
La conquista romana del Noroeste de Hispania, iniciada por Décimo Junio Bruto (El Galaico) en el año 137 a. C. y finalizada con las Guerras Cántabras en el siglo I a. C., supone la sumisión a Roma de los pueblos que habitaban desde la actual Galicia hasta el País Vasco.

La Hispania Citerior y la Hispania Ulterior.

Tras un intenso proceso de romanización y con la conquista efectiva de la mayor parte de la Península, César Augusto aprovechó su estancia en Tarraco en el invierno del 27-26 a.C. para reorganizar de nuevo la vieja división de la Península.
La división de la Hispania Citerior
El nuevo emperador decidió dividir definitivamente Hispania en tres circunscripciones, tres provincias llamadas Ulterior Baética (con capital en Cordoba), Ulterior Lusitania (con capital en Emérita Augusta) y la Hispania Citerior (con capital en Tarraco), que sería después llamada Tarraconense.
Hispania prerromana e hispania romana
La península Ibérica fue ocupada en origen por pueblos de distintas procedencias que no llevaron a cabo ninguna división administrativa.
No se trataba por tanto de una organización territorial, sino de una serie de pueblos asentados en diferentes territorios, sin una organización del territorio específica ni diferencial.

Pueblos prerromanos de la Península Ibérica
La historiografía tradicional ha identificado a los pueblos indígenas prerromanos de la península ibérica con las categorías “iberos y celtas“. Aunque obsoleta en cuanto a determinados extremos que se han demostrado erróneos, la clasificación sigue teniendo validez genérica.

