Gracias a Dios y a mi hijo que fue fuente de mis inspiración.


En un tranquilo sector del municipio de Taraza, vive un niño de nombre Dickson Yomar. Él es muy travieso, le dijo a su mamá que iba a dar una vuelta en el barrio, su madre le respondió que no era momento para salir ya que se estaba haciendo de noche y podía ser muy peligroso.
Por un momento pensó en obedecer a su madre pero este al ver a sus amigos decidió irse. Una cuadra más adelante se encuentra con otros chicos que caminaban sin un rumbo fijo pero que su intención no era otra que divertirse.
Los chicos seguían sin saber a dónde dirigirse, de momento se encuentran en frente de un terreno muy grande y que parecía un buen sitio para ciertos juegos. Se acercaron y complacidos miraba la gran extensión de tierra que el paisaje colocaba frente a sus ojos.

Uno de ellos vio un letrero que decía prohibido el paso; les pareció muy divertido jugar en un sitio prohibido, y sin saber la sorpresa que les esperaba decidieron pasar haciendo caso omiso.
Los chicos se aventuraron. Sólo habían ingresado unos metros cuando a lo lejos, una luz que brilla, ellos se apresuran para ver que esconde ese reflejo. De repente escuchan una voz que les dice: Niños, a donde van, ¿que acaso no vieron el letrero que prohíbe la entrada a este sitio? Dickson respondió, si lo vimos, pero nos dio curiosidad

la voz les replica, ¿que acaso no les han enseñado a obedecer? Never, uno de los chicos responde: si, pero nosotros sólo queremos divertirnos. Los chicos siguieron su camino mientras la voz les decía: no es conveniente que sigan, lo van a lamentar. Ellos no dijeron nada, sin embargo siguieron su camino.
Sólo pasó un instante cuando comenzaron a escuchar de toda clase de ruido: lamentos de ayuda, niños llorando, lobos aullando, gente que llora, etc. Los chicos comenzaron a asustarse, pues vieron que lo que escuchaban no hacia parte de la diversión que ellos buscaban.
Corrieron, corrieron y corrieron sin descanso pero el camino de entrada se les había perdido y la tierra se hacía cada vez más lodosa, se escuchaban truenos, rayos caer; era una tormenta y todo se hacía oscuro
Los gritos se escuchaban cada vez más cerca; sus corazones se aceleraban y el miedo se apoderaba de ellos, luego llegaron a un sitio. De momento, un hombrecillo que con voz muy extraña les decía: a donde vaaaann, no coooorraaaan.
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