
Rosa es un ratón y cuando era más joven ella no tenía muchas amigos. Ella era la cosa más pequeña en la ciudad y todos la molestaban. Alguien más en su ciudad era Emilio el elefante y él era el más grande animal. Los otros animales molestaban a Rosa por su tamaño. Carlos el conejo y sus amigos eran muy malos a ellos.



Los otros animales no les gustaban Rosa y Emilio. Ninguno de ellos tenían amigos verdaderos y los hizo muy tristes. Rosa estaba buscando a alguien para con quien pudo hablar pero nadie estaba interesado. Ella no quería estar sola. Por ahora ella estaba caminando, esperando a encontrar a alguien



Un día Rosa escaló un árbol que era muy alto. Ella observó los otros animales de el árbol.
“¡Ay no!” dijo Rosa. “¡Yo no me puedo bajar de este árbol! ¡Ayuda me, ayuda me¡” ella gritó. Rosa se sentó en el árbol para tres horas, pero nadie vio ella. Rosa estaba triste y lloraba.




De repente, Rosa se sintió el árbol moverse. Ella vio a su derecho y miró algo movido en el árbol al lado de ella. Ella estaba muy asustado, pero ella necesitaba ayuda. “Ayuda me, por favor. No pudo salí de este árbol,” dijo Rosa.



El árbol movió de nuevo y Rosa pudo ver la cabeza de un elefante. El elefante estaba tan asustado como Rosa.
“No estabas asustado, por favor. Me llamo Rosa y yo necesito ayuda.” dijo Rosa.
El elefante vio en Rosa y sonrió. “Me llamo Emilio y yo puedo ayudarte.” dijo Emilio. Rosa vio en Emilio y ella dijo, “¡Gracias!”



Emilio ayudó Rosa y salió del árbol. “Muchas Gracias Emilio, no entendí que yo hice todo junto a mí mismo. Querías ser amigos?” preguntó Rosa.
“¡Sí! Me gusta mucho. Querías ir a las piedras grandes explorar?” preguntó Emilio. “Sí Emilio. ¡Vamos!” dijo Rosa.



Un día Rosa y Leó estaban caminando al lago para tomar agua cuando vino Carlos el conejo para hablar con Rosa. “¿Pa donde van?” le preguntó Carlos a Rosa. “Vamos al lago para tomar agua.” dijo Rosa. “Tú eres muy baja como vas a tomar agua sin caerte en el lago. ¿También tus orejas son muy muy grandes, que eres un elefante? JAJAJAJA!” se rió Carlos.



“Oye Carlos!” le digo Emilio a Carlos. “Primero, Carlos, Rosa es un ratón por eso está baja. Tú eres un conejo y los conejos so son mucho más grandes que un ratón comparado a mí. Segundo el tamaño de las orejas de Rosa son grandes, tu eres el que tiene orejas grandes. Y finalmente si no tienes algo bueno que decir no lo digas. Carlos se fue corriendo y nunca más lo volvieron a ver.




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