
JORGE ESLAVA
el Capitán
Centella
desinfla al Conde Stromboli
Ilustraciones de
Felipe Morey

Erase una vez, un pirata llamado Capitán Centella, él tenía un amigo, era su viejo loro que siempre lo acompañaba en sus viajes para derrotar a un enemigo de la naturaleza.
Un día cualquiera estaban tranquilamente en su barco, hasta que oyeron un ruido enorme y escandaloso.
¡¡ BROOOOOUUMMGG !!



Y vieron desde lejos en una isla, un castillo donde se hallaba un gordo con vigotes risados que emitía esos sonidos por un instrumento extraño que tenía en las manos. Fueron a investigar a la isla, cerca estaba un pueblo, se fueron a un bar, pidieron limonada fría, y se dieron cuenta que la gente estaba muy malhumorada y sorda por esos ruidos.
Al día siguiente salieron a observar el pueblo, todos ahí andaban nerviosos y se comunicaban a gritos.
Tambien se dieron cuenta que en todos los lugares decía: "Construcciones Stromboli", "Bodega Stromboli", etc. El caso es que en todo sitio decía "stromboli".








El Capitán centella preguntó a la gente quién era ese tal Stromboli.
Unos decían que era el GOBERNADOR, otros decían que era el PATRÓN, y la mayoría decía que era el CONDE.
Pero cuando Capitán Centella quiso saber algo más sobre aquel personaje, la gente huía de él presurosa, mirando con temor y desconfianza. El Capitán Centella sopechaba que era ese señor gordo que habían visto hace poco.
Así que los dos volvieron al bar para ver si podían conseguir mas información sobre ese tal Stromboli.
Iban tan deprisa que ni siquiera se dieron cuenta de un cartel que decía:"Se buscan,forasteros peligrosos, se dará buena recompensa".
SE BUSCAN

HOMBRE
CON PAJARO
FORASTEROS PELIGROSOS
SE DARÁ
BUENA
RECOMPENSA


Y ese cartel tenía la foto del Capitán Centella con su loro al costado.
Cuando entraron, y pidieron su orden, un pata de palo se acercó y les gritó al oído: --¡¿FORASTEROS PELIGROSOS?!
El Capitán Centella estubo confundido un rato.
--¡¿NO HAN LEÍDO EL CARTEL?!--
Entonces se formó un circulo de hombres temerarios con parches en el ojo al rededor de nuestros héroes.
Parecían que se les iban a tirar en cima, pero en vez de eso, lo que hicieron fué descargar un estruendo de vorrazones, que parecían estar bajo un fuego cruzado de cañones.








El loro, no sabía que decían, y por eso se trepó a la lampara timón que pendía del techo y gritó como un descocido: --¡BASTAAA!--
Todos se quedaron paralizados.
--¡GRITEN UNO POR UNO!--
Le obedecieron y nadie se quedó sin gritar. Aunque terminaran con un dolor de cabeza espantoso, el Capitán Centella se enteró que Stromboli era un bribón, un Conde malo, y que además de ser propietario de toda esa isla, era el director del colegio, el dueño de las empresas, el arzobispo de la parroquia, autor de las leyes, etc.

















GR!!!!!
AH!!!
OHH!!

¡BASTAAAA...!
Tambien se enteraron que él era el culpable de todos los horribles ruidos que habían en esa isla, por lo que la gente estaba malhumorada.
Esos tipos le dijeron que debajo de su castillo habían conductos subterráneos que robaban los sonidos del volcán al fondo del cráter, y que luego una maquina los agigantaba y los exparcía por toda la isla.
Entonces, nuestros 2 héroes salieron rapidamente del bar, pero ni bien pusieron un pie en la calle, un batallón del ejercito los tomó presos.








.
.



--¡ESTE SUJETO DESCONOCIDO QUEDA ARRESTADO EN NUESTROS CALABOZOS POR DESOBEDECER LAS ORDENES DEL GRAN CONDE: "FONDEÓ SU BARCO EN NUESTRO PUERTO, CONSUMIÓ LIMONADA EN NUESTRO BAR Y PASEÓ POR NUESTRA ISLA SIN PERMISO Y CON UNA MASCOTA HORRENDA"!--















Ahora, el Capitán Centella estaba en uno de los calabozos del castillo donde vió a ese gordo soplar ese instrumento, y lo peor era que no sabía nada sobre su aliado el viejo loro.
El notó que las paredes eran de madera.
Entonces vió acercarce a un señor gordo que no paraba de risarse los bigotes. Era el conde Stromboli, quien rápidamente cogió un micrófono que se conectaba con unos parlantes que estaban alrededor del calabozo. El Capitán sospechaba lo que se le venía y trató de taparse las orejas.
No pasó ni un segundo cuando el conde empezó a cantar horriblemente con todas sus fuerzas.













El Capitán Centella no soportó ese ruido y empezó a dar de puntapiés a las paredes.
--¡¿ACASO NO TE GUSTA MIO CANTO?!,¡ENTONCES NO VOLVERÁS A VER A TU MASCOTA!.--dijo el conde Stromboli.
--¡NO!..QUIERO DECIR SI , ¡ME ENCANTA!,PERO,¿DONDE ESTA MI LORO?--.
Miró su reloj y contestó con malicia
- EN ESTOS MOMENTOS DEBE ESTAR MOLTO CONTENTO ESCUCHANDO UN CORO DI BESTIAS.


OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO


El loro se despertó en una jaula, y se dió cuenta que sus pocas plumas habían sido pintadas de amarillo como un canario.
Entonces escuchó unos fuertes ronroneos, pues habían llegado una manada de 33 gatos negros que se lanzaron contra la jaula como si estubieran muertos de hambre.
Esos gatos hacían unos "MIIIIAAAUUU" tan extraños que desafiaban el reino animal.
Hasta que se escucharon unos extraños GRR o WUAOG.
Rapidamente, los gatos salieron corriendo sin poder escapar de aquel lugar.









Entonces, una jauria de perros (con cruce de mastín con buldog) vino ladrando y empezó a perseguir torpemente a los gatos.
El loro estaba harto de toda la bulla que fomentaban.
Algo extraño que el loro pudo divisar, fué que unos cables salían de la cola de estos animales.
--¡Que extraño!-- dijo el loro.
Incluso, el loro sospechó que seguramente son bestias automáticas.












miiiaaaauuuu
wuuuuuuooggg
miiiiiiiiiaaaaauuu


En ese momento apareció el Conde Stromboli en lo alto de una plataforma riendose con malicia.
Con una mano se rizaba los vigotes y con la otra jaló una palanca y cesó toda la locura de la persecución y los chillidos.
Le preguntó si le gustó hacer de Piolín y empezó a reírse, primero despacio y luego intensamente.
El loro empezó a aletear y consiguió elevarse dentro de su jaula. Cuando estuvo alto, se dejó caer en picada, rompiendo la jaula y dejandose liberar.
Entonces el conde quiso jalar la palanca nuevamente para despertar a los animales, riéndose tanto que dió botes, y se cayó en el calabozo del lado, donde otros prisioneros esperaban para su rutinaria supervisión.








Allí habían muchos niños encadenados al frente de unas
máquinas, obligados a trabajar todo el día para accionar el joystick y los multiples botones para hacer los más alucinantes efectos de visualización y sonido en la pantalla que eran perturbadores imágenes y atroces sonidos. Porque en esas computadoras se programaban las peores pesadillas, que luego se transmitían a los habitantes de la isla.
Además, destruían los sistemas de seguridad de cualquier sueño bueno y reparador, y por eso hasta en las noche todo era turbulencia y griterío.





























Esos niños estaban todo el día en las maquinas trabajando sin ver a sus padres, y ni si quiera comunicados entre ellos.
Entonces, vino el Conde Stromboli dando botes, y gritó que ya podían dejar de trabajar.
Los niños dejaron sus computadoras, mientras que escuchaban al Conde decir: --¡EL REPORTE DE HOY!--.
A cada niño que no trabajaba bien, lo arrojaban a un profundo foso circular, donde caerían sin cesár.
El conde por otro lado, vió al prisionero 23, que había hecho un "exelente" trabajo.






Como premio, lo dejó libre y todos aplaudieron de mala gana.
El ex prisionero 23 se fué lentamente de los laberintos del castillo.
El viejo loro, que había conseguido escapar, lo encontró en uno de los pasillos, se le acercó y le preguntó - ¿Y tú, quién eres?-
El exprisionero 23 le contestó y que no tenía nombre.
El viejo loro se asombró de eso, se saludaron, se sonrieron y le contó su encuentro con el Conde Stromboli.
El niño le contó más cosas sobre la isla.
El loro dijo que lo necesitaba para derrotar al conde Stromboli, que tenían que encontrar el subministro general de corriente para desactivar la llave principal.


23
Pero el niño dijo que era muy peligroso.
El plan del loro era que una vez que el Conde esté sin sus aparatos de ruido, se las vería con ellos.
El niño le dijo que su central de operaciones estaba apenas debajo de ellos.
Al final quedaron en que el niño iba a ir al centro de operaciones, mientras que el loro buscaba al Capitán Centella. El loro lo encontró dentro de una campana amarrado entre unas sogas. Ambos se alegraron al verse, pero ya imaginaban lo que iba a pasar.
El Capitán le pidió que le quite esas sogas, pero la campana empezó a sonar al frente de ellos.
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¡Arrivó el Capitán Centella, el pirata ecologico más esperado!
Con su viejo loro ha cruzado todos mares para enfrentar a los Archienemigos de la naturaleza.
¡Teman malvados que dañan el medio ambiente!
¡Tiemblen los que mezclan patas y hocicos de animales!
¡Corran quienes manipulan plantas carnívoras cerca de los niños!
¡Haganse humo los que ensucian la atmósfera con gases!
¡Entierrense quienes arrojan basura en las calles y en los mares!
¡Desaparezcan los que llenan de ruido nuestros pobres oídos!
Por que les ha llegado su hora final y la espada poderosa del Capitán Centella no perdona.

- < BEGINNING
- END >
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