un arpa mágica que cantaba sola.

















El ogro se despertó justo cuando Jack se llevaba todo, porque su arpa comenzó a gritar:
-¡AYUDA, AYUDA SEÑOR AMO, ME ESTÁN ROBANDO!
El gigante lo empezó a correr al muchacho, que ya estaba bajando por la planta.
Antes de llegar a su jardín, Jack le pidió a su madre un hacha para cortar el tallo.







En ese momento, el tallo se partió en dos y la planta se quebró.
El ogro que bajaba enfurecido, cayó en la tierra y se hundió mientras dejaba un hoyo inmenso. Nunca m´´as nadie lo volvió a ver.














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Jack se divirtió con su nueva arpa y, gracias a los tesoros.









El y su madre no tuvieron más necesidades.
