
Julián era un niño muy travieso y valiente pero los estudios no estaban en sus prioridades. Le gustaba mortificar a los gatos del pueblo. El 23 de octubre de 1957 salió de clase y se fue a buscar a su amigo para molestar a los felinos.

Sus padres le advirtieron de que no llegara muy tarde porque tenía deberes pero se hizo el sordo y llegó bien entrada la noche. A la mañana siguiente se llevó una buena bronca por no haber hecho la tarea. Como sus progenitores eran muy estrictos lo castigaron durante dos semanas sin salir con sus amigos.


Ocho días más tarde, cansado de pasarse las tardes en casa, decidió salir a investigar una finca dónde estaba prohibido entrar. Como no encontró nada interesante, volvió a su hogar pero sus padres lo pillaron.

Le previnieron de que se lo llevaría el Hombre del Saco por desobedecer. Aquella noche el terror de los niños se llevó a Julián y tras sesenta y uno años de búsqueda sin cesar todavía no se le ha encontrado.

