que no encontraba lanzaba un hechizo y aparecía.
Pero un día el hechizo de la bruja Lola para localizar cosas falló. Ella no entendía qué podía pasar, porque era el mismo hechizo de siempre. Un ratoncito que vivía en su casa y que en tiempos había sido un niño, se subió a una mesa y le dijo:
- Bruja Lola, no es el hechizo lo que falla sino que no buscas el libro correcto.
- ¿El libro correcto? ¿Y cual es el libro correcto? Madre mía… ¡estoy perdiendo la memoria!
La bruja Lola intentó hacer un hechizo para recuperar la memoria, pero como no sabía en qué libro estaba y tampoco se acordaba, no pudo hacerlo. -Si me conviertes otra vez en niño y me dejas marchar te ayudaré a buscar la pócima que necesitas para recuperar la memoria -dijo el ratoncito.
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