Dedicatoria
Este cuento va dedicado a los docentes ya que tiene la finalidad de enseñar el proceso de indagación y curiosidad en los niños.

Esta es la historia de Diego, él era un niño de cinco años que había visto en las noticias que la selva se estaba incendiando. Entonces, se puso a pensar que necesitaba ayudar al planeta y le pidió a sus padres que le compraran una planta para su cumpleaños.


Ellos eran personas muy ocupadas, que no pasaban mucho tiempo en casa, por eso habían adoptado un perrito para que haga compañía a Diego, además eran padres que harían cualquier cosa por su hijo. Cuando llegó su cumpleaños sus papás le regalaron una planta, Diego muy emocionado empezó a coger su plantita, la observaba fascinado y se puso a pensar ¿cómo podría hacer que su planta crezca sana y fuerte?. Diego entonces recordó que en su clase de ciencias con su profesora habían puesto un frijolito en un vasito de plástico con un algodón y mucha agua para que crezca la plata.


El pequeño pensó que así podía cuidar a su planta, entonces le puso algodoncito encima de la tierra y le echó mucha agua, pero con el pasar de los días se da cuenta que su plantita no crecía, seguía pequeña y sus hojas poco a poco se iban cayendo. Firulays observando todo lo que hacía su amigo Diego, se reía de él y le dice: Wao wao, che, rendite que no vas a hacer crecer esa planta y Diego respondió: Ay firulais, no hables así sé que si me esfuerzo voy a poder lograrlo, voy a preguntarle a mi abuelita cómo podría hacer que mi planta crezca.







Ese día iba a ir a visitarle la abuelita de Diego cuando el pequeño se acercó a ella le preguntó: abuelita abuelita, mira tengo una planta pero no sé qué hacer, ya le puse algodón para que crezca y últimamente se le están cayendo las hojas y me preocupa mucho. La Abuela Chabela: Ay hijito, debe ser que han ojeado tu planta, eso debe ser, ¿ya le has puesto un huayruro?

Diego respondió: no le he puesto un huayruro a mí planta, seguro debe ser eso voy a ir a buscar un huayruro. Firulays al escucharlo le dijo: pibe, vos no podes ir solo, es peligroso. Diego emocionado no escuchó a Firulays vio el primer bus que se iba la selva y se subió, Firulays subió refunfuñando detrás de él. Firulays susurró: Este pibe, voy a tener que cuidarlo yo, todo por esa tonta planta.


Cuando llegaron a la selva ambos amigos observaron que las familias colocaban huayruros a sus pequeños para que estos no se enfermaran, el pequeño le preguntó a los pobladores y ellos le dijeron dónde podían conseguir el huayruro para su planta. Luego de conseguir lo que buscaban se subieron a un bus para regresar a casa, camino a Lima, Firulays estaba renegando: ya tengo hambre che, me adoptaron para alimentarme no para matarme de hambre, pensa. Los amigos conversaban y no se dieron cuenta que una ardilla los había seguido porque quería robarse la planta y así poder comerse su semilla.







Pasaron dos días y Diego vio que la planta seguía marchitándose, entonces se dieron cuenta que el huayruro no ayudaba a crecer a la planta. Cuando ambos amigos estaban saliendo de su casa se encontraron con Camila, su amiga del barrio y le comentaron que su plantita se estaba marchitando, entonces ella les dijo que cuando se enfermó, le pasaron huevo de gallina vieja y chinchana y se sintió mejor, entonces Diego emocionado se subió a un bus en dirección a Chincha, Firulays refunfuñando se iba detrás de él.

chincha

Cuando llegaron a la granja de gallinas, Diego se metió a esta para buscar a la gallina más vieja, consiguió el huevo y salió corriendo de ahí, sin darse cuenta que dejó a Firulays adentro con todas las gallinas molestas mientras el perrito gritaba: -¿Pibe?, ay ay mi colita, ¡sacame de aquí!.
Diego llegó hasta un árbol tomó el huevo y lo pasó con mucho cuidado encima de las hojitas de su planta pero esta no se curaba. Firulays salió de la granja todo picoteado y renegando: che, rendite, no lo vas a conseguir, volvamos a casa. Diego le respondió no me rendiré, sé que voy a salvar a mi planta.


Los amigos caminaron hasta llegar a un pueblito en donde tomarían el bus para regresar a casa, sin darse cuenta chocaron con un señor que tenía una ropa extraña y se disculparon con él. -Diego: discúlpenos señor, es que estamos apurados, el señor los miró y les dijo: no te preocupes pequeño y se puede saber ¿por qué están apurados? Diego respondió: es que queremos salvar a nuestra plantita que lleva enferma mucho tiempo, Firulays le susurró: shh, ¿acaso tus padres no te dijeron que no hables con extraños?. Diego entonces dijo: pero ya nos vamos, hasta luego.







El chaman le dice: niño, espera, yo sé como ayudar a tu planta, pero como sabrás el trabajo honesto no es gratis, debes darme cien soles, es una propina para un viejo como yo. Diego le responde: señor yo solo tengo veinte soles de mis ahorritos, no sé si le sir… .El chaman le arrancha el billete al pequeño y le dice: por supuesto, como eres un niño tan bueno te haré un descuento especial. Bueno, vamos a ver, primero necesito que confíes, coge tu planta y cierren los ojos.
-Firulays responde: para mí que este es un estafador, el chaman le dice: silencio, cierren sus ojos y tengan fe. Ambos cerraron sus ojos esperando que algo sucediera, pero no escucharon nada. Firulays abre los ojos y ladra: ¡wof wof! !estafador! ¡Diego , abrí los ojos, el ladrón estaba huyendo con el dinero!






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¡Rescatemos al pequeño científico que todo niño lleva dentro!

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