Relatos de los docentes

Alejandra
REFLEXIÓN: 2020 UN AÑO PARA NO OLVIDAR
Llegó el día tan deseado por todos, el primer día de clases, día de reencuentros, nuevos amigos, maestros y sentimientos encontrados entre alegrías y nostalgias por dejar por unas horas a la familia, la rutina de las vacaciones, retomando los deberes y las obligaciones que la vida escolar nos exige.
Un inicio cargado de expectativas, objetivos y metas a cumplir.
Transcurría con algunos inconvenientes edilicios debido a la remodelación de una parte de la escuela, pero esta situación no opacó el transcurrir diario, hasta que llega a nuestro país el primer caso exportado de covid-19, virus potente y devastador.
Todos angustiados por esta información, inseguros por su evolución, sin saber qué medidas tomar para cuidar y cuidarnos.
Hasta que se escuchó el comunicado “emergencia sanitaria, suspensión de clases, cuarentena voluntaria”, distanciamiento
físico, exhortando a que todos nos quedemos en casa para combatir entre todos a este virus que generó tantas pérdidas en todo el mundo, transformando la vida de las personas, desde todos los ámbitos(social, económico, salud).
Llegamos a la escuela esperando nos orienten para saber qué medidas tomar a nivel institución para ayudar, cuidar y contener a nuestra comunidad escolar. Se comienza con inscripción de las familias para recibir viandas por dos semanas mientras dure la cuarentena, tomando todos recaudos
necesarios para evitar un contagio, respetando el espacio del otro, dejando de lado el beso, el abrazo, la cercanía que es tan común entre compañeros, amigos, familias. Perdiendo la gestualidad luego del uso de la mascarilla. Realizando guardias semanales, extrañando el trabajo en el aula, el vínculo con los niños, dialogando a distancia con algún padre que concurre a la escuela a llevar la vianda para su hijo.
Comienza el contacto con nuestros niños a través del uso de la plataforma crea, para
poder continuar con el proceso de enseñanza –aprendizaje, pero ahora desde la casa, cumpliendo la familia con un nuevo rol, el de enseñante con una normativa nueva, usando un recurso con otra finalidad, en una aplicación algo desconocida, pero necesaria para poder ayudar a su hijo a lograr sus aprendizajes académicos. Se valora el rol del maestro desde el hogar y el de la familia desde la escuela. nosotros los docentes valoramos muchísimo el apoyo de la familia por colaborar con la realización de las
tareas de sus hijos, por la preocupación de contener, ayudar, comunicándonos por whathsaap, enviando fotos , videos de sus niños, justificando que están cumpliendo, que se están esforzando para que esta nueva normalidad no sea tan injusta en sus aprendizajes y logros, esperanzados en que pronto volveremos a vernos, retomando nuestras rutinas diarias, tan queridas y anheladas en estos momentos.
Nosotros como docentes tuvimos que reacomodar nuestra forma de enseñar, de
pensar las propuestas, de aprender a trabajar en plataforma, realizando comunicaciones virtuales, intercambiando experiencias, dejando que el nuevo saber tecnológico nos invada pensando en la comunicación con el niño que está esperando la propuesta o comunicación con la maestra, vínculo tan valioso.
Como positivo de esta etapa puedo destacar que toda esa situación de aislamiento, miedo, inseguridad, ayudó a fortalecer el vínculo con las familias de mis alumnos
porque logré obtener una buena comunicación a través del diálogo directo, mensajes y audios por watsapp.
El estar en contacto con ellos todos los días respondiendo sus dudas, saludos, ayudó muchísimo a mejorar las relaciones. También considero que se fortaleció aún más el colectivo docente, la contención, el compañerismo, el ayudar y escuchar al otro comprendiendo cada situación, estuvo siempre presente entre nosotras. Todas
estas actitudes colaboró en vencer mis
miedos, dudas, inseguridades, guiándome ala reflexión en mi manera de pensar, actuar y ser, buscando estrategias y recursos para
poder llegar a mis niños a través de la distancia y ayudarlos a seguir avanzando en sus aprendizajes, involucrando a las familias en este proceso de enseñanza –aprendizaje, caminando todos hacia una misma dirección.
Mariela
Este año es muy diferente a los demás, con esta pandemia nuestra escuela se ha transformado, se extrañan los besos, abrazos de nuestros niños y la llegada de los docentes intercambiando ideas, risas y los besos mañaneros en cada jornada.
Me identifico con la Obra de Petrona Viera, por la excelente relación entre los docentes enriqueciéndonos desde la empatía y desde la solidaridad.
Fortaleciéndonos como colectivo, acompañando e impulsando la conexión con
con cada hogar organizando y entregando canastas con mucho entusiasmo, movimiento y alegría con la luminosidad del día para entregar a las familias vulnerables y también representa la sombra de esos días grises, lluviosos y con mucha tormenta eléctrica, pero siempre existían los chistes, alguna ocurrencia para pasarla mejor, un día me pusieron sal en el café, y en otra instancia pusimos picante para así tener algo para reírnos.
En algunos momentos me sentí preocupada,
pensativa, triste por la realidad que estaba pasando nuestro país día a día, tratando de pensar positivamente para superar la tristeza, angustia de esos días grises.
Con respecto a lo pedagógico fue una instancia muy complicada porque no estaba preparada para enfrentar esta situación, brindar un servicio educativo desde la virtualidad. Fue un cambio abrupto y el aislamiento presento mucho desafío y preocupaciones sobre cómo mantenerme
conectada y siempre apoyando el bienestar de las familias de mi grupo por whatshaap.
Desde un principio trate de darle mucha contención a las familias, tranquilidad y enviándoles las tareas cuando correspondía. El trabajar en forma coordinada con la maestra de Inicial fue algo muy productivo porque pensábamos en propuestas integradoras, motivadoras, concretas, para que las familias pudieran apoyar a sus hijos y así ellos avanzar en el aprendizaje.
Se aprecia un excelente apoyo desde la virtualidad con las maestras compañeras, con la profesora de segunda lengua y la
maestra directora siempre aportándonos ideas, materiales, tutoriales, recursos y actividades para trabajar desde la virtualidad.
Fueron momentos complicados, difíciles pero logre con las propuestas adaptarme desde el hogar a utilizar los dispositivos que están al alcance.
Ante tantas expectativas de todo lo que está sucediendo, recibir la noticia de nuestra directora es como la luz que se refleja en la Obra de Petrona Viera de alegría y
esperanza al informarnos de que algo que tanto tiempo hemos estado esperando, en estos momentos de tanta incertidumbre, llegaron momentos muy emotivos y felices al saber que la obra finalizo en nuestra institución y las aulas de inicial se podrán utilizar pronto.

Adriana
De pronto me veo situada en aulas virtuales y se entrecruzan sensaciones, interpelada por una forma de encontrarme con mis alumnos que no es la habitual y en la cual prescindir de algunas cosas que son imprescindibles.
Frente a esta circunstancia, a esto que llegó a prepo y a la fuerza, un momento de virtualidad forzosa, cambios inevitables, sentí angustia, ansiedad, miedo, preocupación; un barquito que se ha alejado y se detuvo en este camino transcurrido.
En primer lugar tuve que aprender mucho de
un día para otro con mucho esfuerzo y de a poco, buscando la mejor forma de llegar a cada uno de mis alumnos y sus familias, muy comprometida; reconozco que no ha sido una tarea fácil.
Valoro mucho el acompañamiento y el apoyo que me han brindado mis compañeras, quienes me hicieron sentir más segura y decidida, motivada en esto de preparar clases virtuales, en el manejo de recursos digitales.
Trabajé con mucha colaboración por parte de las familias, tuve que tener una conexión
muy particular.
Creo en función de todo esto que estoy haciendo lo mejor, apoyarnos en las familias y las familias tratando de acompañar de la mejor manera y los niños también están haciendo todo lo mejor que pueden, para adaptarse a esta nueva forma de aprender.
Añoro lo presencial pero he tratado de aprovechar esta situación para aprender más sobre lo digital, hay que ver esto como una oportunidad de aprender algo nuevo,
creo que esta experiencia también me ha servido para aprender a usar nuevas herramientas que por mi formación quizá no consideraba tanto.
Llegó el momento tan esperado, volver a empezar, muchas expectativas, mucha energía, felicidad. ¡Qué emoción, pensar en ese primer día! Todos estábamos esperando este momento, los niños, los papás, los maestros y maestras.
Mucho por hacer, mucho por pensar, mucho
por enseñar y sobre todo mucho por aprender.
Bettina
Al comenzar el año, nuestro pensamiento y propósito era de plantarnos objetivos y metas a cumplir durante el año lectivo.
Al tener el mismo grupo del año anterior los desafíos eran muchos, preparando evaluaciones, diagnósticos y planteando proyecciones para lograr tener un buen año.
En un determinado momento nos llega la noticia de que las clases se suspendían. En nuestra mente pasó muchas interrogantes, ¿será por poco tiempo?, ¿hasta cuándo?
Entre otras.
Desde nuestros hogares deberíamos implementar tareas para que nuestros alumnos no perdieran el vínculo y los aprendizajes. Ahí empezamos a plantearnos cuáles serían esas propuestas que llegaran al niño y pudieran cumplirla sin el apoyo de un maestro, siendo la familia el apoyo para cumplir y avanzar en esos aprendizajes.
El trabajo desde la virtualidad por medio de la plataforma CREA, acá fue donde
comenzaron las dudas, idas y vueltas.
Veíamos que la mayoría de los niños no tenían internet, que sus computadoras no funcionaban, cómo íbamos a ayudarlos. Fue así que comenzamos a implementar nuevos recursos como el whatsapp.
Todo eso no fue suficiente, ahora surge un problema, no tenía un conocimiento muy
profundo sobre dicha plataforma, es así como surgió la fortaleza de nuestra escuela,
somos un grupo de profesionales que tenemos muy claro que sólo se sale adelante
mediante el esfuerzo, apoyo y solidaridad de unos con otros.
Más allá del estímulo y apoyo que nos fortalecían, hubo momentos de angustia e
incertidumbre, hasta cuando deberíamos continuar de esta forma.
También muchos fueron los momentos que compartimos en grupo, cuando comenzamos
con las guardias para entregar las viandas y canastas de alimentos.
El 25 de mayo comenzamos con la preparación a la semi-presencialidad, otras
instancias de dudas. Después de reunirnos, dialogar, pensar y repensar sobre cómo íbamos a implementar este nuevo retorno.
El 1º de junio, con un protocolo de por medio, comenzábamos otro nuevo desafío. Si bien,
no todos los niños están asistiendo, el vínculo con las familias se ha reforzado.
Hoy llego a la conclusión que lo resultados no han sido los mejores, pero a nivel personal y profesional me siento satisfecha con lo realizado y siento que pertenezco a un grupo
humano y profesional dispuesto a dar lo
mejor.
La educación en general y la educación escolar en particular son posible gracias a la acción de los docentes.
Lourdes
Al comienzo del año en marzo me sentí como con cualquier otro año escolar, con nervios,
ansias, emocionada, alegre.
Las primeras semanas me hicieron sentir normal, de forma habitual, común.
Cuando comenzó toda la temática de la cuarentena me sentía muy perdida, hasta que docente de Montevideo nos dieron una mano para comenzar con todo el tema de la virtualidad.
También realizamos webinars y
videoconferencias.
A mediados de marzo me invadió la ansiedad y la tristeza. No sabíamos que iba a pasar ni que íbamos a hacer.
De a poco comprendí que debía tomarlo con calma y hacer lo que estuviera a mi alcance para lograr cumplir con mi trabajo, pero a la vez tratar de ayudar a mis compañeras en lo que pudiera.
La entrega de viandas fue algo distorsionado al principio y más aún porque yo no pude concurrir la primera semana, tuve licencia médica por 3 días por una gripe común.
Me hizo sentir desubicada. En esos días hicieron que me asustara mucho, pero pensaba en no transmitir mis emociones al colectivo, no quería que se sintieran así.
Cuando las vi nuevamente luego de mejorarme, solo pensaba positivo y quería que el colectivo lo hiciera también.
En casa trataba de hacer lo que estuviera a mi alcance para apoyar a las familias, niños y mis compañeras.
Las actividades virtuales me decepcionaron bastante pero aún así quería seguir
intentando detodas las formas que se meocurrieron y de formas que me habían dicho otros docentes.
Muchas veces me sentía desmotivada, pero siempre había alguien que me hacía avanzar un poco más y seguir con mi pensamiento positivo.
Ahora con la nueva modalidad, mantuve mi mente positiva, sigo implementando la virtualidad de la mejor forma posible, sigo buscando estrategias para llegar a los niños de la mejor manera. En la presencialidad
trato de aprovechar ese pequeño momento
para sacar el mejor resultado eficaz.
Sigo con temor de lo que vendrá después, pero sé que formo parte de un colectivo muy fuerte que está siempre presente, sé que a todos les pasa lo mismo o les ha pasado, o les pasara, pero siempre pienso positivo y llego a la conclusión de que, con persistencia, paciencia y de forma positiva todo esto si se puede superar, este año escolar que tanto nos ha costado se
convertirá en un año más.
Hoy, a poco menos de un mes del regreso a clases presenciales nos informaron de que hay casos positivos. Nuevamente vuelve a surgir en todos el miedo y la incertidumbre.
Marianel
Este año escolar lo comienzo en una nueva escuela, con un sinfín de expectativas, de nuevos comienzos, recorridos por realizar, compañeros, alumnos y familias por conocer.
El grupo multigrado que me asignaron es muy diverso, con diferentes intereses y expectativas, niños que al igual que yo deben acostumbrarse a las nuevas rutinas de una escuela de tiempo completo.
Comenzamos sin apuros, tranquilos de tener tiempo de conocernos, de adaptarnos los unos a otros con nuestra forma de trabajar, con nuestros tiempos, nuestras formas de
ser y sentir.
Pero de pronto todo cambio, sin despedirnos, sin explicación tuvimos que “quedarnos en casa”, para cuidarnos, porque un virus estaba en nuestro país.
En ese momento tuvimos que buscar estrategias para llegar a nuestros alumnos, no solamente con los conocimientos que teníamos que enseñar, sino también los alimentos que muchos necesitaban diariamente. Todo esto nuevo nos generó miedo, duda, incertidumbre, no solo a mí, sino a todo el colectivo docente de la
escuela, que tuvimos que enfrentarlo, realizando guardias para entregar viandas, llamadas para contactar familias, preparar canastas para los que más necesitaban y llevar nuestras enseñanzas de todas formas.
En esa vorágine de acciones estaba presente siempre nuestro rol ENSEÑAR, ENSEÑAR pero ¿Cómo?¿Qué?
Allí estaba la virtualidad, la que muchas veces reusamos usar o usábamos porque nos gustaba, porque la veíamos novedosa, con posibilidades de enseñar de otra forma, de
resignificar lo enseñadopero ahora era una necesidad, necesidad como herramienta para enseñar, para tener comunicación, para que no se desvinculen, para saber que saben, cómo y cuánto.
Eso me generó estrés, ansiedad, soledad, frustración, no saber qué hacer, cómo, qué recursos y actividades seleccionar para que aprendan, muchas veces en solitario. Sentimos responsabilidad por mantener el contacto, muchas veces sin respuestas, reinventar nuestras prácticas, revisar las
estrategias de enseñanza, buscar, preguntar.
Por suerte había un colectivo fuerte, unido que me salvó, me dio ánimo, compartimos materiales, experiencias y pudimos salir adelante.
Muchas veces no es solamente tener los recursos físicos, materiales, sino tener las capacidades para hacerlo, la virtualidad da muchas posibilidades, una es el acercamiento, la interacción en línea pero también aísla, margina y aumenta la brecha con el que no tiene las mismas posibilidades,
los mismos recursos. En esos casos tuvimos que llegar de otra forma, entregando actividades en papel cuando llevaban las viandas.
Esa virtualidad nos ha dejado muchas enseñanzas y reflexiones pero sobre todo que la enseñanza y aprendizaje no se da en solitario, sino entre las instituciones y familias, en conjunto, aportando cada uno lo que puede para llegar juntos.
Gabriela

Mi barco
Mi barco navegaba con mucha fuerza en sus motores, yo era el capitán que tomaba decisiones importantes ante cualquier situación que se presentara. En un determinado momento se detiene y es encapsulado.
Por primera vez el capitán no sabe qué hacer, sin poder moverse o seguir su camino debe idear un plan para continuar su viaje.
Ante la situación de educación a distancia mi rol como docente ha cambiado y en lo
profesional sentía que era como ese barco, estaba sin poder moverme o no saber qué hacer. Sentía que todas mis ideas,
pensamientos y energía estaban queriendo salir; pero el barco no se movía.
Incertidumbre, miedos, angustia e inseguridad se apoderan de mi mente.
Preguntas, muchas: ¿cómo seguir trabajando con un barco encallado?, ¿cómo continuar creando el vínculo con los “marineros” (familia de los alumnos) que también se sentían ansiosos?, ¿cuál sería la mejor estrategia
para enseñarles a la “tripulación más joven” que estaba estudiando (alumnos), ¿de qué forma seguir con mi trabajo de capitán si ya no tenía un barco?.
Todas esas preguntas y otras me las hice durante muchos días.
Pero siempre cuando sentís que has perdido algo, aparece una mano extendida que te dice sígueme, repara tu barco, te muestra un camino diferente; y te ayuda a continuar tu viaje.
Mis compañeras (colectivo docente) me brindaron las herramientas necesarias, me mostraron el mejor camino para poder continuar mi viaje y no perder el barco.
Mi barco tenía muchas fuerzas y ganas de buscar estrategias (propuestas de trabajo) para continuar; y yo como su capitán las pondría en práctica.
El rol como capitán cambió, ahora debía delegar tareas importantes a los “marineros” que me acompañaban (familia de los alumnos) para que la tripulación más joven (alumnos)
siguiera su aprendizaje. planear acciones, buscar información para poder continuar con mi viaje en barco.
Una de las acciones que consideré más oportunas y que se adecuaran a la realidad de mis alumnos y sus familias, fue la creación de un grupo de whatssap. En ese grupo siempre había una propuesta de aprendizaje, y nunca, nunca faltaba una palabra de afecto, una palabra de aliento o una palabra que diera la seguridad de que todo saldría bien.
Destiné toda mi energía, uenospensamientos y trabajo para que todo saliera perfecto. Pensé en las mejores propuestas para que mis “marineros” (familia de los alumnos) pudiera entregárselas a la tripulación
más joven (alumnos).
Mi barco sigue en el mar, libre y se mueve. En algún momento sus motores fuertes, comenzarán a hacerse escuchar. Estoy segura que llegará a buen Puerto. Yo, su capitán he sido constante en mi trabajo, he dedicado muchas horas y me he preocupado porque mis marineros (familia de los alumnos) y la
más joven (alumnos) continúen navegando en él.
