Para los niños y niñas de 1ºB que tanto han trabajado y se han esforzado este año.
Os quiero.
La "seño" Rocío

Érase una vez un diminuto pueblecito perdido en medio del bosque llamado Monsterlandia. Era muy tranquilo y sus habitantes vivían en paz.
Todas las mañanas ordenaban sus cuevas y comentaban alegremente lo que le había pasado el día anterior.
Mara, Marcos, Mirella y Amelie eran vecinos y se sentaban en las raíces de los árboles a escuchar a sus amigos contar historias. Los cuentos de Marcos eran los más divertidos, las adivinanzas de Mara las más difíciles, los chistes de Mirella los más graciosos y Amelie les cantaba sus mejores canciones.

Pero un día ....
-¡Socorro! - gritaban Adrián y Pablo que iban corriendo de un lado para el otro.
-¡Algo terrorífico se acerca!¡Una gran sombra! - gritaba Alejandro Aguilar que corría al lado de su nuevo hermanito.
-¿qué pasa? ¡Decidme algo! - decía Nazuha por la ventana.
-¡Corre, no pares! - jaleaba Julia por todo el pueblo.
¡Yo lo vi!
El rey de Monsterlandia, reunió a todos sus habitantes e invitó a los animales más sabios del lugar porque nadie conocía qué era esa sombra que habían visto sus amigos.
-Yo creo que podría ser un pájaro de hierro - dijo pensativo el Búho Don Adolfo.
-¡quizás, ha sido una cometa! - exclamó Don Francisco.
Pero Hugo valientemente, les dijo que había visto su sombra y que parecía un dinosaurio gigante con dientes muy afilados.

Acordaron proteger el pueblo por si el dinosaurio de dientes afilados se acercaba al pueblo. Nicolás, el arquitecto del poblado, dirigió a sus empleados para construir refugios y trampas para el enemigo.
-¡Ya está acabado! - dijeron desde el puente Jose Antonio y Bogdana.
Todos admiraron lo bonito que había quedado todo y se sintieron muy seguros.
Pero, en realidad no era así. Detrás de los árboles acechaba el peligro
¡Viva, viva!


¡ayuda!¡Mi pobre hermana!
¡ahhhhh!
De pronto unos gritos se oyeron en el bosque...
-¡Qué se come a mi hermana!¡Mi hermanita linda!-gritaba Melania.
-¡Trae ayuda!¡Corre!- le dijo Bianca a su hermana.
Melania iba por el camino corriendo sin parar, cuando tropezó con un grupo de cuatro soldados reales.
-¡Alto! ¿Quién eres?- le preguntó el soldado Alejandro Ruiz.
-Soy Melania, estaba cogiendo moras silvestres con mi hermana cuando un dinosaurio gigantesco nos atacó-dijo medio llorando.
-te llevaremos al pueblo para que se lo expliques a nuestro rey- le replicó la sargento Nayra.
Las soldado Manuela y Aisha la escoltaron y todos se encaminaron hacia el pueblo.



Rescataremos a tu hermana
gracias
-Majestad, aquí le traemos a una niña que ha sido atacada por el dinosaurio- informó el arquero Antonio Manuel.
Después de contar la historia de nuevo al rey, éste reunió a un grupo de especialistas en rescate y se dirigieron hacia el bosque.
Sus integrantes eran: Antonio el lancero, Iker el preparador de veneno, Valeria la Karateka y Erik el especialista lanzador de hacha.
-¡Vamos rápido! -dijo Valeria.


Mientras en el bosque..
¡Fuera!
¡Mi héroe!
¡Alto!
-¡No te preocupes! ¡Yo te salvaré! -gritó Alberto, moviendo las manos hacia el monstruo.
-¡Cuidado con el monstruo! - le avisó Noa que estaba escondida detrás del muro.
Rápido llegaron los soldados donde se encontraban Alberto, Noa y Bianca.

¿Preparados para atacar?
Esto se pone feo
Ya estaban preparados los arqueros para disparar al dinosaurio, cuando éste se dio la vuelta y salió corriendo.
-¡grrrr! - iba gritando por el camino.

Cuando volvieron todos al pueblo, contaron lo que había pasado con el dinosaurio a sus amigos y estuvieron bailando y riendo toda la noche.
La fiesta duró hasta altas horas de la madrugada y nunca, nunca jamás apareció de nuevo el dinosaurio.
Esto es verdad y no miento, como me lo contaron te lo cuento.


