"Dejemos que nuestras experiencias del ayer, sean nuestro coraje para el hoy"

¿Quién es ese tal Quijote?

Érase una vez en un lugar de la Mancha, cuyo nombre no me quiero acordar, un hombre llamado don Quijote, que estaba fascinando con los caballeros andantes de la España antigua.
A Don Quijote le encantaba a leer los libros sobre sus aventuras y vendió una parte de su tierra para comprar más libros sobre caballería.
Para Don Quijote, las hazañas increíbles de los caballeros andantes y gigantes fueron más verdaderas que su propio mundo. Él creía que para su honor y el de su país, debía ser un caballero andante.

Sin una palabra, don Quijote de la Mancha montó su caballo fiel, Rocinante, y salió a vengar todos los actos malos y a proteger a las damas. No obstante, primero fue necesario ser armado como un caballero andante verdadero.
El excéntrico don Quijote, llegó hasta una venta, aunque él pensó que el vendedor y los huéspedes eran señores y señoritas. El vendedor acordó amarle como caballero andante y así en una ceremonia breve, fingió armar a Don Quijote, quien salió de aquel lugar feliz de ser un verdadero caballero al fin.

De pronto encontró a un grupo de mercantes y ya en su papel de caballero les desafió a declarar a Dulcinea como la mujer más hermosa del mundo. Dulcinea era la mujer que estaba en el corazón de Don Quijote, como buen hidalgo. Pero...
cuando ellos se rehusaron, levantó su lanza y les atacó, aunque antes de poder acabar con ellos, Rocinante cayó y con el Don Quijote. Así fue como el caballero andante que fue derrotado. Un vecino al darse cuenta que era don Quijote, le ayudó y le llevó a su aldea donde su sobrina y su criada le ayudaron a recuperarse.


Cuando Don Quijote se recuperó, sus amigos quemaron todos sus libros de caballerías esperando que sin ellos, su mente estaría más clara. Sin embargo, el caballero de la triste armadura seguía pensando que era un caballero y convenció a su vecino Sancho Panza para ser su escudero. Y una noche, ambos salieron de la aldea en busca de aventuras.
Don Quijote vio a lo lejos a algunos gigantes, eran gigantes enormes, y estuvo decidido a acabarlos. Sancho Panza no fue capaz de ver a los gigantes. Donde don Quijote veía a los gigantes, Sancho vio unos simples molinos de viento.


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Elaboró:
Lizeth Serrano Cuero

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