Quiero dar gracias a mi profesora, Laura Jara, por la oportunidad para escribir ese cuento y crear una
memoria que voy a recorder por toda mi vida. Gracias
por su ayuda y dedicación a educación .
Las fotos son míos. Son las que yo saqué durante mi tiempo
acá en Cusco, Perú.
Para José Ángel
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Todos los sábados, la familia Rodrigo va al mercado. Ellos
compran toda la comida para la semana que viene. El sábado
pasado, lo mismo pasó.
Pasquel Rodrigo se levantó tan temprano. Él se puso su ropa
limpia y bajó las escaleras al comedor.
— Mamá. ¿Vamos al mercado hoy? — le dijo él a su mamá.
— ¡Claro! — respondió su mamá quien está preparando el
desayuno.
— Pero, después de desayunar.


Pasquel comió su pan con mantequilla y jugo de naranja muy rápido. El
viaje al mercado es la cosa más favorita de toda la semana. A Pasquel
le gustan los colores de toda la comida en el mercado. También, a él le
gusta ayudar a su mamá con las bolsas llenas de comida.
Cuando su mamá estaba lista para salir, Pasquel se puso su chaqueta y
bloqueador.
“¡Pasquel! Vamos.” dijo Mamá.
“Ya vengo Mamá,” respondió Pasquel. Y la familia Rodrigo empezó su
viaje al mercado.







Cerca de su casa en la Calle de la Luna, hay un paradero. Las
taxis, los buses, y las combis paran ahí para subir y bajar los
pasajeros. Hay mucho ruido en esa parte de la calle.
Pasquel y su mamá esperaban el bus para ir al mercado. Este
bus se llama “El Mercadora.” Por fin, llegó el bus después de 10
minutos de espera. La familia Rodrigo subió al bus y se sentó
en asientos libres.


El viaje era 15 minutos desde el paradero hasta el mercado. Pasquel
estaba muy animado. Los pasajeros del bus eran una mezcla de
personas. Hubo abogados, mamás con sus propios niños, viejos, y
muchas más. Pasquel habló con un amigo de su escuela. Él se
llama Juan Gabriel. Él y su familia iban a visitar su padre en el
hospital. Hubo un accidente en la fábrica donde el Sr. Gabriel se
cayó y se rompió su pierna.
Una de las mujeres les dio a los niños un caramelo por sus actitudes
buenas durante el tiempo en el bus. Pasquel lo puso en su bolsillo
para guardarlo y comerlo mas tarde.
El bus paró y ellos bajaron.







Había muchísima gente en el mercado. Todos estaban andando
y comprando la comida fresca. Los colores brillantes llenaban
todas las estaciones de los vendedores. Olores de fruta y pan,
verduras y dulces entraban a las narices de Pasquel y su mamá.

Los fines de la semana, la gente de la ciudad llega temprano al
mercado para comprar los mejores productos que los
vendedores les ofrecen. En el mercado, los precios de la comida
son más baratos que en los supermercados en la ciudad.
Además, estos productos son más frescos porque solo pasó un
poco de tiempo cuando los granjeros los recolectaron y trajeron
al mercado para venderlos. Por eso, los mercados siempre
están llenos de gente cada fin de semana.


Al empezar su viaje en el mercado, Pasquel y Mamá andaban
por la sección de las frutas. Esta parte del mercado es muy
popular. Las frutas nos ayudan a nuestros sistemas
inmunológicos y curar los cortes y las heridas que tenemos.
A Pasquel le gustan las manzanas. Todas las verdes, rojas, y
amarillas son muy deliciosas. La Sr. Rodrigo compró un
bolsillo lleno de manzanas.



—Ay—dijo Pasquel. —¡Mira a los plátanos! ¿Podemos comprar
algunos para el desayuno?
—¡Claro!— le dijo su mamá a Pasquel. —Estos plátanos son
riquísimos y me encantan mucho.
Entonces, ellos fueron a otra sección para comprar plátanos.
También, la familia Rodrigo compró uvas, naranjas, y fresas para
llevarlas a su casa.






Después de su tiempo con las frutas
en el mercado, Pasquel y la Sra.
Rodrigo iban a comprar verduras.
Las papas, zanahorias, y cebollas son
las que la familia usa más. Entonces,
les falta.
Las papas son un producto tan
importante para la familia. Los
peruanos incluyen papas en casi
cada plato.
—¿Mamá, porque necesitamos
comprar las zanahorias? A mi, no me
gustan. Son la comida para los
conejos. ¡Y yo no soy un conejo!—
le preguntó Pasquel a su mamá.








—De verdad, mi hijo,— dijo su mamá.
—Al mismo tiempo, las zanahorias nos
ayudan a nuestros ojos. Podemos ver
mas claramente con una vista mas
fuerte.
Por lo tanto, la mamá las compró.
También, ella añadió calabacín,
tomates, y judías verdes a su compra.
Es muy popular preparar una sopa para
el almuerzo. Entonces, el bolsillo de
Pasquel estaba muy pesado por estas
cosas.





—Pasquel. No te vayas. Quédate cerca
de mí por favor. Este área tiene mucha
congestión,—la mamá de Pasquel le
mandó a él.
—Claro Mamá. Tranquila. No te
preocupes.— respondió Pasquel.
Y la Sra. Rodrigo tenía razón. El área
con la carne tenía muchísima gente.
También, los vendedores y trabajadores
estaban trabajando muy rápido y fuerte.





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