Dedicado a los pobres. "Siempre hay esperanza, nunca hay que rendirse".

Hola, me llamo Sarah y contaré una historia que pasó hace mucho tiempo, yo fui parte de ella. Trata de cómo salvé la vida de mi mamá después de una corta, pero difícil búsqueda.

Si les empiezo a contar mi historia, probablemente no entiendan quién es quién, así que presentaré a los personajes. Pues bueno, primero estoy yo. Soy mitad lobo mitad ángel. Tengo alas, por ende, puedo volar. Mi pelo es largo, lacio y de colores rosado-celeste en degradado, y mis grandes ojos son morados. También está Dilan, mi hermano, tres años mayor que yo. Él es mitad lobo mitad demonio, es decir, tiene orejas de lobo, pero cuernos y cola de demonio. No crean que los demonios aquí son malos, al menos no todos. Solo tienen un poder especial, que es controlar el fuego.

Dilan tiene el pelo corto y lacio, de colores negro y rojo, también en degradado, y sus ojos son amarillos. Cabe resaltar que mi papá murió cuando tenía tan solo cinco años, y no tengo muchos recuerdos de él. También está mi mejor amiga, se llama Siren. Su nombre revela su poder, pues puede controlar el agua. Ella es sólo un lobo, pero puede nadar como pez. Su pelo es largo y lacio, de color turquesa. Sus ojos son celestes y pequeños. Hay más personajes, pero no son muy importantes.

Vivo en una ciudad llamada “Algart”, en un planeta mágico muy lejano llamado PH 228. Algart es como una copia de la ciudad de Nueva York, en el planeta Tierra. Hay un gran parque en el medio de la ciudad con altos edificios y casas alrededor. El clima es cálido por la mañana, pero muy frío por la noche. Lo bueno de esta ciudad es que no hay nada de contaminación, ya que todos o vuelan, o usan bicicletas. Absolutamente todos saben como montar bicicleta, porque es obligatorio aprender a montarlas. Lo único malo es que la tecnología es muy baja aquí, y no hay buenos médicos. Solo hay un hospital con buena medicina, pero es extremadamente caro. Ahora que saben esto, empezaré con mi historia.
Me acuerdo que tenía dieciséis años. Yo ya estaba en mi último año de secundaria, y Dilan en la universidad. Mi vida era tranquila y muy feliz. Diariamente, Dilan me despertaba justo antes de ir a la universidad y mi mamá me cocinaba el desayuno. Luego me llevaba en coche a la entrada de la escuela, donde Siren me esperaba para ir juntas al salón. Después de clases, Dilan me recogía e íbamos caminando a casa. Hacíamos las tareas y como a las 7:30 cenábamos. Después estábamos un tiempo en familia, haciendo juegos o viendo tele, y a las 9:30 nos acostábamos. Así era siempre, y estaba feliz que así sea.
Pero un día fue diferente. Me levanté tarde, y me extrañaba que Dilan no me haya despertado antes de irse. Supuse que él también se había levantado tarde y no tuvo tiempo de despertarme. Me alisté para salir al colegio y cuando entraba a la cocina, me di cuenta que mi mamá no había preparado nada. Tampoco estaba en la casa. Me empecé a preocupar, pues ella no salía a menudo. Pensé que tal vez había ido a comprar pan, entonces la esperé. Pasaron quince minutos y no había vuelto. Eso sí que me asustó. A lo peor le había pasado algo. De repente, me llamaron a mi celular. Era Dilan, que me había hecho una videollamada por primera vez en su vida. Cuando contesté, escuché un grito de horror, el cual me sonaba extrañamente familiar. La voz era mía. Dilan estaba en el hospital.
Lo que me dijo hasta ahora lo sigo recordando. “Hola Sarah, te estarás preguntando por qué mamá no está en casa y por qué no te desperté como todos los días déjame explicarte. En la madrugada, mientras dormías, me levanté para tomar agua y escuché unos ruidos extraños que provenían de la habitación de mamá. Cuando fui a ver, ella estaba tirada en el piso, convulsionando. La subí al carro y me fui al hospital. Entramos a emergencias y empezaron a atenderla. Quería llamarte, pero pensé que sería mejor que sigas durmiendo. Hasta ahora la siguen examinando y no me han dicho nada. Si quieres puedes venir al hospital y acompañarme, o también puedes hacer tu vida normal e ir al colegio. Hoy te toca examen y no me gustaría que lo pierdas. Tú decide”.
Decidí ir al colegio a dar mi examen y contarle a Siren lo que pasó, pero luego fui corriendo al hospital. Siren me acompañó. Cuando llegamos, Dilan estaba llorando sentado en una silla.
Fui hacia él y me contó lo que pasó. —“Sarah, mamá tiene una enfermedad mortal y no tenemos suficiente dinero para pagar el otro hospital, donde tienen la cura. No se que vamos a hacer” — dijo con sollozos. “Tranquilo, ya encontraremos la solución” — le dije para que se calmara. Pero en el fondo sabía que lo más probable era que nos quedemos huérfanos.

Regresamos a casa y nos fuimos a dormir. Dilan me dijo que se iría de la casa temprano para ir al hospital, y que yo debería despertarme, cocinar el desayuno, e ir al colegio sola. Y eso hice. Yo le había dicho a Dilan que encontraríamos la solución, y cumplí mi promesa.
En la clase de historia, la miss estaba hablando sobre un robo ocurrido hace siglos. Dijo que un tal “Phantom” era el líder de una banda y que él había robado el tesoro de un pueblo, que poco después se derrumbó pues no tenían recursos. Hice una indagación y vi que habían mitos que contaban que iba a haber un elegido que encontrará el mapa hacia el tesoro y se lo llevará consigo. Yo pensé, “cuánto me gustaría ser yo la elegida”. Pero sabía que eso no iba a pasar... estaba equivocada.
Regresando a casa, me perdí. Estaba tan absorta en mis pensamientos que no me di cuenta a dónde me dirigía. Seguí caminando y encontré una cueva. Empecé a dudar si debería entrar o no. Me aterrorizaba la idea de encontrarme con algo malo que me quite la vida.

Al final pensé que a lo mejor me encontraba con dinero o algo de valor que lo pueda vender. Entonces entré. Di un paso, luego dos, y cuando ya estaba completamente dentro de la cueva, se cerró. No sabía si era una puerta o un montón de rocas que cayeron desde arriba, lo que sí sabía era que no iba a poder salir por ahí, así que no me quedaba más remedio que ir más profundo. La cueva parecía interminable. Me cansé de caminar y me senté a descansar un rato. Cuando decidí seguir caminando, me acordé que tenía alas. Y empecé a volar hasta el fondo de la cueva. Unos minutos después, llegué al final. Había un cofre en el piso. Me acerqué lentamente y lo abrí. Dentro había un papel arrugado y roto. Era un mapa. Cuando lo saqué del cofre, el suelo empezó a temblar y la pared de enfrente se abrió, dando paso a la salida. Estaba apunto de salir de la cueva, hasta que me di cuenta del entorno que me rodeaba.
En las paredes, estaba tallado un texto. Había uno en español, otro en inglés, otro en francés, en chino, japonés y muchos idiomas más. Esto decía:
“Usted ha sido elegido para buscar el tesoro robado. Hará un largo viaje hasta donde indica el mapa, y encontrará el tesoro. Como recompensa, se lo quedará.” En ese momento, no me lo podía creer. Entre tantas personas, yo había sido elegida.

Salí de la cueva y le conté todo lo que había pasado a Dilan y a Siren. Ambos se ofrecieron a acompañarme en mi viaje. Decidimos no perder más tiempo, y nos quedamos hasta media noche haciendo los preparativos para el siguiente día. El mapa estaba a la mitad y apuntaba hacia Umeka, una ciudad cruzando el océano. Decidimos ir hasta allí y ver con qué nos encontrábamos. Dilan cruzaría el océano volando, usando sus poderes como si tuviera un jetpack. Siren iría por el mar, con ayuda de algunos delfines. Me olvidé decirlo, ella además de controlar el agua, puede hablar con los animales marinos. Y yo iría volando con mis alas. Alistamos nuestras mochilas, con linternas, comida, agua, y otras cosas que nos serían útiles en el viaje, y le dimos nuestros números de celular al hospital, para que nos avisen si pasaba algo a mi
madre. Cuando tuvimos todo listo, nos fuimos a dormir.
A la mañana siguiente, partimos de casa a las 6:00am. Dilan y yo ya podíamos ir avanzando, pero Siren necesitaba agua para avanzar a nuestro ritmo. Para no dejarla sola, la acompañamos caminando hasta el muelle. Desde ahí, cada uno se fue por su cuenta hacia Umeka. Yo tenía miedo de ir demasiado lento, ya que los delfines son más rápidos nadando que yo volando, y Dilan era mayor y sabía controlar mejor sus poderes. Entonces, aceleré el ritmo. Llegué a Umeka y no encontré ni a Dilan ni a Siren. “No creo que me hayan dejado atrás. Tal vez fui muy rápido” — pensé. “Él es mi hermano mayor y Siren mi mejor amiga”. Entonces me senté debajo de un árbol cerca de la orilla y esperé.

Eran las 10:30 am y escuché algunos ruidos. Miré hacia el mar y vi a un grupo de delfines acercándose. Siren montaba uno de ellos y Dilan otro. “Hola Sarah, disculpa la demora. Dilan tuvo un problema y lo tuve que llevar” — dijo Siren.
“Si, bueno. A la mitad de camino se me agotó la energía y ya no podía soltar fuego para volar. Caí al mar y llamé a Siren. Ella estaba más adelante y regresó para subirme a uno de los delfines. Eso tardó bastante tiempo”. — explicó Dilan. “Ah, bueno. Yo pensaba que estaban más adelante que yo y aceleré el paso. Supongo que fui muy rápido Bueno no perdamos más tiempo. Vamos” — dije, y nos adentramos al bosque. Era de día, y el bosque estaba muy bonito. Las hojas de los árboles eran naranjas, amarillas y algunas rojas. Había lagos de agua cristalina con varios peces nadando en círculos y algunas cascadas cayendo desde lo alto de una montaña. Seguimos caminando hacia donde indicaba el mapa, y tuvimos una conversación sobre lo que podría pasar.
“Va a ser difícil encontrar la otra parte del mapa salvo que alguien se aparezca por ahí y nos de una pista, pero no creo que eso pase.” — dije. “Tal vez este pedazo de mapa nos va a llevar a un lugar donde encontraremos la otra parte” — supuso Siren. “Bueno, la verdad lo que me preocupa es que fallemos en la misión. Necesitamos ese dinero sea como sea” — se lamentó Dilan. En ese momento, tuve una idea “No hay que preocuparnos, al final tenemos el mapa. Lo podemos vender. Pero siempre he querido un poco de aventura en mi vida, así que propongo que sigamos el mapa, y si no encontramos nada, lo vendemos. Total, tenemos tiempo. “ — dije. Y así quedamos, ya teníamos un plan B.
Después de unas horas (la verdad que no se cuánto tiempo pasó) nos detuvimos pues llegamos a la última parte del
mapa. Saqué mi brújula y dije. "¿Vamos al norte, oeste, o este? El sur está atrás nuestro.” “Mmm” — dijo Dilan- “Creo que lo mejor será descansar un rato. Tomemos un break. Pon la manta roja ahí y yo preparo la comida”. A mí me parecía buena idea. me estaba muriendo de hambre. Nos sentamos encima de la manta roja, con la sombra de un gran árbol. Comimos pan, fruta, y yogurt. Lo demás lo guardamos para después.

Cuando terminamos de guardar todo, nos hicimos la gran pregunta “¿Ahora qué?” . Realmente no sabíamos a dónde ir. De repente, oímos una voz a lo lejos. Nos dijo “Vayan al este” . Entonces fuimos hacia allá, pero yo me quedé con la intriga sobre de quién era esa voz y por qué no nos lo dijo cara a cara. Caminamos unos minutos y paré. No podía más. “Chicos, necesito saber de quién era esa voz. ¿Qué pasa si solo es alguien que nos está jugando una broma?” — dije. La misma voz me respondió. “Me parece muy bien que no te dejes llevar por una simple voz. Ahora sabrán quién soy” . Se escuchó un sonido extraño proveniente del cielo. Miramos, y era un ángel. Tenía el pelo blanco, lacio y largo. Sus ojos también eran blancos y llevaba puesto una larga bata blanca.
“No se asusten, soy un ser muerto. Me llamo Emma. Bajé desde el cielo para ayudar a la elegida a encontrar mi tesoro. Yo le di origen a mi pueblo, y yo mandaba ahí. El tesoro lo encontré yo, al caerme en un hoyo cuando me fui a buscar comida al bosque. Compartí mi riqueza con el pueblo. Pero un día nos saquearon. Me asesinaron y vi cómo se llevaron el cofre hacia un volcán. Pasaron los años y decidí soltar una leyenda, que encontraste en internet. Sobre el elegido y eso. Cuando me enteré que necesitaban dinero para su madre, creé esa cueva en la que te metiste, y te manipulé para que vayas hacia ella. No sé quién sacó la otra mitad del mapa. Yo puse ambas partes en el cofre que encontraste. Supongo que fue Phantom, que también puede manipular a las personas y objetos desde aquí arriba. Al crear la cueva gasté toda mi energía. No puedo hacer aparecer el otro pedazo de mapa, pero sí que les puedo guiar a él”.

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