
Este libro está elaborado con las aportaciones de profesores del IES Augustóbriga que, en un ejercicio de añoranza, han recordado sus años como estudiantes y a aquellos profesores que marcaron su vida. en unos casos a nivel personal y, en otros, también laboral. Un recuerdo para todos ellos...
Mª del Puerto Baz Castro
Coordinadora del Proyecto CPDEX

Jara, mi maestra de 6º de EGB ...
Disciplinada, pulcra y cariñosa. Impartía sus clases de forma ordenada, y nuestros cuadernos debían estar impolutos para que pudiéramos estudiar bien.
Nunca perdía los nervios, y eso que eramos 30 chicas en el aula. Sin castigos, ni voces, ella moderaba el grupo y nos hacía sentir a gusto en ese ambiente de trabajo.
Ana (Informática)
La señorita María Eugenia, mi maestra de 4º de primaria...
Cuando pienso en los profesores que he tenido cuando era estudiante, la primera que se me viene a la cabeza es la señorita María Eugenia, mi maestra de 4º de primaria. En un colegio de monjas como el mío, en aquella época, había mucha represión y mucho castigo, la señorita María Eugenia era diferente, no sólo nos enseñaba conocimientos, sino también nos ayudaba a luchar contra nuestros fantasmas: la timidez, la inseguridad, el miedo al ridículo y al fracaso... nos animaba a creer en nosotros mismos y a perseguir nuestros sueños; yo guardo muchos recuerdos de sus clases y, hoy en día, todavía mantengo contacto con ella, a pesar de los muchos años que nos separan de aquella época. Ella es para mi, sin duda, la mejor profesora que he tenido en mi vida.
Carmen (Inglés)
Teodoro, mi profe de 3º a 5º de EGB...
Lo tengo tan claro. Voy a hablar de mi “profe”. Se llama Teodoro, así nos lo presentaron en el “cole”, pero para nosotros siempre fue y sigue siendo “el profe”. Le conocimos en 3º de EGB y nos acompañó hasta 5º. Fue un soplo de aire fresco en nuestras mentes infantiles. El “profe” nos trasmitía todo tipo de conocimientos: lengua, mates, ciencias, pero sobre todo nos hacía sentir a cada uno de nosotros especiales. Nos trataba con un amor, un afecto, una comprensión y una ternura como pocas veces en mi vida he vuelto a sentir en un aula.
Se preocupaba por nuestros logros académicos, pero sentíamos, además, que lo importante para él es que fuéramos felices, que creciéramos con una serie de valores de unidad, empatía, solidaridad y un sentimiento de grupo muy especial. Éramos los alumnos del “profe” y nos sentíamos unos privilegiados. ¡Pero si hasta nos enseñaba matemáticas cantando! Y ahí nos veías a nosotros, unos enanos de 8 o 9 años a la salida del “cole” entonando la canción: “la recta de división es la intersección de dos semiplanos”. Todavía recuerdo esa canción y han pasado ya “muuuuchos” años.
A veces los profesores que te marcan de por vida no son quizá los que más conocimientos te han trasmitido, sino los que más se han volcado en ti, en tu vida y en tus problemas, pequeños o grandes. Todo eso lo consiguió mi “profe”. Hace unas semanas, coincidí con él a la salida del instituto y le dije todo esto que hoy escribo aquí. Le dije que para mí fue y sigue siendo especial, y le di un enorme abrazo que él me devolvió con todo el amor que siempre me ha demostrado. Este es mi “profe”. Gracias por todo. Te quiero “profe”.
Eva (Francés)
Pues la verdad es que me es difícil elegir solamente un profesor, ya que tengo muy buenos recuerdos de varios profesores que he tenido en las distintas etapas de mi trayectoria como alumna. Recuerdo en especial a mi profesor de matemáticas COU, por su capacidad para transmitir los conocimientos y de crear ilusión y ganas de trabajar en una asignatura tan complicada. Valoro su paciencia, su amabilidad y su manera de hacernos reflexionar cuando no lo dábamos todo, ya que con sus consejos y recomendaciones invertía la situación.
Rosa M. (Informática)
Yo destacaría no uno, sino varios profesores que a lo largo de mi vida han dejado huella en mí. Pero si entre ellos tengo que destacar solo dos o tres, no puedo olvidarme de mi profesora de 1º de Primaria a la que siempre recuerdo con una sonrisa, una voz dulce y agradable, siempre atenta y solícita. De mi profesor de geografía de Bachillerato, que nos hizo pensar de forma crítica y nos cambió nuestra visión del mundo y de la propia disciplina, y de mi profesora de Historia, también de Bachillerato, de la que destacaría su pasión al enseñar, su tenacidad, su aliento y refuerzo positivo ante cualquier desánimo e inquietud, siempre dispuesta al diálogo, al debate y, a la vez, muy exigente por el trabajo bien hecho.
Mª Ángeles G. (Geografía e historia)
A lo largo de mi vida he recordado a varios de mis profesores porque me mostraron actitudes críticas, positivas y me transmitieron la idea del esfuerzo por conseguir un logro profesional y de dedicarme a la enseñanza. En particular recuerdo a mi profesor de historia de la época del instituto que supo transmitirnos que debíamos opinar en clase y nos facilitó hacer un debate sobre “Los Austrias” después de haber leído los libros aconsejados. Se preocupó de sus alumnos, hablando con algunos padres y nos hizo entender la enseñanza de forma distinta a la establecida en aquella época. Por todo ello, les doy las gracias a mis profesores.
María (Matemáticas)
Monsieur Louis Panebière, mi profe de literatura hispanoamericana de la Uni, en Francia...
Recuerdo especialmente a Monsieur Louis Panebière, mi profe de literatura hispanoamericana de la Uni, en Francia. Y ¿por qué él? Porque te daba las clases con amor, pasión e ilusión. Nos bebíamos sus palabras y él era capaz de que nos trasladáramos a los lugares y épocas. En sus clases el silencio tan solo se rompía con las risas y las intervenciones típicas de una clase amena en la que todos compartimos y aprendimos. Tenía un interés auténtico en sus alumnos, en sus vidas, en sus inquietudes y te miraba a los ojos con esa franqueza que lo dice todol
En el tercer año de carrera, tocaba hablar de la visión de la muerte en México y él, amante incondicional del país y de su cultura, al que además viajaba con frecuencia (daba clases también en la UNAM), hizo que esas clases perduraran en el tiempo. Una mañana salió a correr y se desplomó a sus 60 años dejándonos "huérfanos". Tuvimos que hacerle honor y encajar el golpe “a la mexicana”, lo mejor que pudimos. Le homenajeamos y plantamos un olivo en el patio, cerca de su aula.
En mi año de proyecto de tesis doctoral (el DEA en Francia), no dudé en escoger mi tema: la visión de la muerte en México a través de las obras de un autor mexicano del siglo XX. Obtuve una beca y me fui allí para mi trabajo de investigación, viviendo cada rincón, olor y color contado. Por supuesto, se lo dediqué a él. Marcamos a nuestros alumnos Gracias por dejarme plasmar ese recuerdo de aquel que me marcó en mis estudios.
Hélène (Francés)
Josefina, mi profesora de literatura en 2º de BUP...
Son muchos los profesores que me han marcado de forma positiva, tanto en el colegio como en el instituto y en la facultad. Pero siempre hay uno más especial que otro, uno que se quedó en tu corazoncito para siempre. Ella es Josefina, mi profesora de literatura en 2º de BUP.
Según entraba por la puerta, ya estaba hablando de personajes, de autores, de obras. Lo hacía con tanta pasión que era imposible no sentirse atraída por lo que explicaba; te sentías cabalgando junto al Cid en su destierro, en la mesa camilla alrededor de la cual se sentaban los poetas de la posguerra cuando iban a visitar a Vicente Aleixandre a su casa, arrastrada por las olas gigantes de los versos de Bécquer. Tengo recuerdos muy nítidos de sus clases y todos maravillosos. No era nuestra tutora, pero estaba pendiente de cómo nos iba y nos lo mostraba con su apoyo y su inteŕés. Josefina era todo vocación y pasión. Si hoy soy profesora de literatura, se lo debo en gran parte a ella.
Rosa S. (Lengua y literatura)
Hay varios profesores que traen buenos recuerdos a mi mente, pero en especial, voy a hablar de la que fue nuestra profesora de historia y arte desde 1º de BUP hasta COU. "Consoli" nos supo transmitir su pasión por estas asignaturas hasta el punto de plantearme estudiar historia del arte. Me encantaban sus clases con diapositivas, sus explicaciones, etc. Aunque nos hacía exámenes orales de cada tema y eso me ponía muy nerviosa, era otra forma diferente de expresar tus conocimientos. Hicimos trabajos/proyectos muy interesantes, como hacer de guías turísticos durante un día por las bonitas calles de Trujillo, explicando cada monumento importante que encontrábamos al paso. Eso y otras actividades del estilo nos ayudaron a aprender montón y a interesarnos por la historia y el arte.
Lorena (Inglés)
Recuerdo sobre todo a tres profesores: uno era de física y química, otro de historia y otro de matemáticas. El de matemáticas nos ofreció darnos clase de informática fuera del horario lectivo porque se iba a abrir la escuela de informática. Era una persona que siempre estaba investigando y buscando como darnos las clases aplicadas a la realidad. El de historia era don Pablo Naranjo una persona muy importante en nuestra democracia y por último el de física y química que nunca levantaba la voz para enseñarnos si nos habíamos equivocado que todo se puede solucionar, eran unas clases muy llevaderas porque sabía trasmitir muy bien los conocimientos.
Charo (Informática)
Juan Manuel Freire, mi profesor de lengua el primer año que llegué al instituto...
Seguramente yo ya nací programada para ser profesora de lengua y literatura española y eso hizo que admirara a los buenos docentes. He tenido la suerte de encontrarme con algunos que me han influido mucho en mi camino hacia esta maravillosa profesión, pero si tengo que quedarme con uno, sería con Juan Manuel Freire. Fue mi profesor de lengua el primer año que llegué al instituto. Me encantaba su forma de dar la clase, de confiar en nuestras posibilidades siempre, de acercarnos al mundo del teatro. Tanto fue así, que montamos un grupo teatral y creamos una obra con la que recorrimos muchas ciudades: El último vuelo de cóndor. Fue una verdadera suerte que lo pusieran en mi camino. Aprendía mucho de él y lo recuerdo con muchísimo cariño.
Noelia (Lengua y literatura)
Jovita, mi profesora de química en bachillerato...
A la pregunta de qué profesor marcó mi vida positivamente, mi respuesta es clara. No hay mucho que pensar: Su nombre es Jovita. Lo hizo de una manera tan positiva que marcó mi futuro profesional. Fue mi profesora de química en bachillerato. Sabía transmitir con tanta pasión su amor por la química que sus clases pasaban volando. En aquel entonces las prácticas en laboratorio no eran muy frecuentes, pero sus explicaciones me permitían imaginar cada práctica como si, en verdad, la estuviese realizado. He hablado de ella en presente, pues todavía vive y tengo contacto con ella. Además tuve la suerte de tenerla como compañera en uno de mis centros de trabajo.
Luisa (Física y química)
Regina, mi profesora de matemáticas en 2º BUP...
Fue una profesora de matemáticas la que me marcó, se llamaba Regina. Gracias a ella me decidí por el camino de las ciencias.
Mi experiencia con las matemáticas al llegar al instituto fue malísima, no entendía nada, los contenidos se convirtieron en un ovillo difícil de deshacer, me pasé ese verano estudiando la materia. Y cuando llegué a 2º BUP y esta maravillosa profesora entró en mi vida, descubrí la magia de las matemáticas, cómo se puede ir paso a paso para resolver problemas y disfrutar de ello. Si me la encontrara de nuevo, sin dudarlo la saludaría y le daría las gracias por hacerme descubrir que no estaba en mí el problema de no entender las matemáticas, que solo necesitaba a alguien que me hiciera comprenderlas y disfrutar de ellas. Muchas gracias Regina.
Laura Alicia (Biología)
Tuve un profesor en 6º de Bachillerato y COU que hizo que esos dos años fuesen un poco especiales. Era salmantino, profesor de física, de nombre Andrés (don Andrés).
D. Andrés, mi profesor de Bachillerato y COU...
Nunca, hasta entonces, había tenido yo un profesor que me enseñara con tanta pasión. Creo que en muchos momentos olvidaba que, mientras él explicaba en la pizarra, había un grupo de alumnos que le miraban sin pestañear, y en absoluto silencio. Nos contaba que, más de una vez, cuando no era capaz de solucionar un problema, soñaba con él, se levantaba sin importar qué hora fuese, y conseguía resolverlo.
Él consiguió que yo tuviera claro que me gustaba la física más que ninguna otra asignatura, y que quería ser física y parecerme a él. Luego se me pasó, pero siempre recordaré a D. Andrés con una gran admiración, como un profesor superespecial.
Mercedes (Matemáticas)
D. Carlos Agnasan, mi profesor de la facultad en las asignaturas de Anatomía y Fisiología...
Profesor muy duro, pero del que recibí una formación excelente. Se preocupó de que nuestra experiencia en su asignatura fuese completa. Su control de la materia, su humor irónico, memoria prodigiosa que hacía que después de las tres primeras clases se supiera nombres y apellidos de todos sus nuevos alumnos. Me inculcó la pasión por el cuerpo humano, por la ciencia, en general.
Nunca he pasado tanto miedo como en sus exámenes, y en sus prácticas de huesos, de disección, etc. En la actualidad nos reunimos una vez al año en la facultad con él.
Julio (Educación física)
D. José Palacios, mi profesor de “Maestría (especialidad) de Salvamento acuático” en la facultad...
Para mí es el ejemplo claro de la figura de “líder” y no de “jefe”. Realizaba todas las sesiones con nosotros. Eran clases muy duras de tres y cuatro horas en el mar Cantábrico, en pleno invierno, y él iba siempre el primero, siempre demostrando. Era capaz de motivar a cualquier alumno. Aún sigo trabajando en muchos proyectos con él. Es la persona que me inculcó la vocación o la obsesión de ayudar a la gente, de rescatar, de socorrer. En la actualidad es amigo, y sigue siendo “líder”.
Julio (Educación física)
Doña Santa, mi maestra de francés...
A lo largo de mi vida académica ha habido, afortunadamente, muchos maestros y profesores que me han dejado huella. De entre ellos destacaría a quien cuya inspiración hizo de mí lo que soy hoy: doña Santa, mi maestra de francés. Ella supo despertar mi vocación y, 40 años después, sigue presente en mi día a día como ejemplo de buen saber hacer y transmitir.
Milagros (Francés)
Don Ricardo fue mi maestro en 4º y 5º de EGB en el pueblo en el que nací y me crié. El don no le daba seriedad, sí respeto, que es lo que se llevaba entonces. Era amable, cariñoso y muy buen maestro, con todo lo que esta palabra (y la gente empeñada en cambiarla por "profesor") significa.
Don Ricardo, mi maestro en 4º y 5º de EGB...
Con él aprendí a amar la escuela y todas las asignaturas que en ella había; entre ellas recuerdo especialmente la lengua bien hablada y escrita y las matemáticas con sus problemas bien razonados, como debe ser; quizás mi amor por éstas se fraguó ahí, sorprendiéndome de cómo los razonamientos nos llevan a resultados también sorprendentes. También hizo de padre muchas veces, el cariño era mutuo. Lo recuerdo sobre todo con respeto y ternura.
Ya de adolescente me enteré de que había fallecido y me dio muchísima pena; este es mi humilde homenaje. GRACIAS.
Eugenia (Matemáticas)
Concha, mi profesora de química en COU...
Aunque no recuerdo casi nada de química (una pena), sí que recuerdo sus clases apasionadas. Concha era seria en su trabajo pero a la vez divertida, las clases se pasaban volando, conseguía mantenernos concentrados y hacía fácil lo no tan fácil. Aprendí muchísimo de la asignatura, pero lo que más recuerdo es cómo nos transmitía la química con energía y pasión. Consiguió que químicas fuese mi segunda opción a la hora de elegir carrera. Finalmente no pudo ser (matemáticas estaba en mi mente desde antes, difícil rival). Desde que soy profesora he recordado a Concha alguna que otra vez, preguntándome si seré capaz de mantener la pasión, que siempre he creído tener por mi profesión y mi asignatura, como ella reflejaba en cada clase. GRACIAS.
Eugenia (Matemáticas)
Pepe Calzado, mi maestro...
Me enseñó el trabajo apasionado y entregado, a ser meticulosa y perfeccionista, a no perder el sentido del humor y de la música, a pasar de tener un oído musical pésimo a acabar marcando el ritmo tocando el bajo en un grupo. El trabajo unido a una buena actitud era la clave del éxito. A no tirar la toalla y creer que se puede.
Juani (Economía)
Todo el mundo ha tenido durante su formación académica profesores de los que guardas un buen recuerdo y que, en nuestra profesión, incluso hemos querido imitar en ocasiones. En mi caso también es así. En primaria (por entonces EGB), no tuve mucha suerte, pues casi todos mis profes seguían anclados en la escuela tradicional y su metodología se basaba solo en repetir contenidos para aprenderlos de memoria. Excepto Guadalupe, que nos enseñó a leer a través de un método que incluía aprender el abecedario con gestos que aún recuerdo perfectamente. Todos los de la clase sabíamos comunicarnos sin hablar, nos encantaba poder hacerlo, y que nadie se enterase de qué estábamos diciendo.
Guadalupe, Raúl y Rosa, mis profes...
Ya en el instituto recuerdo a Raúl, profe de lengua, que se ponía de pie para hablar de Pérez Galdós e hizo que la literatura que había que leer por obligación me enganchara; Nacho, que hizo que la Historia de la Filosofía fuera una de mis materias favoritas; y por último Rosa, que en cierta manera marcó mi vida, puesto que hizo que cambiara de opinión y pasara de estar interesada en la carrera de Periodismo a hacer la licenciatura en Historia del Arte y probablemente que luego quisiera dedicarme a la docencia. Aún tengo contacto con ella y además fuimos compañeras de departamento durante un tiempo, cosa que nos emociono mucho a las dos.
Toni (Geografía e historia)
Mi profesor favorito en el colegio, don Diego...
Me resulta difícil resumir mi admiración y cariño por él en pocas líneas. Nos dio Historia en 6º,7º y 8º de EGB. Era especial su destreza a la hora de transmitir los conocimientos sobre la asignatura, y su entusiasmo. Nunca parecía cansado de su profesión, cuyo interés con los años puede decaer con una posible e inevitable pérdida de idealismo.
Sabía tratar a los alumnos que no compartían su entusiasmo con cariño. Era serio, porque también sabía imponerse en clase cuando la situación lo requería, pero a la vez cercano y conversador, y un gran melómano. Su interés por los alumnos y la música era tal, que nos sugirió crear un grupo musical para recibir clases de guitarra por su parte de manera gratuita una vez a la semana, y salimos de rondalla algunas veces para cantar nuestras canciones ensayadas. Su familia y el fútbol fueron sus otras dos importantes pasiones para él.
Lali (Inglés)
Salvador Broseta, mi profesor de Historia de España en la facultad...
Tengo muy buenos recuerdos sobre la manera de hacer amena la clase, siempre se nos pasaba el tiempo volando.
Me gustaba mucho su cercanía y la manera de transmitir su conocimiento. Además, en clase incluía el visionado de películas, muy relacionadas con el tema a estudiar y fue de los pocos profesores que nos dieron un bagaje muy completo de la asignatura que estudiábamos.
Hacía que la materia nos gustara mucho, esa premisa era una garantía de éxito de cara a la calificación final.
Sara (Geografía e historia)
Alfonso, mi profesor de filosofía...
Durante mis años como estudiante han sido varios profesores los que me han marcado como persona, pero en esta ocasión me gustaría hablar de Alfonso mi profesor de filosofía, que no sólo nos enseñó las ideas de los grandes pensadores de la historia, sino también a pensar por nosotros mismos. Recuerdo especialmente nuestras clases de debate sobre las grandes verdades sobre el universo y como en una de ellas nos convenció a todos de que el hecho de que no hubiésemos visto nunca un cuervo blanco no significaba que no existiera. Consiguió convencernos de que todas las opiniones son válidas y que el respeto por todas ellas es la clave para que las sociedades funcionen.
Ana (Inglés)
Tengo que reconocer que me ha costado un poco elaborar esta reflexión y no porque tenga malos recuerdos de mis profesores, sino porque no recuerdo ninguno que me haya dejado una huella especial. De todos modos, siempre hay unas vivencias académicas más gratificantes que otras. La profe de 6º de E.G.B. nos transmitía la importancia de las matemáticas haciéndonos sentir protagonistas en la resolución de los problemas, cuyos enunciados expresaban situaciones significativas y de interés para nosotros y nuestro entorno, lo que nos hacía estar más motivados.
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