Este cuento esta dedicado a todas las personas para que se tomen en serio el problema de los plásticos en los mares.

Hace muchos años el planeta tierra era un planeta limpio donde no había plástico, y los animales y los humanos vivían felizmente compartiendo este precioso planeta. Con el paso del tiempo la gente empezó a comportarse mal, todo le daba igual y llenaron los mares de desperdicios de plástico.
Estos desperdicios se acumulaban por todas las partes del oceano y a nadie le importaba lo que ocurría en nuestro planeta mientras todos los oceanos se contaminaban y los animales como: los delfines, los cangrejos, los peces e incluso las ballenas morían por culpa de ese plástico.



Un día fue tan alta la contaminación del agua que tuvieron que llamar a un superheroe para que solucionara aquel problema tan grande que había en el oceano. Se trataba del pirata Pata Plástico. Al pirata Pata Plástico le dieron la misión de limpiar el oceano y para ello contó con la ayuda de todos los animales del mar.


El pirata Pata Plástico juntó a todo su equipo de animales de limpieza y fueron juntando todo el plástico en una montaña gigante, había tanto plástico en el mar que era imposible sacarlo, así es que pensarón que la única forma de mejorar el agua era juntar todas esas toneladas de plástico y hacer una isla para que el pirata Pata Plástico pudiera vivir en ella.

Finalmente los animales y el pirata lograron sus planes y diseñaron una isla, su suelo estaba formado por las toneladas de plástico y el Pirata Pata Plástico instaló su casa en esa isla con un teléscopio gigante desde donde vigilaba que nadie mas en el mundo pudiera volver a manchar el oceano. Los animales marinos se pusieron muy contentos, tenían su hogar limpio como nos gusta tenerlo a todos.

Mientras el Pirata Pata Plástico era feliz en su isla, los animales lo eran en el mar por lo que todos tenemos que ser limpios y no volverlo a manchar nunca más. Los animales se merecen su casa limpia y el Pirata Pata Plástico se merece estar tranquilo y no volverse a enfadar por ver su oceano de nuevo sucio.


