


¡GRACIAS a tod@s!

Los niños de 1º querían coger al fantasma del colegio, y decidieron llamar a los cazafantasmas, pero por más que buscaron no lo encontraban porque el fantasma era invisible.
Buscaban en todas las paredes, pero, de pronto, vieron un cementerio cerca del colegio y allí lo encontraron por fin.
El fantasma pidió ayuda a otros fantasmas que estaban allí, pero los Cazafantasmas y los niños de 1º pudieron atraparlos a todos.
"Los caza fantasmas"

UN FANTASMA EN EL COLEGIO
Un fantasma entró por la ventana de 2ºA, no había nadie, estaba vacía, entonces se fue al pasillo y SE encontró CON la fila de 1º preparados para salir al patio, pensó que los de 2º A estaban en el patio también, por lo que se fue allí y los encontró.
Se metió en el cuerpo de Ángel para poder asustar a los demás. A Jesús, Alma y Ariadna les echó arañas monstruosas y salieron a correr. A Rodrigo, Marcos y Lucía les echó murciélagos con la boca sangrienta. A César, Adrián y Yeray les rodeó con vampiros y también salieron a correr. A Daniel, Paola y Pablo les asustó con serpientes venenosas, y casi LES pica a los tres. A Olaya y Luis les asustó con calaveras.
Todos los niños, menos Ángel, se fueron a su clase y decidieron coger un libro de encantamientos que estaba en la biblioteca, para poder sacar al fantasma del cuerpo de Ángel y devolver al fantasma a su antiguo castillo. Entre todos leyeron el libro y en un segundo el colegio volvió a la normalidad.



"EL FANTASMA DEL MAXI"
El 31 de octubre de 2020, siete niños del colegio Maximiliano Macías se quedaron después de las extraescolares para jugar juntos. Uno de los niños iba disfrazado de lobo, otra de bruja, los otros de vampiros, de zombie, de Frankenstein, de diablo y de esqueleto. Lo que esos niños no sabían es que el fantasma de Maximiliano recorría el colegio por las noches convirtiendo en fantasmas a quienes se quedaban allí. El fantasma encerró a los niños dentro del colegio y empezó a buscarlos. Uno de los niños salió del escondite e hizo sonar la alarma, pero el fantasma lo encontró y lo convirtió en fantasma. Alberto al oír la alarma vino a ver qué pasaba y el fantasma también lo convirtió en fantasma. Ya eran tres fantasmas buscando a los seis niños que quedaban.
Cuando dieron las 12 de la noche, los tres fantasmas, guiados por el niño-fantasma, encontraron a los niños en el escondite y acabaron convirtiéndolos todos en fantasmas. Así el colegio se volvió un colegio fantasmagórico y terrorífico, pero Alberto seguía siendo el director.

En el colegio de Maximiliano Macías la clase de 3º era un poco extraña, porque algunos de los alumnos (como Ángela, Irene, Claudia, Silvia, Blanca, Aitana, Daniel, Adrián, Sara y Juan Diego) se convertían en fantasmas con hachas de sangre. Los profesores empezaron a darse cuenta que algunos niños tenían un comportamiento extraño, como cuando se sentaban en la silla parecía que estaban flotando, incluso parecía que traspasaban la puerta cuando iban al baño y lo más extraño es que cada pocos días iba desapareciendo algún niño. Los profesores decidieron empezar a espiar a los niños y descubrieron que eran fantasmas y cerraron el colegio. Pusieron trampas y cámaras por el colegio pero nada funcionaba. Un día uno de los niños fantasmas mató a un profesor con un hacha, por lo que ya decidieron llamar a los Cazafantasmas. Los Cazafantasmas (Elena, Enma, Joaquín, Kevin, Iago e Iker) y los niños de 3º que no son fantasmas (como Candela, David, Rocío, Yanira, Adrián, Borja, Cruz y Erik) se escondieron en el colegio para poder atraparlos. Los Cazafantasmas descubrieron una tumba, la abrieron y estaba el hacha del fantasma jefe, y con ella atraparon a los fantasmas y así libraron al colegio de esos fantasmas malvados
EL FANTASMA DEL HACHA
"LA CLASE ENCANTADA"

Un día empezaron a moverse las mesas y las sillas de la clase de 4ºA del colegio Maximiliano Macías. Los alumnos estaban aterrorizados porque estaban escuchando golpes y gritos en el baño, por lo que se escondieron todos en los armarios,
y dejaron un hueco para poder ver qué pasaba en la clase. De repente, aparece un profesor loco porque estaba poseído por el fantasma y gritaba:
“¿Dónde estáis? ¡Os encontraré aunque os escondáis de mí!”
Lo que nadie sabía es que este fantasma se presentaba los días de Halloween en el colegio porque no tenía amigos, y su única diversión era asustar a los niños. El armario donde estaban escondidos Aitana, Carla, Juan Luis y Alejandro empezó a abrirse y le preguntaron al fantasma:
¿Quién eres? ¿Y qué haces en nuestro colegio?
Estoy aquí porque no tengo amigos y así me entretengo asustando a todos los niños de esta clase.
El armario de David, Isaac, Maribel y Carmen también empezó a abrirse porque querían verLo al FANTASMA y ELLOS dijeron:
¿Qué haces en el cuerpo de nuestro profesor? ¿Por qué no sales de él?
Porque mi apariencia es parecida a la vuestra y no os daría miedo.
No pasa nada, muéstrate como eres, no tienes que darnos miedo, podemos ser tus amigos.
El último armario también se abrió, donde estaban Luis, Marina, Joel, Pedro y Antonio y el fantasma salió del cuerpo del profesor, que quedó tendido en el suelo. Los niños y el fantasma decidieron ser amigos, y esa noche le invitaron a venir todos los días de Halloween al colegio y por la tarde a la fiesta que daban todos los años por Halloween.

Era el día de Halloween más triste de los niños de la clase de 4º B del colegio Maximiliano Macías. Ese 31 de octubre sería el último día que los niños podrían ir al colegio junto a sus compañeros y amigos. Ese mismo día el colegio cerraría sus puertas para siempre por falta de dinero.
Los niños habían intentado buscar una solución al problema, pero no la habían encontrado. Estaban en la que sería su última hora de lengua cuando de repente… la vieja impresora que llevaba sin funcionar y sin tinta desde hacía un siglo, comenzó a imprimir un folio tras otro trabajosamente. Los niños y su maestra se quedaron a cuadros. Se miraban unos a otros preguntándose quién habría mandado imprimir esos folios. Adrián, que era muy valiente, fue el primero en acercarse a la impresora y cogió uno de los folios. El primero decía:
“Tengo la solución. Reuníos conmigo cuando todos se hayan marchado del colegio junto al ascensor y os ayudaré.”
A la tarde los niños de 4ºB se escondieron por los rincones más escondidos del colegio para esperar a que todos se fueran. Una vez que estuvieron solos se reunieron junto al ascensor. Esperaron durante media hora pero nadie apareció.
LA FORTUNA DEL FANTASMA


Miguel que no aguantaba más la espera decidió entrar en el ascensor. Miró por todos lados pero no encontró nada, así que Elvira entró también muerta de curiosidad. Repentinamente se apagó la luz del pasillo y apareció frente a ellos la cara blanquecina de un fantasma. Fue solo un segundo, pero Samuel dió un paso atrás y golpeó los mandos del ascensor. Debido al golpe, uno de los embellecedores se descolgó y pudieron ver un botón que llevaba a la planta -1.
-¿Desde cuándo hay un sótano en este colegio? - dijo Violeta.
- Yo llevo 7 años en este colegio y nunca he oído hablar de un sótano.- dijo Ariadna. - ¿Bajamos? - preguntó Abel.
Sin esperar la contestación Joanna le dió al botón y la puerta del ascensor se cerró quedando todos atrapados en su interior. Los niños se quedaron mudos esperando a ver qué pasaba al llegar al sótano. Sonó la campanita y se abrieron las puertas.
Todo estaba muy oscuro. Todos se miraron para ver quién salía primero. Alma se asomó un poquito y dió el primer paso seguida de todos los demás. Iban tan pegados unos a otros que parecían una masa de pan recién salida del horno De repente, se encendió una luz y debajo de la luz pudieron ver una mesa como de escritorio con un folio y una pluma que comenzó a moverse creando un rastro de tinta que poco a poco fueron formando palabras y después frases.
Desde donde estaban los chicos no se podía leer nada así que Joel y Paola se agarraron de la mano con fuerza y se acercaron muy lentamente. Una vez que estuvieron suficientemente cerca comenzaron a leer:
“Si de verdad el tesoro quieres hallar, una serie de pruebas deberéis superar. Seguid el rastro de tiza para encontrar la primera pista”
¿Qué rastro de tiza? - dijo Manuel Heredia.
Poco a poco fueron apareciendo unas flechas dibujadas con tiza que los niños fueron siguiendo hasta llegar a una puerta.
Manuel Benito intentó abrirla, pero estaba cerrada con llave. Miraron la cerradura, era muy rara como de llave antigua. Así que supusieron que tendrían que buscarla para poder entrar.
Entonces la profe Ana sacó de la mochila unas barritas fluorescentes para que pudieran buscar por el sótano la llave.
Al cabo de una hora, Samuel gritó:
¡La encontré, la encontré!.
Samuel le dió la llave a Alma, al girarla en la cerradura hizo un ruido muy raro como si desbloquease algún engranaje. Adrián empujó la puerta y vieron cómo aparecían tres puertas con un cartel en cada una.
En la primera puerta ponía “Peligro ácido”.
En la segunda puerta “Peligro: Christopher Pelant (Asesino más despiadado de los años 20)”.

En la tercera puerta ponía “Alta radiación”.
¿Por cuál entramos? - preguntó Ariadna.
Está clarísimo, debemos entrar por la puerta del asesino ya que si siguiese vivo ahora tendría 100 años por lo que no creo que pueda matar ni a una mosca - dijo Joanna. Tienes razón. - Dijo Joel.
El primero en acercarse fue Manuel Heredia que agarró el picaporte y lo giró con mucho cuidado. Juntos entraron en la habitación y encontraron un mapa del sótano del colegio.
Había una cruz roja enorme pintada en una parte del mapa y decidieron seguir el mapa hasta ese punto. Una vez allí encontraron una caja fuerte enorme.
De repente sonó una voz como de ultratumba que decía: “Si la caja queréis abrir, mi nombre deberéis escribir”.
¿Cómo vamos a escribir su nombre si aquí solo hay números? - preguntó Violeta.
¡Ya lo sé! Como el abecedario tiene 27 letras y hay 27 números seguro que cada número corresponde a una letra. Veamos…-dijo Alma mientras se acercaba a la caja fuerte.- Un momento…
¿Cuál será el nombre del fantasma?

¡Es Maximiliano Macías!- dijo Elvira.
-Cuando el fantasma se nos apareció en el ascensor pude ver su cara y es la misma que la de la gran foto que hay en la sala de profesores.
¡Es verdad!- dijo Miguel. - Yo también lo vi. Prueba a meter el código con Maximiliano.
Adrián metió el código y la caja fuerte chirrió y la puerta comenzó a abrirse.
Paola se asomó y no pudo creer lo que sus ojos estaban viendo.
Montañas y montañas de billetes algo extraños llenaban la caja de arriba a abajo.
¡Pero estos billetes no valen! .- son muy raros.
Claro chicos, son Pesetas. Vosotros no las conocéis porque sois muy pequeños, pero este dinero nos lo cambiarán en el banco y podremos salvar el colegio.
A la mañana siguiente los niños recibieron la gran noticia de que el colegio podría seguir abierto muchos años más gracias a la valentía de los alumnos de 4ºB, y con el dinero que sobró fueron todos juntos de vacaciones a Disney Land París.


En la biblioteca del colegio de Maximiliano Macías había un fantasma que le encantaba leer, el problema estaba que cuando entraba la limpiadora muchas veces flotaba algún libro y otros veces desaparecían los libros. El día de Halloween 5º A fue a la biblioteca y empezaron a sentir que alguien les observaba, algunos libros se caían, porque el fantasma estaba sintiendo que estaban invadiendo su espacio, además, él intentaba hablar con los niños pero ellos ni le veían ni le escuchaban. Todos salieron corriendo muy asustados.
Al día siguiente volvieron y encontraron en la puerta una carta, que ponía que era el fantasma de la biblioteca, y que cuando leía por la noche ellos podían verle.
EL FANTASMA DE LA BIBLIOTECA


Entonces la clase de 5º A decidió ir por la noche para poder verle.
Entraron por la puerta pequeña, pero de repente salta la alarma, y fueron todos a esconderse, y el fantasma, que oyó la alarma, fue a apagarla, pero ellos que oían ruidos se asustaron porque pensaban que el fantasma iba a por ellos.
La alarma dejó de sonar, entonces poco a poco, van saliendo para saber quién la ha apagado, pero no encuentran a nadie, por lo que deciden dirigirse a la biblioteca. Dudan en entrar o no entrar, al final deciden entrar, y cuando abren escuchar a alguien leyendo, era el antiguo director del colegio Maximiliano y lo que quería era decirles que había descubierto un nuevo monumento en el patio del colegio, y quería que la clase de 5ºA lo inagurara con su nombre y con el nombre de los niños de 5ºA. Esto se lo dijeron al director actual, quien arregló los papeles para que el nuevo monumento llevase el nombre de Maximiliano, Francisco, Julia, Alba, Clara, Abel, Noah, Carla, Hugo, Samuel S., Samuel G., Alejandro, Íker, Teresa, Aitor and Andrés.

Había un fantasma que cuando había luna llena aparecía y mataba a los profesores que se encontraban en el colegio y poseía sus cuerpos para matar también a los niños y comérselos.
Engañaba a los niños diciéndoles que les iba a llevar a una tienda de chuches y en realidad se los llevaba a una cabaña donde allí los mataba y se los comía.
Una de las veces que fue el fantasma a por más niños al colegio, los que se quedaron allí en la cabaña empezaron a buscar la salida, que no la encontraron, lo que sí encontraron fue a otro fantasma en el armario llorando, porque era un antiguo profesor al que había matado el fantasma malvado, y después poseyó su cuerpo para poder matar al propio hijo del profesor.
Entonces el profesor fantasma y los niños escavan y salen por fin de la cabaña, y cuando salen van al colegio, donde encuentran una sala llena de trampas que sólo pueden ver los fantasmas, pero los niños sí pueden caer en ellas. Menos mal que el profesor, al ser fantasma, puede ver las trampas que las ha repartido por todo el colegio.
"EL COLEGIO ENCANTADO"


En la sala estaba el fantasma malvado durmiendo, así que sin hacer ruido , con una aspiradora cazafantasma pudieron atrapar al fantasma.
Sin embargo, había que quitar todas las trampas.
Mayra e Israel quitaron la trampa mortífera que estaba detrás del ordenador del profesor.
África y Luna encontraron la trampa-bomba, que desactivaron antes de explotar.
Letizia y Ahinara pudieron quitar la trampa de pinchos que estaba en la escalera.
Miguel, José María y Pablo hallaron una zona de arenas movedizas que tuvieron que tapar con tablones.
Yolanda y Aroha quitaron la trampa de los mosquitos venenosos que estaba en la clase de música.
Yomara e Iraida avisan a todo el colegio para poder poner una bomba fantasma y acabar con la sala fantas y algún encantamiento que quedase sin desactivar.



Ojos grandes, cabeza redondita y sonrisa amplia, el pequeño fantasma Serafín era tan alegre como divertido. A decir verdad, también era un poco vergonzoso y algo distraído. Solo tenía tres mil novecientos años, que para un fantasma equivalía a siete años de humano.
Le encantaba gastar bromas, jugar al escondite y leer cómics. Vivía en Pensilvania (Rumanía) una ciudad que daba escalofríos porque allí había nacido el Conde Drácula. Serafín no era tan terrorífico pero también habitaba un castillo junto a su familia. Su madre se llamaba Lucilda, era una fantasma
alta, coqueta y muy guapa. Le encantaba pasar tiempo con sus hijos, Serafín y Roberto; los dos eran compañeros de travesuras, aunque casi siempre se incorporaba al juego su padre, Rodolfo. Un fantasma rechoncho, amable y sabio al que le encantaba viajar. Habían visitado Tailandia, India, Egipto y Australia.

SERAFÍN, EL FANTASMÍN
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