La empatía es una cualidad que debemos desarrollar desde pequeños, es muy importante concienciar a los niños del poder que tienen sobre sus iguales, sobre el daño que puede hacer el no tratar a todos de la misma manera y establecer diferencias solo por su poder adquisitivo y tenencia de cosas materiales.
Solo importa el interior de las personas.




Pepita, de familia humilde, vivía en una casa con sus padres y su perrito Manchas.
Pepita era feliz y solía aprovechar todos los días jugando en el parque.
Le gustaba compartir y hacer amigos pero algunos niños no querían juntarse con ella porque no tenía suficiente dinero. Solían dejarla sola.



María, de familia acomodada, vivía con sus abuelos y su gatito en una gran casa.
Vivía enfrente de Pepita pero nunca se había acercado a ella.
Ambas solían ir al parque todas las tardes pero María nunca pudo imaginarse lo que sucedería al volver a su casa.










Al llegar a su casa, María se quedó muy sorprendida al ver que estaba sucediendo:
¡SU CASA ESTABA ARDIENDO!
Comenzó a llorar y pedir ayuda, su abuela se encontraba dentro de la casa.
Pero la familia de Pepita no dudó en ayudarla pese a que sus familias nunca se habían llevado del todo bien.












Mientras que el padre de Pepita entraba en casa de María , ambas se quedaron juntas y Pepita no paraba de ayudar a María y consolarla.
Pese a que tenía poca ropa, le dej´ó algo para cambiarse y le ofreció algo de comida y poder quedarse en su casa.
María quedó sorprendida.







Pepita no dudó en prestarle su ayuda ni un segundo debido a que ella sabía como podía sentirse. Desde pequeña había vivido con muchas escaseces y aún así había aprendido a ser generosa.
La empatía es un superpoder mágico que se contagia gracias a las buenas personas, que aprenden a ponerse en el lugar de los demás y ayudarles sin pedir nada a cambio.
COMENZÓ A PREOCUPARSE POR LOS DEMÁS, APRENDIÓ A PONERSE EN EL LUGAR DE LAS PERSONAS QUE LA RODEABAN, Y SOBRETODO...
¡Aprendió a ser feliz!








En ese momento María se sintió muy agradecida y entendió que no hace falta tener mucho para compartir y ser generoso.
Le pidió perdón a Pepita por haberla dejado sola desde que eran pequeñas. Pero aprendió una gran lección....




Debido al incendio María tuvo que vivir a partir de ese momento en una casa más humilde pero no le importó.
Aprendió a valorar las cosas, el interior de las personas y los pequeños momentos.
Dejó de preocuparse tanto por su ropa o su pelo, por sus zapatos y por sus muñecas.













Es muy fácil ser feliz con todo lo que tenemos a nuestro alrededor:
ABRE LOS OJOS, QUIERE, TRATA BIEN A LAS PERSONAS Y DISFRUTA.
