Para los niños y las niñas que aún creen en la magia.

En un pueblecito poco conocido, vivía una niña muy curiosa llamada Marta. Marta tenía 6 años y ha llegado el momento de que se le empiece a caer su primer diente. Marta era muy pero que muy lista, pensaba en lo lógico; así que ella decía que todo eso de el hada de los dientes no era real.
La niña se la pasaba en el salón buscando libros en la estantería.





Cuando llega la hora de cenar, Marta se sienta en la mesa y se pone a hablar de lo que ha aprendido en los libros de la biblioteca.
Un día, Marta se dio un golpe y se le cayó un diente. Ella quería utilizar su diente en un experimento científico. Pero sus padres no le dejaron. Ella se negaba de poner el diente bajo la almohada, al final sus padres le dijeron que no lo pusiera así que como todas las noches, se fue a dormir.
ZZZZZZZZZZ
En sueños, Marta vio a el hada de los dientes... Bueno, no la vio, simplemente vio una extraña nube que le dijo que ella era el hada de los dientes y que pasaría la noche en el país de el hada de los dientes. Acompañada por la nube llegó a un extraño lugar. Aunque no viera demasiado bien Marta a medida que fue llegando, empezó a ver ¡un castillo! rodeado de ¿nubes? Si, lo que estaba sosteniendo el castillo eran nubes.
Marta no había visto nunca un castillo y menos sostenido por nubes.


-¿Sabes? Estoy un poco desamparada en estos momentos. -Dijo la nube-
-¿Por?. Al decir eso se imaginó que pasaba. ¿es por lo de ser nube?
-¿Como lo has adivinado?
-Me lo imaginaba.
-Eres muy lista.
-Gracias, ¿puedo ayudarte?
-Sería demasiado pedir.
-Me arriesgaré.
-Vale si insistes, debes preparar esta poción, avisaré a mi mejor amiga, Carla para que te ayude. Todo está en este papel. Carla te esperará en la sala de pociones. Yo debo hacer de reina.
-Vale.
-De verdad, gracias. Ah se me olvidaba toma esto, es una bebida sanadora por si te haces daño. Y otra cosa yo no podía preparar esta poción ya que soy de la realeza y se me prohíbe hacer pociones. Recuerda todos menos Carla piensan que he desaparecido, lo bueno es que sigo haciendo mi trabajo como hada de los dientes, no quiero que nadie me vea así. Y por razones no puedo decirte porque soy una nube. Suerte,
gracias de verdad. -Dijo la nube-
Marta se fue a la sala de pociones. Y se encontró con una chica.
-Hola soy Carla y tu Marta ¿verdad?
-Así es. ¿Nos ponemos a la faena?
Carla asintió.






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