
Hace muchos años, el brujo Alberto fue a la universidad Magias B Chara Cha Chan para brujos y brujas donde conoció a un montón de hechiceros.
Se sacaba muy buenas notas. El problema era que Carlota, la bruja más popular de la universidad, le tenía envidia, ya que todos los profesores lo querían porque siempre pensaba en los demás.
Cuando Alberto terminó la universidad, se dedicó a hacer experimentos brujeriles.
Una noche oscura y tormentosa en una tienda de hechizos, el brujo estaba haciendo sus brujerías al lado de un huevo que no sabía qué era.
De repente, explotó una nueva pócima que estaba creando, cayó sobre el huevo y salió un dragón. Alberto entrenó al dragón por varios años y le enseñó a lanzar fuego.
Lo que ellos no sabían era que Carlota, todos esos años, había estado armando diferentes hechizos para convertir al brujo Alberto en egoísta.
La bruja probaba sus hechizos con muchas personas para asegurarse de que el plan funcionara, no como las brujas de otros cuentos que nunca prueban sus hechizos.
Un día, Alberto estaba muy tranquilo descansando con su dragón y Carlota aprovechó ese momento para acercarse a su tienda y ponerle en su té riquísimo de cucarachas, colas de rata, baba de babosa y pipi de gato negro, la gran pócima que estuvo creando todos esos años, que llamó “Superdupercupermegaarchipoción”.
Cuando la bruja salió volando rápidamente con su escoba, el brujo sintió un temblor que lo despertó. Alberto le pidió al dragón que se fijara si había alguien volando por fuera de su casa, ya que eran extraños esos temblores. El dragón no vio nada raro afuera. Entonces, el brujo se relajó y para volver a dormirse,decidió tomar su té.
Al día siguiente, la mamá de Alberto fue a merendar un rico pan con su hijo, pero cuando llegó la madre, el brujo le dijo que se fuera, que no iba a compartir su pan con ella.
Fin
