Naricita, emocionada, siguió el airecito por un túnel largo y sinuoso llamado tráquea. "¡Guau! ¡Qué largo es esto!", exclamó Naricita. La tráquea, con una voz grave y amable, le explicó: "Yo soy como una autopista para el aire. Lo llevo a un lugar muy importante."
Al final de la tráquea, el camino se dividió en dos. "¡Miren! ¡Dos caminos!", gritó Naricita. La tráquea le explicó que esos eran los bronquios, dos tubos que llevaban el aire a los pulmones. Cada bronquio era como una rama de árbol que se dividía en ramas más pequeñas, llamadas bronquiolos.
Finalmente, Naricita y el airecito llegaron a su destino: ¡los pulmones! Los pulmones eran como dos grandes globos rosados, llenos de pequeños sacos llamados alvéolos. "¡Hola, pulmones!", saludó Naricita. Los pulmones, con una voz suave y resonante, respondieron: "¡Bienvenida, Naricita! Aquí es donde el aire hace su magia."
COMMENTS
Click 'X' to report any negative comments. Thanks!