Dedicado a todas las personas que alguna vez se han sentido solos.
















Habìa una vez una niña llamada Mariana, que vivìa en una casita alejada de la ciudad.
Como Mariana vivìa tan lejos de la ciudad, no tenìa amigos, solo tenìa a su perro llamado sparky.














Un dìa Mariana se sintiò triste, ella anhelaba tener un amigo, alguien con quien jugar, hablar, contarle todos su secretos.





































Aunque ella amaba a sparky, querìa conocer niños de su edad, asì que decidio emprender su viaje hacìa la ciudad mas cercana.

Llegando a la ciudad, se encontrò totalmente sola y empezò a llorar, porque extrañaba su casa y a Sparky.








Siguiò caminando por horas y horas, cuando se topo con un perro, empezò a jugar con èl, cuando llegò su dueño, era un niño llamado Felipe, fue muy amable con ella y le dijo que podìan jugar juntos.






































Mariana se puso muy feliz, habìa encontrado un amigo.
Jugaron hasta el anochecer y fueron a la casa de Felipe para tomar un chocolate caliente.









Una vez adentro de la casa de Felipe, Mariana le dijo que tenìa que regresar a su casa, Mariana estaba triste, pero Felipe con su singular alegrìa le dijo que estaba bien, que èl la iba a ir a visitar todos los fines de semana para que jugaran.










Mariana ya no quiso caminar de regreso a su cara, porque ya era tarde asì que pidio un taxi.










Llegando a su casa se puso a jugar con sparky, lo habìa extrañado demasiado.






Al llegar el fin de semana Felipe la fue a visitar, juraròn que van a ser amigos por siempre.
Fin
