Gracias a todas las personas de mí vida por hacerme crecer y aprender.



¡Hola! Me llamo Amalia y me encanta ser como soy.
Amalia tiene los ojos del color de la tierra y siempre lleva sus gafas negras para poder ver todo lo que pasa.
Su pelo es del color del fuego, y siempre lo lleva recogido con dos coletas y decorado con una flor.
A Amalia le gusta vestir con camisetas de brillos, faldas y zapatos cómodos.
Así es Amalia.


¡Qué asco! A ver si va a tener bichos o algo.




Un día, Amalia, llegó a clase saludando a sus compañeros, a lo que Carmen, una compañera de clase le comentó algo:
- Amalia, ¿por qué llevas esa flor en la cabeza? ¡Que asco! A ver si va a tener bichos o algo.
Amalia escuchó el comentario de su compañera, y durante el día pensó un poco en él, ¿y si Carmen tenía razón? Así que al día siguiente, Amalia se quitó la flor.

Tienes el pelo del color de las zanahorias. ¡Qué rara eres!



Al día siguiente, Amalia llegó a clase sin su flor, saludando a todo el mundo, y Carmen volvió a comentar:
- Amalia, ¿por qué siempre te recoges el pelo? Sabes que eso no es bueno, a parte, llevas el pelo del color de una zanahoria. ¡Qué rara eres!
Amalia siempre había pensado que recogerse el pelo era cómodo, y que su pelo era del color del fuego, no del color de una zanahoria. Pero, ¿y si Carmen tenía razón?




Pareces una cuatro ojos. Pudiendo llevar lentillas te pones esas gafas tan feas.
A la mañana siguiente, Amalia llegó al colegio sin su flor, sin sus coletas y sin el color del fuego que tanto la caracterizaba saludando a todo el mundo. En ese momento Carmen habló:
- Amalia, ¿por qué llevas esas gafas? Pareces una cuatro ojos. Pudiendo llevar lentillas te pones esas gafas tan feas.
A Amalia le gustaban sus gafas, pero ¿y si Carmen tenía razón? Igual las lentillas eran mejor.




Esos brillos son de niñas pequeñas, las faldas son incómodas y esos zapatos ya no se llevan. Que poco estilo tienes.
Amalia, al día siguiente, llegó a clase sin su flor, sin sus coletas, sin el color del fuego y sin sus gafas, pero llegó con una sonrisa saludando a todo mundo. En ese momento Carmen comentó:
- Amalia, ¿por qué te vistes así? Esos brillos son de niñas pequeñas, las faldas son incómodas y esos zapatos ya no se llevan. Que poco estilo tienes.
Amalia pensó en lo que dijo Carmen, ¿y si ella no vestía bien?
- Full access to our public library
- Save favorite books
- Interact with authors

- < BEGINNING
- END >
-
DOWNLOAD
-
LIKE(1)
-
COMMENT()
-
SHARE
-
SAVE
-
BUY THIS BOOK
(from $3.59+) -
BUY THIS BOOK
(from $3.59+) - DOWNLOAD
- LIKE (1)
- COMMENT ()
- SHARE
- SAVE
- Report
-
BUY
-
LIKE(1)
-
COMMENT()
-
SHARE
- Excessive Violence
- Harassment
- Offensive Pictures
- Spelling & Grammar Errors
- Unfinished
- Other Problem

COMMENTS
Click 'X' to report any negative comments. Thanks!