Este libro está dedicado a Bruno Villarreal Román.
La vida es la historia que escribimos entre un principio que no recordamos y un final que no conocemos. En sus páginas también anotamos nuestros sueños, pero te advierto que hay algo aún mejor que soñar... es hacer esos sueños realidad al despertar.
María del Pilar Colina Álvarez.

Querido Bruno:
Soy tu tía Pilar, prima de tu abuelita Yolanda.
Hay muchas cosas que me gustaría contarte, porque me encanta narrar historias... de países lejanos, de tiempos remotos, de héroes y villanos... pero vivimos lejos uno del otro y sólo puedo hacerlo escribiendo un libro que contenga lo esencial de una historia muy importante:
La de nuestra familia.
Cuando los lazos de parentesco no son claros, olvidamos fácilmente quiénes fueron nuestros ancestros, cómo nos relacionamos con los miembros de la familia y, finalmente, perdemos nuestras raíces.
Para evitar que eso suceda, preparé para ti estos árboles genealógicos. Así sabrás que no estás solo, que tienes una familia que te quiere mucho; que somos como las estrellas, porque aunque no siempre nos puedas ver, siempre estamos ahí para tí.
Nuestra familia es originaria de Tlacotalpan. Poseemos una herencia cultural muy valiosa y tradiciones muy arraigadas de las cuales nos sentimos muy orgullosos, mismas que debemos preservar. Allí han nacido músicos, compositores, poetas, novelistas, bailarines y hasta un Presidente de la República, Don Francisco Jerónimo de Jesús Lagos Cházaro Morteo (ocupó el cargo en 1915).
En nuestra familia también hemos tenido aficionados al arte, mi bisabuela Lucía cantaba zarzuela; mi abuela Ana Josefa era una gran bailadora de danzón; Ángel, mi padre, tocaba la guitarra y escribía poemas; en Madrid, tu primo Aldo es tenor y canta ópera, zarzuela ¡y rancheras!... No faltaba más.
Los tlacotalpeños decimos que de músicos, poetas y locos, todos tenemos un poco, por eso, aquí estoy escribiendo para ti
R
Comenzaremos por la información más elemental de la ciudad; luego seguiremos con algunas tradiciones y terminaremos con una pequeña selección de poemas, cuentos y leyendas, así sabrás quienes somos y de donde provenimos, ambas cosas muy importantes. Al respecto, la poetisa tlacotalpeña Josefa Murillo Carlín, escribió:
"Sobre los troncos de las encinas,
paran un punto las golondrinas
y alegres notas al viento dan:
¿Por qué así cantan?...¿Qué gozo tienen?...
¡Es porque saben de donde vienen
y a donde van!" Con todo mi amor, tu tía,
María del Pilar.
Tlacotalpan es una ciudad hermosa, situada a orillas del río Papaloapan. Su nombre proviene del náhualt y significa "Tierra rodeada de agua".
En 1518, Pedro de Alvarado exploró la zona y estableció contacto con los pobladores, por lo que aparece en las relaciones y documentos oficiales desde ese tiempo, siendo nombrada Pueblo de cabecera en 1580. Allí se establecieron los Astilleros Reales en 1750 y fue designada como Puerto de Altura en 1813 por decreto de las Cortes Españolas.
Sus casas se caracterizan por sus fachadas multicolores, con armoniosos portales, techos de teja y amplios patios; cuenta además con calles que conservan su trazo de acuerdo a las ordenanzas de Felipe II, desde el siglo XVII, por lo cual fue incluida en el registro del Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO el 2 de diciembre de 1998.





























En la vida aprenderás muchas cosas, irás a la escuela para que te enseñen o lo investigarás por ti mismo, así se cultiva la inteligencia. Pero hay algo más profundo: la fe. Según San Pablo, "la fe abre los ojos del corazón". También nos da fortaleza en momentos difíciles y consuelo en momentos de aflicción. . Yo quiero regalarte unas semillas de fe, con la esperanza de que algún día germinen y den frutos.
Una expresión de fe es hacer oración, esto nos permite entender mejor a Dios. Orar es algo que se hace como si le hablaras a un amigo.
Mientras encuentras tus propias palabras para dialogar con Dios, puedes usar estas, tal como me las enseñó mi madre.
Una mañana me despertó mi madre muy temprano, apenas comenzaba a salir el sol, espero a que dijera mi oración de la mañana:
"Con Dios me acuesto, con Dios me levanto. Con la gracia de Dios y del Espíritu Santo. Amén."
Luego, con una sonrisa me dijo "ven", la seguí al patio y ahí, pendiendo de una rama del árbol de guanábanas, estaba una crisálida, ante mis ojos, llenos de asombro, vi salir una hermosa mariposa; la recuerdo claramente, era negra con motas amarillas; dio unos pasos temblorosos, extendió sus alas unos instantes, luego. lentamente, emprendió el vuelo. Mi madre sólo dijo, "al que madruga, Dios le ayuda", yo me abracé a ella como gesto de gratitud por haberme mostrado esa maravill
Cuando somos niños, sentimos muchos temores, como, por ejemplo a la obscuridad. Yo temía que hubiera algún monstruo debajo de la cama; también me asustaba salir de casa al anochecer; pero sabía que contaba con la guardia de un leal compañero, mi ángel. Cuando sentía miedo o soledad, le hablaba en voz baja:
"Ángel de la guarda, mi dulce compañía, no me desampares, ni de noche ni de día, porque yo sin tí me perdería."
Junto a mi cama había un cuadro en el que se veían dos niños pequeños, iban de la mano por un camino solitario mientras un hermoso ángel los seguía y así me imaginaba a mi compañero angelical.
Mi padre salía a trabajar y a menudo no lo veía hasta las últimas horas de la tarde. Cuando escuchaba el motor de su auto aproximándose, sentía una alegría indescriptible.
Mi madre servía la merienda y yo me acercaba a él, muy zalameramente, para que me sentara en sus piernas y me dejara tomarme su vaso de leche fría; luego volvía a mi lugar y comía, por ejemplo, un bolillo untado con mantequilla hecha de natas, hecha en casa. Después de lavarme los dientes iba a pedir a mis padres mi beso de buenas noches, luego, arrodillada en la cama, oraba:
"Amoroso Padre, te doy gracias por habernos cuidado hoy. Ahora que voy a dormir, pongo mi alma en tus manos. Protégenos de todo mal. Amén"
Si alguna vez estás en una noche de tormenta en Tlacotalpan, te vas a sorprender de la fuerza de los fenómenos naturales; el viento ruge a más de 80 kilómetros por hora y los relámpagos y truenos le responden amenazadoramente, sin cesar. En la época de mi infancia las tormentas provocaban que fallara la energía eléctrica, teníamos que alumbrarnos con bombillas de petróleo, también llamadas quinqué. Con esa luz hacíamos figuras de sombras o jugábamos lotería para distraernos.
Tu bisabuelo Juan y su hermano Nico, eran empleados de la compañía de energía y tenían que salir con el temporal a arreglar las fallas.
A mí la intensidad de las tormentas me daba un poco de miedo. Entonces, hasta tu tía Teresa se unía a la oración:
"Santa Barbara, doncella que en el cielo fuiste estrella, librarme de un rayo y de una centella, como libraste a Jonás del vientre de la ballena"
Lo bueno de las tormentas, es que se duerme muy bien en esas noches, liberados del calor sofocante.
En la época de lluvia, para contrarrestar el frío, las madres hacen chocolate y atoles de almendra, de coco, piña, mandarina y guayaba, que son deliciosos.
Antiguamente muchas calles de Tlacotalpan no estaban pavimentadas y había yerbas creciendo por todas partes; las casas, como la de tus abuelos y la mía, tenían enormes patios con arriates, jardineras, árboles frutales y hasta matas de plátano, por eso no era raro encontrarse con arañas, gusanitos, etc.
A mi me gustaba jugar en el patio, pero un día un gusano picó a tu tía Teresa y eso me entristeció porque yo siempre oraba "San Jorge, bendito, recoge todos tus animalitos para que no me piquen ni a mi, ni a mis hermanitos"... ¡Pero un gusano se le escapó!
En el traspatio, tu bisabuela, Panchita, tenía un loro muy gracioso que se llamaba Lencho y cuando tenía hambre gritaba "Mamá... doctor... ¡me muero!". También llamaba a la "cuata", como le decimos de cariño a tu abuelita Yolanda, porque tenía una gemela que lamentablemente, falleció.
También había un árbol de zapote chico que daba los mas frutos más dulces que he probado, daba unas cosechas muy abundantes y mucha sombra, pero nunca vi algún nido de aves en él.
En el patio de mi casa había naranjos, limones, aguacates y nanches; mi madre plantó muchos rosales, también dalias, gardenias, bugambilias, jazmines y muchas flores más.
Las
Posadas
En México, las primeras posadas las celebraron los monjes agustinos en 1587 en el pueblo de San Agustín Acolman, rumbo a Teotihuacán. Desde entonces se han ido adaptando a las costumbres del lugar dónde se realizan.
En Tlacotalpan, del 16 al 24 de diciembre de se llevan a cabo en la parroquia de San Cristobal.
Primero se reza un rosario en el cual aún se responde a la letanía en latín diciendo "ora pro nobis", que significa ruega por nosotros. Luego se cantan unos versos muy antiguos para recordar la peregrinación de José y María a Nazareth, donde no encontraron alojamiento y por eso Jesús nació en un pesebre.
Los cantos son acompañados por panderos, jaranas, guitarras y flautas.
Una parte de los feligreses reunidos cantan los versos que corresponden a los peregrinos, es decir, José y María, y otra canta los versos que responde el dueño del mesón donde piden posada.
Los niños acuden a la iglesia vestidos de pastores. Los trajes de las niñas son muy vistosos, se componen de faldas de vivos colores, blusa blanca, chaleco y delantal negros, bordados de letejuelas y pañueleta al color de la falda. Los niños vestían de blanco con un refajo en la cintura pero actualmente ya sólo las niñas continúan con la tradición. En las páginas que siguen están los cantos para pedir posada.
Peregrinos:
(Afuera)
Muy buenas noches
aldeanos dichosos,
posada les piden
estos dos esposos.
Por piedad señores
no seáis inhumanos
ya las fieras rugen
y no andan humanos.
Mesonero:
(Adentro)
¿Quién viene a esta hora,
el sueño a turbar?
vayánse de aquí
para otro lugar.
Adelante está
una pastoría,
allí dan posada
de noche y de día.
¿Qué destino traen
por estos caminos
pues esta no es hora
de andar peregrinos?
Decidnos sus nombres
si queréis entrar,
pues hay malos hombres
por este lugar.
Ni yo ni mi esposa
podemos andar,
por eso en tu choza
pedimos lugar.
Por cumplir del César
un gran mandamiento,
vamos a Belén
con gran sufrimiento.
José, ¡santo cielo!
con su esposa amada,
entrad sin recelo.
que aquí hay posada
.Que se abran las puertas
con gran alegría
para dar posada
a José y María.
Soy noble varón,
carpintero honrado;
mi esposa es María,
yo José me llamo.
Si estáis satisfecho
dejadnos entrar,
a un rincón cualquiera
para descansar.
Cariño tan tierno,
piedad tan notoria,
premiará El Eterno
con su eterna gloria.
Pase la escogida
la niña dichosa,
que el alma le albergue
y humilde le adorna.
Entrad peregrinos
entrad y gozad,
de esta franca y noble
hospitalidad.
Quisiera en su obsequio
hacer mil festines,
y el coro entonarle
de los querubines.
Todos:
Entren Santos Peregrinos.
Peregrinos, reciban este rincón,
aunque es pobre la morada,
os la doy de corazón.
Que sea bienvenida,
bienvenida sea
la virgen María,
Flor de Galilea.
(Dos veces)
Una linda pastorcita,
caminando por el río,
y como bella rosita,
va cubierta de rocío.
Caminando va José,
caminando va María
y los dos con grande fe
caminan con alegría.




En los hogares se realizan posadas en las que participan familiares, amigos y vecinos. Son celebraciones sencillas pero muy alegres. El lugar de la reunión se adorna con farolitos y papel picado de muchos colores. También se reza un rosario, se canta para pedir posada y después de dar paso a los peregrinos se rompen piñatas. Antiguamente no faltaban las colaciones, los cacahuetes, cañas de azúcar, mandarinas, las cazuelas de tejocote en dulce y otras frutas cristalizadas. Ahora se han reemplazado por caramelos y otras golosinas.



La rama es una tradición que se efectúa, al igual que las las posadas, del 16 al 24 de diciembre. Se adorna una rama frondosa, de cualquier árbol, con faroles de papel, cáscaras de naranja, cadenas de papel de colores, globos, serpentinas, etc.
Por la noche se organiza una procesión, para que recorra el barrio. Se visitan varias casas, hasta llegar a la que ha sido elegida para organizar la fiesta, en la que hay dulces típicos y piñatas.
Antiguamente también se adornaba una caja, se ponían dentro figuras de barro de José y María y cuidadosamente se colocaba una vela, los llamábamos "portalitos".




Durante la procesión, se van cantando versos sobre situaciones graciosas o sobre temas relacionados con el nacimiento del Niño Dios.
Después de cantar se pide el "aguinaldo", que consiste en un donativo de monedas o dulces que regalan los dueños de las casas que visitan los cantantes con la rama. En las páginas siguientes escribí unos versos, de mi inspiración, por si quieres salir a cantar "Las Naranjas y Limas", que es el canto que acompaña a la rama.

Buenas noches gocen
señoras, señores.
Que reine la dicha
en su lindo hogar.
Ya llegó la rama
que viene a versar,
pedimos su venia
para comenzar.
Una noche fría
brillaba un lucero,
anunciando a todos
al Rey de los Cielos.
Naranjas y limas
limas y limones,
ábrannos la puerta
de sus corazones.



Nació en un pesebre
sin riqueza alguna,
su amor por nosotros
era su fortuna.
Naranjas y limas
limas y limones,
cantando se alegran
nuestros corazones.
El niño nació
de una virgen pura,
que entregó a su hijo
toda su ternura.
Naranjas y limas,
limas y limones,
si tienes tristezas,
canta estos sones.
El bendito niño,
nacido en Belén,
nos trajo un mensaje
de amor y de fe.
Naranjas y limas,
limas y limones,
baila, ríe y goza
olvida temores.



El hijo de Dios
fue crucificado,
nuestra salvación
nos dejó legado.
Naranjas y limas,
limas y limones,
gracias al Mesías
por las bendiciones.
La Navidad
No hizo diferencias
ni olvidó a ninguno,
vamos a reunirnos
sin rencor alguno.
Naranjas y limas
limas y limones,
abran corazones,
no guarden rencores.
Denme mi aguinaldo,
si me lo han de dar,
que la noche es corta
y tenemos que andar.
Denme mi aguinaldo,
poquito a poquito,
o saquen la botella
y denme un traguito.



Ya nos despedimos
con mucha alegría,
porque esta rama
fue bien recibida.
Les damos la gracias
y nos vamos ya,
deseándole a todos
¡Feliz Navidad!
Sixto III (siglo V d.C.), introdujo en Roma la costumbre de celebrar en Navidad una vigilia nocturna, a medianoche, “en seguida de cantar el gallo”, en un pequeño oratorio, llamado "ad praesepium", (ante el pesebre), situado detrás del altar mayor de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma. Esta expresión se debe a que los antiguos romanos denominaban el Canto del Gallo al comienzo del día, que para ellos era a media noche.
La palabra Navidad proviene del latín “nativitas” que significa nacimiento. Es una fiesta para recordar el nacimiento de Jesús.
Aunque los primeros cristianos no la celebraban, hay muchas tradiciones al respecto, como la misa de gallo.
Se dice que es la madrina porque ella lleva en brazos la imagen del Niño Jesús ante el sacerdote para ser recostado en el pesebre que instalan junto al altar. Al terminar la misa, se cantan villancicos para arrullar al recién nacido.
Todos los niños resistíamos despiertos porque al volver de la misa, recibíamos los regalos de navidad que llevaban varios días bajo el árbol.
En nuestro pueblo, se oficia una misa muy bonita, la iglesia la decora la familia de la madrina del Niño Dios, una niña o jovencita, que tiene que solicitar ese honor con años de anticipación. También confeccionan los preciosos ropones tejidos o deshilados que viste el Niño esa noche.
En la cena se servía bacalao, que era el platillo favorito de mi padre, pero también pierna de cerdo y pavo, acompañados de espagueti verde (mi especialidad), puré, ensaladas, turrones, hojuelas y buñuelos bañados con miel de caña. Ese día hasta los niños podíamos beber sidra y rompope. Se cuenta que una de esas navidades, tu tía Alicia, que en ese entonces tendría unos cinco o seis años, bebió tal cantidad de sidra, que daba golpecitos en la mesa y repetía, con voz tartajosa "Yo quiero más de la botella".
La cena.
En mi infancia las reuniones para la cena de noche buena eran en la casa de tu bisabuelo Juan. Todos asistíamos con nuestras mejores galas. Tu bisabuela Panchita y tu tía Moncha eran magníficas cocineras.
El árbol de navidad.
Los antiguos germanos creían que el mundo y todos los los astros estaban colgados en las ramas de un árbol gigantesco. En cada solsticio de invierno, le rendían culto que adornando un árbol de encino con antorchas que representaban a los astros, además bailaban y cantaban a su alrededor.
Cuentan que San Bonifacio, derribó dicho árbol, en su lugar plantó un pino y lo adornó con manzanas que representaban las tentaciones y con velas que representaban a Cristo, (luz del mundo). Esto ha cambiado también.
En la casa de tus bisabuelos muchos años adornaron la sala con un pino plateado que tenía una base giratoria y era musical, tocaba "Noche de Paz"; además tenía un reflector que lo iluminaba en tonalidadess de rojo, azul y verde.
El año nuevo
El ultimo dia del año también se reúnen las familias para cenar y hay algunas tradiciones como la de "El Viejo".
Esta tradición se originó en Veracruz, en diciembre de 1875, como una protesta de un grupo de trabajadores, quienes no recibían su parte en el reparto de algunos productos que llegaban en los barcos, ni de, dinero en efectivo. Junto con su líder, M. A. Bovril, avanzaron por las calles con latas, cencerros y tapas de peltre en escandaloso peregrinar.
Actualmente, ese dia se organiza un grupo con guitarra, timbales y güiros, se ensayan algunas coplas y desde temprana hora recorren las calles, seguidos de un acompañamiento de cacerolas y sonajas.
Uno de los participantes se disfraza de viejo y baila.
A Omar, tu padre, le gustaba bailar al ritmo de son del viejo, usaba como bastón un bate de béisbol, salía a parrandear por el barrio; allí casi todos eran de nuestra familia, iba con tus tíos Aturo, Hazael, Jorge y Fernando.
La letra del son dice:
Una limosna,
para este pobre Viejo
que ha dejado hijos,
que ha dejado hijos,
para el año nuevo.
A don Serapio,
lo llevan a enterrar,
a don Serapio,
lo llevan a enterrar
porque los villistas
lo quieren matar.
Ya se va el Viejo
muriéndose de risa
porque esta noche
lo vuelven ceniza.
El mismo día 31 de diciembre, muchas familias elaboran unos muñecos con ropa vieja, la rellenan de aserrín y cohetes. Representan los acontecimientos o personajes más significativos, sobre todo por hechos negativos del año transcurrido, y al quemarlos, se espera terminar con ellos.
A menudo varios vecinos confeccionan el suyo, así que el estruendo es enorme durante el tiempo que tardan en consumirse los muñecos.
Los tres Reyes Magos
El Evangelio de San Mateo narra que unos Magos siguieron una estrella que los guió al lugar donde estaba el Niño Jesús, para adorarlo y hacerle regalos. Cada 6 de enero los niños esperan con ilusión la llegada de los Tres Reyes Magos (Melchor, Gaspar y Baltasar), mientras que en los hogares se parte una rosca de pan y se sirve acompañada de una taza de chocolate caliente.
Esta costumbre recuerda la salida de la Sagrada Familia de Nazaret a Egipto para poner a salvo al Niño Jesús de la persecución del Rey Herodes, quien, al enterarse de que había nacido el Mesías tuvo miedo de perder su poder y ordenó matar a todos los niños menores de dos años, entre los cuales se encontraba Jesús.
Pero sus padres fueron prevenidos por los Reyes Magos y pudieron huir. Por ello, los muñecos que se esconden en la rosca representan la protección que se le dio al niño. la forma circular de la rosca simboliza el amor de Dios, que no tiene principio ni fin.
Al invitado que encuentra el muñequito de la rosca se le nombra padrino del Niño Jesús de la familia y deberá vestirlo con ropas nuevas para presentarlo en la Iglesia el 2 de febrero, Día de la Candelaria, tras lo cual se realiza una fiesta con tamales y atole.
En Tlacotalpan el día 6 de enero, las familias reciben las visitas del Niño Dios de la Parroquia y de San Miguelito, con sus madrinas respctivas. Se les ofrece un donativo para las mejoras de las iglesias y un refrigerio.
Cuando yo era niña, escribía una carta desde varios días antes de de la fecha. La noche esperada, antes de irme a dormir, colocaba mi carta en un zapato y los reyes ponían los regalos de cada una junto al zapato correspondiente.
Las costumbres cambian, tus primos Javi, Dani y Rebeca ataban sus cartas a globos y luego los dejaban ir

Para ti, mi niño, escribí una carta a los Reyes Magos muy especial. En ella no pido cosas materiales, sino dones para toda tu vida.
Queridos Reyes Magos:
Estos regalos son para un niño muy bueno y muy querido, espero que se los concedan.
1. Que sea inmensamente feliz y que procure también la felicidad de los demás. Que sea dichoso sin importar con quién decida estar, ni qué profesión escoja, es decir, que nada lo perturbe ni lo agobie.
2. Que sólo tenga los tropiezos necesarios para aprender de sus errores.
3. Que sus padres sepan distinguir cuándo necesita apoyo y cuando necesita estar solo.
4. Que nunca pierda la ilusión, ni la fe ni deje de soñar.
5. Que sus padres sean flexibles y a la vez que sepan establecer las normas para que lo guíen y nunca se sienta desorientado.
6. Que Bruno aprenda a quererse como es, porque es maravilloso tal como fue creado.
7. Que no desee lo que no tiene, por el contrario, que siempre valore lo que posee.
8. Que no reciba demasiados regalos materiales. Lo verdaderamente importante son valores como la bondad, la gentileza, la tolerancia, el respeto, la generosidad, la lealtad, la solidaridad, la esperanza, el entusiasmo, la caridad y la armonía. De esos, que sí reciba muchos.
9. Que aprenda que cada dificultad es una oportunidad para crecer en la vida.
10. Que siempre conserve el buen ánimo y la sonrisa.
Gracias, por tantos regalos.
La Candelaria
Los días de la festividad de la Candelaria son los más relevantes para la población, las familias se reencuentran con sus tradiciones, mucha gente visita el pueblo y la algarabía lo invade.
Antiguamente había puestos de colaciones, loza, juguetes tradicionales, algunos donde se jugaba lotería, cayucos (canicas grandes de cristal), se podía lanzar dardos a los globos o disparar con rifles a patitos de metal, mesas de futbolito, otros que vendían chucherías como peinetas, broches para el cabello, joyería de fantasía... eran días de mucha emoción, de vestir todos, según sus posibilidades de gala, los hombres iban apuestos y gallardos, las mujeres hermosas y derrochando un discreto encanto.
Fue en uno de esos días que mi tío Juan, mi tía Panchita, mi mamá (que aún era una joven soltera) y Moncha acudieron al parque a pasear, como todas las buenas familias. Pero la pequeña Moncha, tan pronto como llegaron, comenzó a llorar. Le ofrecieron algodones de azúcar, cucuruchos de cacahates tostados, golosinas, horchata, subir al carrusel, jugar lotería, pero nada la complacía y lloraba con mayor estridencia, así que sin poder disfrutar el paseo decidieron volver a casa. De regreso, ya con cierto enfado, su padre le preguntó:
— Bueno, ¿tú qué quieres? — A lo que ella respondió, berreando a todo pulmón:
— ¡Quiero joder! ¡Quiero joder! — ...
La cabalgata.
Es la primera celebración. Se realiza el último día de enero a las tres de la tarde y es de las más importantes. Desde hace más de un siglo los habitantes de Tlacotalpan desfilan en honor de la Virgen de la Candelaria en una fastuosa cabalgata con 600 jinetes, guiados por la bandera nacional, escoltada por una capitana, una teniente y una coronela.
Las mujeres visten el traje de jarocha, elaborado con gran esmero en los bordados, tejidos, deshilados, y lo complementan con joyas, abanicos y peinetas de carey, (también llamadas cachirulos).
Los hombres visten pantalón y guayabera blancos, paliacate rojo al cuello, botines y sombrero "de cuatro pedradas".
La mojiganga.
El desfile de la “Mojiganga” es una crítica jocosa de la vida cotidiana. Consiste en un desfile de muñecos de papel maché que representan al sol, a la luna, a la Llorona, a la muerte a las piraguas, los jarochos y los toros.
Antes de 1986 las enormes figuras eran hechas de papel de china de diversos colores, con armazón de caña de otate, de gran rigidez El tiempo para elaborar dichas figuras va de uno a tres meses . Lo más difícil de hacer es la estructura; una vez terminada se forra con papel periódico y engrudo; finalmente se pinta y se adorna. Las partes móviles son hechas mecánicamente y se accionan con hilos o varas.
Los participantes bailan acompañados por la banda "Centenario", de pueblo y portan antorchas.
El encuentro de jaraneros.
Se realiza del 31 de enero al dos de febrero. El origen de esta fiesta tuvo lugar en 1979, cuando la Casa de Cultura de Tlacotalpan convocó al primer concurso de jaraneros. Se llevan a cabo conciertos y fandangos jarochos en la plaza de Doña Marta y en el parque Zaragoza. También se desarrollan talleres de composición, de interpretación de instrumentos regionales y conferencias sobre cultura jarocha. Asimismo, se realizan homenajes a connotados jaraneros y decimistas; paralelamente hay venta de artesanías y muestras gastronómicas.
Todas las noches hay fandangos, que son fiestas donde cantan y bailan sones jarochos hasta el amanecer.
El día de los toros.
El día primero de febrero, muy de mañana, se organizan regatas en el río. Al grupo triunfador le corresponde trasladar el primer toro de una a otra orilla del río.
En cuanto el toro toca la orilla sobre la que se encuentra el asentamiento, sus captores lo sueltan y entonces, empieza el alborozo y al grito de "¡ahí viene el toro!", todo el mundo a correr o a intentar lucirse con las manganas, que son las reatas que usan los vaqueros.
Normalmente son seis toros los que traen al pueblo.
Se acostumbra vestir pantalones vaqueros y playeras rojas.
El día de la Virgern de Candelaria.
En la época prehispánica a la orilla del rio se rendía culto a Chalchiuhtlicue, “la de falda de jade” diosa de las aguas y de la belleza, hermana o esposa de Tláloc, dios de la lluvia. El jade era más preciado y valioso que el oro o la plata, pues cada piedra que se encontraba, la cual llamaban chalchihuitl, era considerada parte de la diosa misma, por lo tanto tenía un valor material, mágico, místico y religioso.
El chalchihuitl, es una piedra verde azulosa, que representaba la fertilidad, el embarazo y la muerte; por eso cuando una persona moría se le colocaba una pieza dentro de la boca como parte del rito funerario; si una mujer se comía una piedrita, le garantizaba un buen embarazo; también se utilizaba en polvo como medicina.
En 1776 llegó la imagen de la Virgen a Alvarado, Ver., procedente de Barcelona, España, y con ella los primeros frailes granadinos de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.
El festejo empieza por la madrugada; los fieles acuden para cantar las mañanitas a la Virgen.
A medio día el Obispo de Veracruz celebra una misa solemne, pero el momento más emotivo es por la tarde, cuando sale la Virgen a dar su paseo por el río, donde es acompañada por numerosas embarcaciones, es un momento esperado por los pobladores y los miles de turistas que nos visitan en esa fecha.
San
Miguel
El templo de San Miguel data de 1786. Fue construído para los servicios religiosos de los pobladores indígenas. Primero construyeron uno que contaba con un puente para cruzar sobre el arroyo que corría por un costado, pero un incendio lo destruyó. Por los desbordamientos de aquel arroyo, (que ahora no existe), el nuevo templo lo construyeron sobre un basamento elevado.
Las festividades tienen lugar del 28 de septiembre al 2 de octubre. Las campanadas de su reloj se escuchaban con claridad en nuestro barrio.
Según la leyenda, algunas personas han visto el templo iluminado y a un sacerdote oficiando misa por la madrugada...

La vida social de la comunidad está muy relacionada con el calendario religioso. También marcaba la vida cotidiana. Las abuelitas rezaban el ángelus al medio día. Si alguien estornudaba se decía "Je´sús te ampare".
Las niñas ofrecíamos flores a la virgen en mayo, los niños las ofrecían en junio al Sagrado Corazón de Jesús.
Todos acudíamos a "la doctrina" los sábados. Al salir jugábamos en el parque y cortábamos unas florecitas como las de la foto para hacer pulseras. collares, coronas, y les extraíamos los pistilos para tomar una diminuta gota de miel que poseen. Las hay de color, blanco, rojo, rosado y amarillo. Los niños jugaban a la guerra, lanzándose los "coquitos"
de las palmeras.
El Papaloapan
Papaloapan proviene del náhuatl, de "Papalotl" (mariposa) y "apan" (en el lugar), es decir, "en el río de las mariposas".
La vida de nuestro pueblo está muy ligada al río, porque nos da buenas cosechas y abundante pesca.
Su belleza ha sido fuente de inspiración para escribir poemas y canciones, pero también nos hace sufrir inundaciones terribles que arrasan todo. Es al mismo tiempo amado y temido.
"Detrás de la verde arboleda,
la luna, en su manto de seda,
deja una estela en el Papaloapan,
y en la ribera de Tlacotalpan,
noche tras noche,
mi amor se queda..."
La canción de Don Gustavo Alavés, nos emociona y nos hace vibrar. Pero será tu tarea investigar la letra completa y la melodía.
La cocina tlacotalpeña
Tlacotalpan es afamado por su gastronomía, donde abundan lo mismo peces, mariscos, aves y carnes exóticas. Para abrir el apetito, tenemos ricos antojitos. De célebre confección tlacotalpeña son los tamales de cazuela, una delicia rellena de pez jolote y envuelta en hoja de acuyo, seguidos de unas ricas empanadas fritas, rellenas de camarones o de jaiba.
La mesa tlacotalpeña ofrece los tismiches a la veracruzana, aunque también son un ingrediente predilecto para hacer tacos y tostadas, para relleno de tamales o en tortitas.
Son famosos los canates o pichiches al mojo de ajo, el mondongo, que es la versión tlacotalpeña del menudo de res, que además incorpora en sus ingredientes el garbanzo, el jamón serrano, el tocino, el chorizo, la longaniza, papas, tomates, cebollas y chiles secos.
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