Dedicado a todos los inmigrantes y a sus familiares que pudieron compartir su amistad en otro país

Esta es la historia de un señor llamado Roberto que vivía en España, y se tuvo que ir porque en su país había muchas guerras. Y no tenía trabajo.
Entonces decidió irse a Argentina, sin pensarlo dos veces
Antes de irse de viaje, preparó su equipaje. Llevó ropa, sábanas, una foto de su familia, libros y recuerdos de su tierra.
Roberto tuvo que cruzar un gran océano. El viaje tardó casi un mes. No fue fácil: algunos se mareaban o se enfermaban.
Todo dependía de la clase en la cual se viajaba: 1°, 2° o 3°. Roberto viajó en 3° clase, por lo tanto sólo tenía permitido traer una maleta.
Después de casi un mes de viaje, por fin llegó a la Argentina.
Todos los inmigrantes que viajaban con él pasaban los primeros días en el Hotel de Inmigrantes.
Dentro del hotel le daban de comer, le enseñaban cosas de nuestro país y los ayudaban a buscar trabajo.
Roberto se quedó cinco días hasta que encontró trabajo de cocinero en un restaurante de San Cristóbal.
Roberto vivió, junto con otros inmigrantes, en un conventillo del barrio de San Cristóbal hasta que pudo juntar plata. Después llamó a su familia y todos vinieron a vivir a nuestro país.
Pasaron muchos años y los hijos de Roberto vinieron a estudiar a nuestra escuela. Ahí se encontraron con niños de otras culturas que hablaban otros idiomas y adoptaron este país como su tierra
Edición de este ejemplar: Año 2017
