A los estudiantes de 1º de la ESO del IES Hnos Machado de Dos Hermanas del curso 23-24, por la implicación, dedicación y cariño puestos en este proyecto que les propuse a principios de curso. Sin vuestro esfuerzo y vuestras ideas, la aventura de escribir un libro sobre la Historia de Europa no hubiera sido posible.
Ana Cerisola Parodi (profesora de Historia)


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CAPÍTULO 1: EMPIEZA EL JUEGO
El sonido del timbre resonó por los pasillos del instituto anunciando el comienzo de un nuevo curso. Era el primer día de clase para Lucas, Mateo, Emma y Sofía y se habían levantado con nervios y emoción para asistir al instituto "La Montaña", en el que estudiarían los siguientes 4 años. Después de años en el mismo colegio, esta transición al instituto marcaba el inicio de una etapa diferente, llena de expectativas y desafíos desconocidos. Las voces entusiasmadas y temerosas de otros estudiantes llenaban el ambiente mientras cada uno buscaba su clase y saludaba a viejos amigos.
Lucas, con su habitual sonrisa traviesa, miró alrededor en busca de los amigos de la infancia. A pesar de su altura y de la arrogancia que a menudo lo acompañaba y que hacía que en muchas ocasiones sus compañeros lo llamasen chulo, sus ojos verde agua resplandecían con un brillo de excitación que mostraba su nerviosismo. Había pasado un verano increíble estudiando un nuevo experimento de ciencias y mejorando sus habilidades en videojuegos. También le habían regalado un libro de acertijos para esas largas y cálidas tardes de verano y ¡había conseguido resolverlos todos! ¡Le flipaban los acertijos! De repente, sintió un golpe en la espalda. Era Mateo, su gran amigo y compañero desde la infancia, con su cabello castaño revuelto y unos profundos ojos grises.
Mateo era un gran apasionado del patinete. Le encantaba salir todos los días a patinar pero todavía su brazo se resentía de una gran caÍda que le hizo tener el brazo escayolado durante un mes. Lucas recordó las veces en que Mateo lo ayudó a entender la complejidad de la Lengua y la Literatura, mientras que él le daba trucos para mejorar en Matemáticas. Se habían ayudado mutuamente durante años, cada uno con sus fortalezas y debilidades.
- ¡Mateo! ¡Cuánto te ha crecido el pelo! - exclamó Lucas mientras le daba un fuerte abrazo, intentando no lastimar el brazo dolorido de su amigo. Mateo rio y le contestó de inmediato:
- No tanto como tu ego, seguro.
Los dos compartieron una risa cómplice, recordando todas las travesuras y aventuras que habían compartido durante años. Mateo le contó su verano en un campamento en Inglaterra, le apasionaba hablar en otros idiomas y había tenido la oportunidad de practicar mucho inglés. Mientras se ponían al día después de tanto tiempo sin verse, una luminosa cabellera rubia se interpuso entre ellos. Era la pequeña Emma con sus ojos color miel brillando de emoción.
- ¡Chicos! - gritó, abrazándolos a ambos - ¡Me habéis hecho tanta falta este verano! No os podéis imaginar cuánto os he echado de menos y las
ganas que tenía de volver a veros.
Emma parecía haber madurado mucho desde la última vez que la vieron. Habló animadamente sobre su viaje a Suecia, visitando a algunos familiares y sumergiéndose en los lugares históricos que tanto le gustaban. Emma era una fanática de la Historia. Tras la separación de sus padres, se había marchado a vivir a Suecia durante 4 años. Había aprendido sueco pero nunca quería hablar en este idioma porque era muy tímida. Aunque la sombra de la separación de sus padres aún pesaba sobre ella, sus amigos la ayudaban mucho. A pesar de haberse alejado durante tantos años, la amistad nunca se desvaneció y cuando volvió a Sevilla y a su antiguo colegio, allí estaban sus tres amigos para
hacerle la vida más fácil. ¡Cuánto los quería y se alegraba de verlos en ese primer día de instituto!
Cuando desde la jefatura de estudios llamaban a los nuevos estudiantes para entrar en el aula, una figura pelirroja corrió hacia ellos. Sofía, como siempre, llegando tarde incluso el primer día de clase. Su largo cabello pelirrojo ondulado brillaba y sus pequeños ojos azules detrás de sus gafas reflejaban la alegría de volver a ver a sus amigos. Desde que empezó a usar gafas hace cuatro años, se había sumergido en el mundo de las Matemáticas, encontrando patrones y soluciones a cada problema que la hacían ensimismarse y llegar tarde a todas las citas.
Aunque era una gran amante de los deportes, tenía mucho vértigo y cualquier actividad en las alturas hacía que sus delgadas piernas sudaran y temblaran como un flan. Le apasionaban los animales y, desde pequeña, había acudido a la biblioteca para leer todo lo posible sobre éstos ¡No había especie que no conociera!
Lucas la miró con diversión y le dijo:
- Llegando tarde el primer día, ¿eh? Hay cosas que nunca cambian.
Ambos se miraron y comenzaron a reír a carcajadas consiguiendo aliviar los nervios.





Antes de entrar en clase; compartieron abrazos, risas y anécdotas de sus vacaciones. Aunque el instituto era una etapa nueva y aterradora, sabían que con su amistad inquebrantable, cualquier desafío sería más llevadero.
Fueron pasando los días y los pasillos del instituto eran un hervidero de actividad. Los estudiantes más mayores daban consejos no solicitados a los recién llegados. Aunque al principio este ambiente podía resultar abrumador para los nuevos, en tan solo unos días Lucas, Mateo, Emma y Sofía se habrían aclimatado perfectamente.
De todos los docentes que habían conocido, había una profesora
de Matemáticas muy rígida, un profesor de Biología con una barba desaliñada que parecía vivir en su propio mundo y una profesora de Lengua de voz melodiosa. Sin embargo, la asignatura que más había llamado la atención de los amigos era "Proyecto Interdisciplinar", una optativa que, por alguna razón del destino, todos habían elegido. La docente a cargo era dinámica y entusiasta. Con su cabello dorado sobre el hombro y sus ojos chisposos, transmitía una pasión por el aprendizaje que era contagiosa.
En su primera clase, la profesora les explicó que ese año se embarcarían en un proyecto muy especial:, escribirían un libro sobre la Historia de la Unión Europea.
La profesora los animó a hacer un kahoot sobre la Unión Europea y los resultados no fueron muy buenos. Les contó que la UE es una organización supranacional de países europeos que trabajan y cooperan juntos en muchas áreas, desde la economía hasta el medio ambiente, para asegurar la paz y el bienestar de sus ciudadanos. Todos concluyeron que tenían mucho que aprender.
Mateo estaba especialmente emocionado. Su amor por la lectura y la escritura finalmente tenía una salida en la escuela. Lucas, siempre dispuesto a aceptar un reto, veía esto como un nuevo juego. Emma, con su amor por la Historia, estaba ansiosa por investigar más; mientras que Sofía, siempre lógica y metódica, ya estaba ideando la
estructura del libro.
El timbre sonó aquel día, marcando el final de la jornada. Pero a diferencia de otros días, los cuatro amigos se quedaron discutiendo animadamente sobre el proyecto. Mateo bromeó diciendo que iban a viajar en el tiempo y todos rieron de manera cómplice. Justo en ese momento apareció la profesora de Proyecto Interdisciplinar que terminaba su clase y estaba cerrando la puerta. Al escuchar a los niños reaccionó de manera muy extraña.
-¿Qué habéis dicho? ¿Viajar en el tiempo? ¡Pues vaya tontería! - dijo enfadada.
En ese momento la profesora empezó a sudar y una gota de sudor
resbaló por su nariz y se estrelló contra el suelo.
- ¿Y cómo se supone vais viajar en el tiempo, eh? ¡Decidme!
Los chicos se despidieron torpemente y se alejaron pero empezaron a sospechar que algo ocurría, la reacción de la profesora les olía a chamusquina.
- Esto no es normal. Si no tuviese nada que esconder no se habría enfadado tanto. ¿Habéis visto cómo sudaba? ¡Yo creo que los profesores tienen una manera de viajar en el tiempo! - dijo Lucas - ¡A lo mejor es una especie de máquina del tiempo!.
Todos, muy emocionados, acordaron volver esa noche a hurtadillas al instituto para buscar la supuesta máquina.
Ya eran las once, hacía noche cerrada y sólo Emma y Mateo habían llegado al instituto. Cuando ya estaban a punto de regresar a casa porque pensaban que Lucas y Sofía no vendrían, los vieron corriendo por la rampa que subía desde la carretera al instituto. Habían tenido un problemilla, como siempre ocurría con Sofía, que casi los deja sin poder ir esa noche.
Lucas, Mateo, Emma y Sofía se deslizaron cautelosamente en el interior del instituto por una ventana que habían dejado abierta. Sus corazones latían con la emoción del misterio que buscaban descifrar. Cada aula, cada pasillo, cada rincón fue inspeccionado minuciosamente.
en su búsqueda. Sin embargo, tras horas de búsqueda, se encontraban a pocos minutos del amanecer sin haber hallado nada, tan solo les quedaba por explorar la biblioteca.
Mientras recorrían la estancia, Mateo, curioso e impulsado por su amor a los libros, subió a una escalera para inspeccionar los estantes superiores. Justo en ese momento, el eco de pasos apresurados resonó en los pasillos haciendo que Mateo, sobresaltado, perdiera el equilibrio; Instintivamente, cogió un libro para intentar evitar la caída. Al hacerlo, un mecanismo secreto se activó, revelando la entrada a una sala oculta. Para evitar ser vistos, los niños corrieron hacia el interior
de la sala y al entrar el muro se cerró rápidamente quedando atrapados en la habitación.
Era una habitación tan estrecha y oscura que impedía a los cuatro amigos moverse con libertad. El aire estaba cargado de un olor a humedad intenso y penetrante que dejaba un aroma a tierra y metal en el ambiente. Parecía que la habitación llevaba años cerrada. Cuando sus ojos fueron acostumbrándose a la oscuridad, comenzaron a ver algo que los sorprendió. Era una extraña flor de metal, oxidada y cubierta de polvo, pero de una belleza indiscutible. Su estructura grisácea resaltaba con inscripciones en los pétalos de algo parecido a un código morse y tenía un brillante núcleo de cuarzo blanco.




Mientras intentaban descifrar su significado, el sonido de alguien intentando abrir la puerta los sobresaltó. En medio del pánico, y antes de que pudieran pensar en un plan, Sofía gritó:
- ¡Tocad todos las hojas de la flor!
Los cuatro amigos, de forma impulsiva y asustados, tocaron la flor. En ese preciso instante, un resplandor cegador emanó de la flor y justo, cuando la puerta comenzaba a abrirse, los cuatro amigos fueron absorbidos por el núcleo de cuarzo de la flor. El mundo alrededor giró y se oscureció, dejándolos en un estado de inconsciencia.
Poco a poco, los cuatro amigos fueron recuperando la consciencia. Se sentían aturdidos y fatigados, como si hubieran corrido una maratón sin
parar. Se miraron entre ellos, confundidos. Con la visión aún borrosa y la boca seca, Mateo intentó levantarse.
- ¿Dónde estamos? - murmuró Emma con una voz llena de desconcierto.
- Definitivamente, no en el instituto - respondió Lucas intentando ponerse de pie y fingiendo que no sentía ningún miedo.
Antes de que pudieran hablar más, una figura etérea y majestuosa apareció ante ellos. Con una presencia imponente y vestida con ropas antiguas, la figura tenía una mirada profunda y sabia. Emma, con su conocimiento en Historia, rápidamente reconoció a la figura - es Europa - susurró recordando las antiguas leyendas.
- Chicos - dijo Emma- es la diosa que da nombre a nuestro continente. Creo que era la hija de Agenor, rey de fenicia que fue expulsado de Creta por Zeus, el dios de los dioses griegos.
Antes de que pudiese seguir con la lección de Historia, con una voz serena pero firme, Europa habló:
- Chicos, la Unión Europea está en crisis. Las recientes guerras, la crisis ambiental y los desafíos económicos amenazan la estabilidad y la paz de Europa. Habéis sido elegidos para realizar una misión única. Debéis viajar a través de las etapas de la Historia de Europa, aprender de sus triunfos y errores y volver después al mundo real para convertiros en los defensores y salvadores de la Unión Europea.
Sofía, aún intentando procesar la información, preguntó:
- ¿Por qué nosotros?
Europa respondió:
- Porque sois buenos amigos, estáis muy unidos y vuestras diferencias os hacen capaces de enfrentaros a este difícil reto. No os voy a engañar, el camino no es fácil y debéis superar muchas pruebas y etapas. Si no sois capaces de ayudaros mutuamente, sacar lo mejor de vosotros mismos y pensar de forma inteligente nunca volveréis a vuestro tiempo. Bienvenidos a 'Euroclash', un desafío que determinará el futuro de la UE y los valores que defiende.




El peso de las palabras de Europa cayó sobre ellos como un jarro de agua fría. Las miradas entre el grupo se cruzaron, reflejando una mezcla de temor, incertidumbre y determinación.
Lucas, cuya confianza le llevaba a tomar la iniciativa, tragó saliva y dijo:
- No sabía que todo esto sería tan... real -
Mateo, siempre el más reflexivo, miró a la diosa Europa y preguntó:
- ¿Podemos confiar en ti? ¿Realmente tenemos alguna oportunidad de volver a casa? -
Sus ojos grisáceos mostraban preocupación pero también un destello de esperanza; Sofía, intentando ocultar su inquietud detrás de su lógica, añadió:
- Tenemos que ser estratégicos. Si vamos a enfrentarnos a estos retos, tendremos que hacerlo sin miedo.
Europa, con una mirada compasiva, asintió:
- Vuestro miedo es comprensible, pero recordad que vuestras cualidades, vuestra amistad y la fuerza que obtenéis de ella, será vuestra mayor arma -
El grupo, más unido que nunca, se tomó de las manos. A pesar de su miedo y las dudas estaban decididos a enfrentarse al desafío y proteger el legado de la Unión Europea. Con cada latido de sus corazones, la determinación crecía. Estaban dispuestos a embarcarse en el reto más grande de sus vidas. La aventura acababa de comenzar.
La oscuridad los envolvió y una sensación de caída levantó sus estómagos. Los cuatro amigos se aferraron el uno al otro mientras eran arrastrados a través del tiempo y el espacio. Finalmente, la sensación de movimiento frenó bruscamente, dejando a los niños tambaleándose y desorientados.
Cuando recobraron su equilibrio, los niños y Europa, se encontraron en una habitación cuadrada y poco iluminada que parecía haber sido olvidada por el tiempo.
CAPÍTULO 2: atrapados en el tiempo
El aire estaba cargado de polvo y había un olor intenso a humedad y abandono. Las paredes estaban desgastadas, con desconchones y grietas que hablaban de un pasado lejano. En el centro de esta inquietante habitación se levantaban tres puertas monumentales, debían medir unos 5 metros de altura cada una.
A pesar de que la habitación estaba en un estado decadente, estas puertas parecían inmunes al paso del tiempo. Brillaban con un misterioso resplandor que contrastaba con la penumbra del lugar. Las puertas eran imponentes y tenían unos grabados en su superficie que parecían contar historias olvidadas.
La primera puerta, de un dorado brillante, presentaba una majestuosa águila dorada que parecía a punto de desplegar sus alas en un vuelo eterno. Sobre el águila aparecían las letras "SPQR", en color rojo brillante.
La última puerta era de cuarzo blanco y deslumbrante. En plata muy brillante se levantaba un relieve con una impresionante corona con espadas cruzadas que daba una sensación de autoridad y poder militar. La puerta central, de un tono dorado pálido y frío, era un monumento a la grandeza. En el centro tenía tallada un águila que se erguía con orgullo portando una corona de laurel y evocando una sensación de conquista y ambición imperial. El aura misteriosa y la
grandeza de estas puertas desencadenaron una mezcla de emociones en los amigos. A la curiosidad e impaciencia por descubrir lo que había más allá se unía el miedo a lo desconocido.
Emma, apasionada de la Historia, se encontraba en su salsa. Sus ojos color miel estudiaban detenidamente los símbolos en cada puerta y, de repente, comenzaron a brillar con fuerza al haber reconocido los símbolos.
- ¡Chicos!, - exclamó Emma emocionada. - ¡Lo tengo! La primera puerta con el águila dorada y las letras 'SPQR' nos está llevando al Imperio Romano. 'SPQR' significa Senatus Populusque Romanus, el Senado y
el Pueblo Romano. ¡Es el símbolo de la antigua Roma, un imperio que gobernó gran parte de Europa!
Los ojos de sus amigos se abrieron de par en par y con admiración por la pasión y el conocimiento de Emma. La joven continuó su explicación.
- La puerta, con la corona y las espadas cruzadas, nos conduce al imperio Carolingio. La corona y las espadas representan el poder militar de Carlomagno, el gran líder que unificó gran parte de Europa en la Edad Media. ¡Es una época fascinante!
Finalmente, se dirigió a la puerta central que tenía tallada el águila
imperial y la corona de laurel y les dijo:
- Esta puerta nos lleva al Imperio Napoleónico. Ese águila imperial con la corona de laurel es el emblema característico de Napoleón Bonaparte, uno de los líderes más influyentes y ambiciosos de la historia de Europa. ¡No puedo creer que estemos aquí frente a estas puertas tan significativas! ¡Son puertas a los tres grandes imperios de la Historia de Europa!
Los amigos asintieron impresionados por el conocimiento de Emma y entusiasmados por la emocionante aventura que les esperaba.
Entonces, Europa habló:
- Para completar el desafío, tendréis que atravesar cada una de esas puertas y enfrentar dos pruebas. En el interior de cada puerta os encontraréis en mundos completamente diferentes.
- Pero, si son tres puertas y somos cuatro, ¿Cómo lo haremos? - dijo Emma interrumpiendo a Europa.
- Buena pregunta - contestó Europa - uno de vosotros tendrá que quedarse conmigo observando las pruebas de sus compañeros. Cuando todos consigan terminar sus retos, el que se haya quedado conmigo tendrá que resolver una última prueba final.




- Sólo si lo hace bien podréis seguir avanzando - dijo Europa con gesto serio.
Los cuatro amigos se abrazaron formando un círculo en medio de la misteriosa habitación e intentando buscar la mejor solución. Sus corazones latían con fuerza y los nervios eran palpables en el aire. Tras una breve conversación el valiente Lucas tomó la palabra:
- Creo que Emma es la más preparada para resolver el reto final - el resto de amigos asintió con la cabeza.
Emma aceptó quedarse pero con un nudo en el estómago ante la presión de enfrentar el reto final. Para intentar acabar con la tensión, Lucas volvió a tomar la palabra:
- Si os parece bien yo entraré en la puerta del Imperio Romano. Aprendí mucho sobre Roma con un videojuego que me regaló mi tío el verano pasado. Tal vez eso nos ayude de alguna manera.
Mateo, el gran amante de la literatura y las letras, asintió:
- Estoy de acuerdo, Lucas. Si os parece bien a los demás, yo preferiría enfrentar el reto del Imperio Carolingio. Durante esta etapa hubo un Renacimiento cultural que siempre me ha llamado la atención.
Entonces intervino Sofía, la experta en matemáticas:
- Me parece bien Mateo. Entonces yo iré a la puerta del Imperio Napoleónico. Mi habilidad para analizar patrones podría ser útil allí.
Con las decisiones tomadas, los amigos se acercaron a las puertas mientras que Emma se quedaba junto a Europa. Los amigos se miraron por última vez y se prepararon para adentrarse en sus retos sin saber lo que les esperaba. Las puertas se abrieron lentamente y los niños desaparecieron en un fuerte resplandor.
A medida que se abría la puerta con el símbolo del imperio romano, Lucas sintió una brisa fresca y el aroma de un bosque en pleno otoño. El paisaje que se extendía ante sus ojos era impresionante. El suelo estaba cubierto de hojas secas y crujientes y los árboles de hojas caducas se alzaban majestuosamente con un aire de misterio y melancolía. A lo lejos, podía escuchar el susurro de un arroyo y los cantos de las aves.
El ambiente era tranquilo y sereno, pero también desconcertante. ¿Qué debía hacer en este lugar? Mientras deambulaba sin rumbo aparente, Lucas notó que uno de los senderos del bosque no tenía hojas y había un camino perfectamente trazado en el suelo. Decidió seguirlo, sintiendo que le guiaría hacia algún lugar y, en efecto, el camino lo llevó hacia una cueva.
Con el corazón latiendo con fuerza, Lucas entró en la oscuridad de la cueva donde una tenue luz de antorcha iluminaba el primer reto que debía superar. Sobre una antigua mesa de piedra yacían las piezas de un rompecabezas. Lucas se dio cuenta de que debía reconstruir el mapa encajando cada territorio que había formado parte del antiguo Imperio Romano. El desafío era claro: usar su conocimiento y habilidades para

identificar y ubicar correctamente los territorios en el mapa demostrando sus conocimientos sobre la expansión de ese antiguo imperio. Mientras trabajaba en la reconstrucción del mapa, la sensación de estar inmerso en la historia cobraba vida. Contempló el Mar Mediterráneo en el centro del mapa y pensó en su importancia como elemento integrador de todos estos territorios.
Empezó a colocar las piezas que conocía dejando aquellas que más dificultad le creaban para el final. De pronto vio cómo un gran reloj de arena marcaba la cuenta atrás, ¡tenía que darse prisa Finalmente, completó el rompecabezas con éxito. Lucas sintió frío, no sabía cuánto tiempo había pasado uniendo las piezas de aquel fascinante imperio.
Entonces del fondo de la cueva salió una anciana vestida de blanco con una gran llave y le dijo a Lucas:
- Deberás hacerme una reflexión de lo que has aprendido y recordado mientras hacías el puzzle. Si la reflexión es correcta te abriré el camino a la siguiente prueba; si no has aprendido, permanecerás aquí.
En aquel momento, todo lo que había pensado mientras hacía el puzzle y recordando el videojuego del verano, empezó a salir de sus labios y así se lo contó a la anciana. El rompecabezas le recordaba que Italia, con su capital Roma, era el epicentro del imperio. Desde allí, Roma gobernaba y administraba vastas extensiones de territorio, que se extendían desde las Islas Británicas en el norte hasta Egipto
en el sur y desde Hispania, la actual España en el oeste hasta Asia Menor en el este. Lucas contó cómo el imperio se había expandido absorbiendo territorios y culturas diferentes y cómo esta diversidad geográfica y cultural enriquecía la herencia dejada por el imperio. El rompecabezas también destacaba territorios y ciudades clave, como Atenas, Grecia y su legado cultural, que incluía la filosofía, el arte y la democracia, o Egipto, con su antigua civilización y la herencia de los faraones.
Lucas habló maravillado de la huella duradera que Roma había dejado en Europa y cómo había influido en la historia y la cultura de los países europeos y así lo contó a la misteriosa anciana que lo escuchaba
atentamente con su llave en la mano. Cuando terminó, el hombre asintió y se dirigió al fondo de la cueva. Con su gigantesca llave abrió una compuerta que llevó a Lucas a otra parte del bosque.
Mientras se alejaba de la cueva intentando calentarse con el sol, no dejaba de preguntarse cómo los romanos habían podido crear y controlar un imperio tan grande; pronto hallaría la respuesta. Estaba ensimismado en sus pensamientos cuando una figura inusual atrajo su atención. Se trataba de una tortuga gigante que se movía con parsimonia. La tortuga lo miró fijamente y comenzó a avanzar lentamente, como si lo invitara a seguirla.
Su caparazón tenía numerosas marcas que hablaban de sus largos años de vida. Lucas siguió pacientemente a la tortuga hasta llegar a un sereno lago que se extendía ante él. Entonces la tortuga se deslizó con gracia dentro del agua sumergiéndose lentamente pero dejando parte de su viejo caparazón fuera del lago. Lucas, intrigado y decidido, no dudó en subirse sobre el caparazón del anciano reptil. La tortuga comenzó a nadar con gracia llevando a Lucas a través del lago hacia un pequeño islote. Mientras se acercaban, Lucas pudo observar con sorpresa que el islote estaba habitado por numerosas tortugas que vivían con mucha tranquilidad. Al llegar al islote, se bajó del caparazón y comenzó a caminar entre las tranquilas tortugas. Una de ellas destacaba por sus

movimientos y por la forma en que interactuaba con las demás.
Se acercó a ella y, con sorpresa, vio que sobre su caparazón había una representación en miniatura de un campo de batalla romano. Lucas quedó sorprendido al ver que el dibujo sobre el caparazón cobraba vida y que los romanos se defendían del ataque enemigo uniendo sus escudos y protegiéndose bajo él. Se dio cuenta de que esta era la prueba que debía superar. Su mente revivió los recuerdos del videojuego del Imperio Romano que había jugado el verano anterior. Recordó las diferentes formaciones militares que había utilizado en el juego, incluida la famosa "formación de tortuga", que era una estrategia de defensa utilizada por los romanos en el campo de batalla. Era una formación donde los soldados se agrupaban
colocando sus escudos sobre su cabeza y por los laterales formando un escudo protector, similar al caparazón de una tortuga, para resistir los ataques enemigos.
Con esta idea en mente, Lucas comenzó a mover las tortugas siguiendo las representación del campo de batalla. Organizó a las tortugas en una formación de tortuga, imitando la estrategia romana. A medida que lo hacía observó cómo la tortuga que inicialmente lo llevó al islote asentía con aprobación. Lucas completó la formación y entonces una mesa de piedra que parecía abandonada se abrió. En su interior había un pergamino y una pluma. Lucas lo cogió y con los dedos temblorosos lo abrió. En el pergamino aparecían tan solo diez guiones. Parecía que debía escribir algo, pero ¿qué era? De repente a su mente comenzaron a llegar recuerdos de armas y
tácticas de guerra romanas usadas en el videojuego.
Sin dudarlo empezó a escribir palabras que llegaban a su mente: "j:abalinas", "honderos", "espadas", "vélites", "legiones", "escudos", "disciplina", "entrenamiento", "daga" y "gladius". En el momento de escribir esta última palabra el pergamino se convirtió en cenizas y, de repente, vio un gran halo de luz en el cielo guiándolo hacia el exterior. ¡Había descifrado el enigma de las estrategias de guerra romanas!. Roma había creado ese gran imperio gracias a su ejército y a las guerras...
Sintió una oleada de emoción y satisfacción al comprender que el videojuego lo había ayudado a superar la prueba. Con paso firme, entró en el halo de luz que lo llevó a una sala oscura para poder reencontrarse con sus compañeros. ¿Qué habría sido de ellos?
Cuando Mateo entró por la puerta, se encontró en un frondoso bosque de color verde intenso que le recordaba al que había detrás de la casa de su abuela y se sintió feliz. Sin embargo, una sensación de desesperación se apoderó de él cuando recordó que su brazo dolorido por su última caída en patinete le impediría disfrutar de ese hermoso lugar. Su atención se desvió al ver una rana saltando apresuradamente. Mateo, sin dudarlo, la siguió.
Llegaron a un lago de aguas puras y cristalinas y Mateo sintió una sed que le quemaba la garganta y que no dudó en saciar con el agua del lago. Mientras bebía, notó una tenue luz en el fondo del lago y miró para ver de qué se trataba. Al hacerlo, una fuerza misteriosa lo atrajo hacia las profundidades del lago.
Cuando ya no podía más y pensaba que iba a ahogarse, se sorprendió al encontrar una burbuja gigante de oxígeno en la que pudo adentrarse sin esfuerzo y que lo llevó a un palacio sumergido.
El techo y las columnas estaban diseñados con una arquitectura que le resultaba familiar. Cuando observó detenidamente, se dio cuenta de que la sala del palacio estaba decorada con una estructura arquitectónica que le recordaba a la capilla palatina de Aquisgrán, un monumento construido por Carlomagno. Los muros y el techo del templo sumergido estaban adornados con detalles que imitaban los intrincados mosaicos y elementos arquitectónicos de la capilla palatina. Uno de los

mosaicos, de un dorado intenso y con un barco de vela, le llamó la atención y lo tocó sin dudarlo. Al hacerlo apareció un extraño hombre con barba larga y despeinada. El enigmático hombre le dijo que había llegado a su primera prueba y le entregó un pergamino arrugado. El pergamino contenía las normas del juego. Mateo tendría que contestar varias preguntas de verdadero o falso sobre el imperio carolingio. Cada vez que contestase correctamente una de estas preguntas recibiría una pieza del mapa de dicho imperio. Dichas piezas no se entregarían ordenadas cronológicamente y que sólo dos errores estaban permitidos. Un error más de la cuenta y se sumiría para siempre
en la más profunda oscuridad. Un sentimiento de miedo profundo se apoderó de él y un escalofrío eléctrico recorrió toda su espalda. Sin embargo, el deseo de demostrar su valentía y los conocimientos adquiridos por su amor a la lectura le dieron el coraje para afrontar el reto. Un grito potente escapó de su boca:
- ¡Estoy preparado!
En aquel momento, una voz misteriosa que salía de la cúpula de la capilla dijo:
- Durante el reinado de Carlomagno, el Imperio Carolingio incluyó territorios en la actual Francia, Alemania, Italia y España.
- Verdadero - respondió Mateo sin dudarlo.
En ese momento, el suelo bajo el altar se abrió y una pieza de color morado y con la inscripción Sajonia salió y quedó tirada en el suelo. De nuevo la voz habló:
- En su expansión hacia el sur, el Imperio Carolingio incorporó la región de Cataluña en la península ibérica a través de un acuerdo diplomático con líderes locales.
Mateo no recordaba haber leído esto y dudó. Sintió miedo e inseguridad hasta que finalmente reunió la valentía para responder:
- Falso - dijo con un nudo en la garganta.
Y de nuevo el suelo se abrió y otra pieza de color morado con muchos nombres inscritos: "Baviera", "Carintia" o "Reino Lomgobardo",
entre otros salieron y cayeron sobre el suelo de forma estruendosa. La voz volvió a decir:
- La conquista de Lombardía en Italia por parte de Carlomagno en el año 774 se logró mediante una campaña militar exitosa que incluyó el sitio de Pavía.
Mateo no recordaba bien la fecha de la conquista de Lombardía, las fechas bailaban en su cabeza. Cerrando sus manos con fuerza y con la voz temblorosa dijo:
- Falso - y la voz enigmática le respondió:
- ¡Incorrecto! Has fallado y no puedes volver a hacerlo, de lo contrario no volverás nunca con tus amigos.
Mateo reunió las fuerzas necesarias para reponerse y seguir jugando, tenía que concentrarse y poner en valor todo lo aprendido. No podía dejarse llevar por el miedo.
- Continúa - dijo Mateo con voz firme.
- La Toma de Zaragoza en el año 778 marcó una importante conquista del imperio Carolingio en la península ibérica.
- Falso - respondió el niño con seguridad. Sabía que los carolingios no habían avanzado más allá de la Marca Hispánica.
De nuevo una pieza salió del suelo. En este caso era de gran tamaño y color naranja en la que se encontraban tallados los nombres de ciudades que él conocía: "París", "Poitiers", o "Tolosa", eran algunas de ellas.
Ya sabía por dónde empezar a reconstruir el mapa, este era el antiguo imperio franco. De nuevo la voz habló:
- En el siglo IX, el Imperio Carolingio se expandió hacia los territorios que hoy comprenden los Países Bajos, utilizando una combinación de alianzas políticas y conquistas militares.
- Verdadero - dijo Mateo con determinación.
De repente, una línea de color rojizo salió también de suelo. La voz enigmática habló por última vez diciendo:
- Esta es la última pregunta; si la aciertas, las piezas se volverán poco pesadas y podrás manipularlas para construir el mapa. De lo contrario,
ya sabes lo que te espera. Ahí va: Carlomagno utilizó el sistema de condados como una forma efectiva de administración y control de los territorios conquistados.
Mateo sintió un gran alivio porque sabía la respuesta:
- ¡Verdadero! - gritó - y en aquel momento las piezas comenzaron a flotar en el aire.
Colocando la pieza naranja del Imperio franco en el centro pudo comprobar cómo encajaban las piezas moradas relativas a la expansión del Imperio carolingio y colocó la línea roja alrededor de todos los territorios para determinar los lugares que había heredado el hijo de Carlomagno.
Cuando terminó, las piezas se fusionaron y la burbuja que lo rodeaba desapareció, haciendo que Mateo se desmayara casi al instante. Había superado su primera prueba.
Cuando Mateo despertó, encontró un mapa antiguo sobre su mano. Se encontraba en una sala desconocida pero por su decoración dedujo que debía continuar en el palacio de Aquisgrán. Se incorporó y examinó el mapa con asombro. Había una ubicación señalada con una "X" en el mapa, parecía ser su próximo destino. Era una estancia grande y por lo que intuía, alejada del lugar en que se encontraba. Mateo sintió que había llegado el momento de emprender su próximo desafío y pensó en
lo útil que le resultaría su patinete para recorrer los pasillos del castillo. Mientras doblaba el mapa con cuidado y lo guardaba en su bolsillo reflexionó sobre lo afortunado que era por estar en ese lugar lleno de historia y cultura.
Siguiendo las indicaciones del mapa, Mateo se embarcó en un viaje a través del Palacio de Aquisgrán. Siguió pasillos magníficamente decorados, pasó por majestuosas salas y subió y bajó escaleras ornamentadas. A medida que avanzaba, su emoción crecía imaginando la experiencia que lo acercaría al entendimiento del legado del Imperio Carolingio. Finalmente, llegó a una puerta que encajaba con la descripción
en el mapa, la abrió con cuidado y entró en la estancia. Al hacerlo, su corazón latió con fuerza, no podía creer lo que veía, ¡era maravilloso! Se encontraba en la Escuela Palatina de Aquisgrán, una institución fundada por el mismísimo emperador Carlomagno para fomentar la enseñanza en su imperio.
La sala estaba iluminada por la luz del día que se filtraba a través de las ventanas de vidrio creando un ambiente cálido y acogedor. Las paredes estaban revestidas con estantes de madera que sostenían una impresionante colección de manuscritos antiguos.

Los manuscritos estaban organizados con meticulosidad y cuidado y una elegante caligrafía adornaba sus páginas. Emocionado y agradecido, Mateo exploró la estancia, maravillándose ante la gran colección de manuscritos. La emoción de estar rodeado de tanta sabiduría y cultura lo llenó de gratitud. Pero… no parecía tener que enfrentar ningún reto. De repente, vio en un pupitre colocado bajo una ventana un libro abierto y sin escribir; junto a él, una pluma. No dudó y empezó a escribir la primera página de ese libro en primera persona:
"Estoy asombrado por la belleza y la importancia de este lugar. Aquí, en la Escuela Palatina de Aquisgrán, me he sumergido en el Renacimiento Carolingio, un periodo de la historia que ha tenido un impacto perdurable en Europa y, en última instancia, en la historia de la Humanidad. En el siglo
IX, Europa atravesaba tiempos difíciles. Las sombras medievales oscurecían el conocimiento y el progreso cultural. En ese contexto el emperador Carlomagno se convirtió en un faro de luz. Con una visión audaz, buscó revivir la cultura clásica, preservar la sabiduría antigua y fomentar un renacimiento del aprendizaje. La Escuela Palatina, donde me encuentro, se convirtió en el epicentro de ese renacimiento.
Este lugar es un testimonio del compromiso de Carlomagno con la educación y la cultura. Los manuscritos que lo llenan son una ventana al pasado, un legado de la pasión de aquellos eruditos que trabajaron arduamente para copiar y preservar obras maestras de las distintas disciplinas. Desde aquí, la sabiduría antigua se extendió por Europa, sentando las bases para un resurgimiento cultural. Pienso en cómo este renacimiento no solo salvó la herencia clásica, sino que también allanó el camino para el surgimiento de las universidades y la difusión del conocimiento en toda Europa. Se convirtió en la chispa que encendió el fuego del Humanismo y la
Ilustración, forjando los cimientos de la Europa moderna y del mundo contemporáneo y de la Europa actual que bebe de estos valores.
La Escuela Palatina de Aquisgrán no solo es un edificio antiguo, sino un símbolo de la fuerza de la cultura y el poder de la educación. El Renacimiento Carolingio me ha enseñado que el conocimiento y la sabiduría son tesoros que debemos valorar y compartir con las generaciones venideras.
En ese instante todo lo que lo rodeaba desapareció y se encontró en una sala oscura ¿Habría superado la prueba? ¿Dónde estaban sus compañeros?
Cuando Sofía atravesó la tercera y última puerta, se encontró en un parque de dimensiones impresionantes. El espacio era un verdadero
oasis de tranquilidad y tenía una preciosa fuente de piedra en el centro. A medida que fue adentrándose en el parque, la vegetación se hizo más densa y extraña. Sofía empezó a ver plantas que no conocía y sintió que la naturaleza del lugar había sido tocada por el capricho y la magia.
Orquídeas con pétalos de colores intensos que parecían sacadas de un cuento de ciencia ficción, cactus luminiscentes, lirios de cristal y una avenida llena de árboles gigantes de hojas plateadas que al ser movidas por el viento sonaban como suaves campanillas. Decidió seguir el camino de los árboles plateados que parecía más una ilusión que una realidad. De repente, un grupo de palomas rodeó a Sofía, con sus plumajes
plateados formaron un remolino en el aire y comenzaron a volar en una misma dirección. Sofía, asombrada por la gracia de las palomas, decidió seguirlas.
Las palomas la sacaron del parque y la introdujeron en un callejón misterioso donde las paredes estaban cubiertas de grafittis enigmáticos y una tenue luz producía sensación de misterio. En medio de este callejón se encontraba una tienda de lámparas y alfombras coloridas. Sofía no dudó y se aventuró a entrar en el interior de la tienda, donde un hombre mayor, de baja estatura y con una apariencia un tanto peculiar, se acercó a ella con una amable sonrisa, parecía haber estado esperándola durante mucho tiempo.
El hombre condujo a Sofía a una habitación interior de la tienda. En el centro de la habitación, sobre una mesa cubierta de terciopelo rojo, descansaban unas gafas de realidad virtual. Las gafas tenían un diseño futurista y elegante. Eran ligeras y delicadas y al colocárselas, Sofía retrocedió a principios del siglo XIX.
La voz del hombre resonó en sus oídos a través de los altavoces de las gafas. Le explicó que su tarea era adivinar los nombres de las famosas batallas napoleónicas que veía en las imágenes. De repente, varios nombres empezaron a pasar por delante de sus ojos: "Trafalgar", "Rusia", "Bailén", "Waterloo" y "Austerlitz".

Sofía estaba tremendamente asustada y nerviosa. ¡No sabía nada de esta etapa de la Historia! ¿Qué podía hacer? ¿Cómo podría superar la prueba? De pronto recordó a su profesora de matemáticas: utilizad la cabeza, la lógica os puede llevar a resolver muchas situaciones. Confiar en su capacidad y sus habilidades la ayudó a tranquilizarse. Sabía que cada respuesta correcta la llevaría un paso más cerca de su objetivo, mientras que los errores podrían poner en peligro su progreso.
Sofía se encontró en medio del caos marítimo. Buques de guerra se enfrentaban en una batalla feroz en medio de un mar embravecido. Sofía podía sentir la tensión, el estruendo de los cañones y el crujido
de las velas llenaban el aire y el hundimiento de los barcos la hizo sentirse abrumada. Pero entonces recordó un viaje en familia a una playa con un precioso faro, estaba en Cádiz y la había visitado con su familia hacía un par de veranos. La conexión se hizo en su mente. El nombre "Trafalgar" resonó en su cabeza, y a pesar de la incertidumbre, supo que estaba presenciando la Batalla de Trafalgar. Había utilizado sus recuerdos personales y su intuición para identificar la primera batalla histórica. Levantó su mano, cogió este nombre y de repente sonó una campana y se produjo un cambio de escenario. ¡Había acertado!
Repentinamente Sofía se encontró en un paisaje completamente diferente. Estaba en medio de un vasto y frío páramo. La tierra estaba
cubierta de nieve y el aire parecía cortante. Soldados exhaustos y caballos de guerra se movían con dificultad a través del terreno helado. Sofía sintió el frío penetrante a través de la pantalla de las gafas. La escena era desoladora y muchos soldados franceses aparecían tirados en el suelo y muertos por el hambre y el frío. Un escalofrío de terror recorrió su cuerpo. Esto sólo podía ser Rusia, había visto muchos documentales y estaba segura de ello. Acercó su mano hacia estas letras y de nuevo la campana sonó para cambiar de escenario.
Las gafas virtuales llevaron a Sofía a una nueva escena llena de tensión y conflicto. Se encontraba en un campo abierto y ondulante, con colinas y pequeños arroyos. Los soldados se enfrentaban ferozmente
y había un gran estruendo procedente de los cañones y mosquetes, el humo de la batalla llenaba el aire. Muchos soldados yacían muertos en el suelo. Sofía no sabía qué hacer y de nuevo recurrió a la lógica. Pudo diferenciar los uniformes azules de los soldados franceses, los rojos de los británicos y los más oscuros de otros soldados que no sabía a qué ejército pertenecían. En cualquier caso, muchos soldados franceses yacían en el campo de batalla, algunos muertos, muchos heridos y otros rendidos, mientras los soldados británicos avanzaban victoriosos. ¡Tiene que ser Waterloo! pensó Sofía, había escuchado en un concurso de la tele que en esta batalla se había producido la derrota definitiva de Napoleón. Lanzó su mano hacia este nombre y afortunadamente volvió
a sonar la campana. Ya quedaba menos...
Sofía se encontró en medio de una extensa llanura, bajo un sol abrasador y donde el calor parecía asfixiante. La confusión reinaba en el campo de batalla. Las tropas estaban inmersas en un combate encarnizado y los soldados luchaban incansablemente. La presencia de un paisaje tan abierto, el calor y la aparición de olivares la llevó a pensar en España y más concretamente en Andalucía. Además, notó que los cañones, esenciales en una batalla, tenían problemas para funcionar correctamente debido al calor extremo. Con todos estos indicios, Sofía dedujo que sólo podía ser la Batalla de Bailén ya que los
otros nombres no parecían españoles. De nuevo, la lógica la llevó a coger este nombre y sonó la campana.
Antes de poder ver el despliegue de fuerzas napoleónicas en la siguiente batalla, Sofía cogió rápidamente el nombre que quedaba, "Austerlitz" y la campana sonó por última vez. Había ganado y se sentía aliviada pero el corazón le latía con fuerza. La experiencia de presenciar la guerra, la muerte y la destrucción en sus momentos más crudos había dejado una huella profunda en su mente.
Cuando Sofía se quitó las gafas, se encontró en medio de una ciudad increíblemente poblada y ajetreada. Era como su hubiera viajado
a un mundo del futuro, pero no un futuro deseable. Las personas avanzaban sin mirar a su alrededor sumidas en sus preocupaciones. La escena era casi deshumanizada, con individuos caminando apresuradamente, absortos en sus dispositivos y sin intercambiar miradas ni palabras con los demás.
Sofía trató de conversar con las personas que pasaban a su lado. Les preguntaba con preocupación donde se encontraba, pero sus palabras parecían caer en oídos sordos. Nadie la miraba ni respondía a sus preguntas, como si estuvieran atrapados en una burbuja de indiferencia. Sofía se sintió sola y desorientada hasta que una mujer de
rostro amable y sonriente apareció ante ella y le susurró:
- Sé para qué estás aquí, sé por qué estás aquí y puedo ayudarte. Debes dirigirte al rascacielos más alto de esta ciudad. En la última planta, en la terraza, encontrarás lo que buscas.
Sofía sintió pánico ante la idea de enfrentar su miedo a las alturas y pensó en sus amigos para reunir la fuerza necesaria y dirigirse hacia el imponente rascacielos que se alzaba en medio de la ciudad, donde le esperaba una prueba de superación personal. Su capacidad lógica ya no era suficiente para superar la prueba. Caminó hasta el monumental
rascacielos, una estructura gigante y moderna que se elevaba hacia el cielo pareciendo no tener fin. Su fachada de vidrio reluciente y acero, reflejaba los rayos del sol y parecía tocar el cielo. Aunque sus piernas no dejaban de temblar se dirigió hacia el ascensor y con manos temblorosas marcó la última planta. Al salir del ascensor una oleada de vértigo y terror la invadió. El viento soplaba con fuerza haciendo que su ropa ondeara y su cabello se agitara. Las piernas le temblaban tanto que apenas podía mantenerse en pie. Los latidos de su corazón resonaban en sus oídos. Si no superaba el pánico no podría cumplir con su misión. Se tomó un momento para respirar profundamente, cerrar los ojos y controlar su miedo.
En el centro de la terraza, Sofía encontró placas de cristal con trozos de texto grabado que resumían la historia de Napoleón. Los textos no estaban completos, faltaban palabras que suponía debía rellenar. En los extremos de la terraza flotaban las placas de cristal con las palabras ¡Tendría que cogerlas para completar los textos! Entonces una ola de valentía recorrió su cuerpo y se dirigió hacia el extremo de la terraza pensando que sus pies estaban tocando el suelo y nada podría pasarle. Saltó una y otra vez hasta hacerse con todas las piezas de cristal. Una vez que las tuvo, corrió a rellenar los distintos fragmentos y los ordenó utilizando de nuevo la lógica. El texto quedó así:
Napoleón Bonaparte, nacido en Córcega en 1769, se convirtió en una figura icónica de la historia europea. Comenzó su carrera como general talentoso de la Revolución Francesa, ascendiendo rápidamente a posiciones de poder. En 1799, dio un golpe de Estado que lo llevó al cargo de Primer Cónsul de Francia.
Con astucia política y ambiciones desmedidas, Napoleón no se conformó con ser el Primer Cónsul. En 1804, se proclamó a sí mismo Emperador de los franceses y estableció el Primer Imperio Francés. Durante su reinado, Napoleón implementó una serie de reformas y cambios significativos en la administración, las leyes y la educación en Francia con el objetivo de expandir el Liberalismo. Sin embargo, su deseo de expansión territorial lo llevó a una serie de conflictos militares en toda Europa, las Guerras Napoleónicas. Napoleón se enfrentó a varias coaliciones europeas con el ambicioso objetivo de crear un imperio europeo bajo la influencia francesa. A pesar de su genialidad estratégica y de haber conseguido victorias notables, la derrota definitiva de Napoleón ocurrió en la Batalla de Waterloo en 1815, marchando a su exilio a la isla de Santa Elena, donde murió en 1821.El legado de Napoleón es complejo, ya que dejó una huella duradera en la política, las leyes y la cultura europeas. Su ambición y su caída trágica continúan siendo temas de estudio y debate en la historia.

Tras completarlo los textos se volatilizaron y todo lo que rodeaba a Sofía desapareció ¡Lo había conseguido y se sentía feliz por haber logrado controlar sus miedos! En un instante se encontró en una sala oscura.
Cuando sus ojos se fueron acostumbrando a la falta de luz pudo atisbar una figura al fondo de la habitación y con voz temblorosa dijo:
- ¿Hay alguien aquí?
- ¡Sí! - gritaron dos voces que parecían venir desde sitios contrarios- El corazón de Sofía dio un vuelco al reconocer a sus amigos: - ¿Estáis ahí? ¿Sois vosotros?.
Su voz se quebró de la emoción.
Los tres amigos se abrazaron con fuerza y comenzaron a hablar todos a la vez deseosos de contar sus experiencias y retos superados. Compartieron anécdotas sobre los mundos mágicos y pruebas que habían enfrentado, riendo y celebrando sus logros. Sin embargo, en medio de su alegría, recordaron a Emma. Habría estado observando sus retos, acompañada por Europa y ahora era su turno de enfrentar el reto final. El ambiente se tornó serio y repentinamente una pantalla surgió en medio de la oscura habitación. Allí pudieron ver a Emma junto a Europa. Parecía nerviosa, había sufrido viendo a sus amigos superar las pruebas y se sentía profundamente orgullosa de
Sofía. ¡No quería defraudar a sus amigos!. En ese momento Europa habló con voz firme:
- Emma - dijo Europa mirando fijamente a la niña - has asistido a todas las pruebas de tus compañeros y has tenido la oportunidad de ver cómo se expandieron los grandes imperios de la Historia de Europa. Ahora deberás hacer una conclusión final con todo lo aprendido, si la conclusión no es correcta y no dices las palabras y datos adecuados, no podréis seguir avanzando en "Euroclash". Tienes 5 minutos para reflexionar antes de que empieces a hablar.
Pasado el tiempo Emma habló con seguridad y dio su respuesta:
- He visto guerras y conquistas, y en cada uno de los imperios, la ambición de los poderosos por imponerse sobre otros. He presenciado la triste realidad de la muerte y la destrucción que a menudo acompañó a la expansión de estos imperios. He visto cómo el deseo de dominación se convertía en la base de los imperios. Creo de corazón que es difícil construir un mundo de progreso cuando la guerra y la dominación han sido el inicio de un camino. La historia me muestra que la ambición desmedida y la falta de empatía pueden tener consecuencias terribles. Pero también sé que el pasado debe servirnos para aprender de los errores y para forjar un futuro diferente. Debemos quedarnos con lo bueno y utilizar el conocimiento y los avances para crear un mundo mejor. Los valores del respeto y del
derecho de las personas y los pueblos a elegir deben guiar nuestro camino hacia un mundo más justo en el que vivamos con respeto. Debemos contribuir para crear un mundo en el que la cooperación y el entendimiento entre naciones sean la base para el progreso y la paz.
- Has aprendido mucho, Emma, más de lo que esperaba. Estoy sorprendida. Tú y tus amigos estáis preparados para la siguiente fase.
En ese momento en la habitación oscura se abrió una puerta y los tres amigos pudieron reunirse de nuevo. Se sentían felices, habían recorrido caminos diferentes pero con un objetivo común, habían crecido en el proceso y estaban preparados para continuar avanzando.
CAPÍTULO 3: ENTRE FRONTERAS
-
Europa contempló con satisfacción a los tres jóvenes. Las pruebas anteriores habían demostrado la valentía de Mateo, Sofía y Lucas y su conocimiento e interés por la Historia de Europa. Con una sonrisa que reflejaba orgullo y esperanza, Europa se dirigió a los jóvenes:
- Enhorabuena chicos, cada prueba, cada acertijo que resolvéis, es un paso más hacía la salvación de Europa. Por ello, aunque estéis cansados por el sufrimiento que ha significado hacer estas pruebas, debéis volver a la carga, si no, toda esperanza se desvanecerá. El siguiente desafío lo vais a afrontar los cuatro, aunque separados por parejas. Debéis estar preparados y demostrar fortaleza, porque los
siguientes escenarios de pruebas se encuentran en las guerras mundiales del siglo XX. El horror, la muerte y la destrucción marcaron trágicamente esta época …
Emma, que conocía bien la Historia del siglo XX y lo que significaron las dos guerras mundiales, dejó escapar un grito ahogado. Lucas miró su cara con horror y dijo con voz quebrada:
- Pero esas guerras fueron terribles… ¿No tendremos que luchar en ellas, verdad?
La simple idea de tener que batallar contra las personas y luchar para sobrevivir hizo que los cuatro chicos se estremecieran.
- No, no tendréis que luchar, pues no os hemos escogido por vuestra fuerza, sino por vuestro ingenio y valor, pero sí que os llevarán a
sentir y experimentar la destrucción para que luchéis por un mundo futuro en el que la paz sea lo más importante.
Los chicos, aliviados por no tener que participar de forma directa en la guerra pero angustiados por no saber lo que les esperaba, se sentaron siguiendo las instrucciones de Europa en cuatro sillones que había en el centro de la habitación. La suerte estaba echada ya que sin saberlo cada sillón estaba conectado con un tobogán que llevaría a los chicos a sus pruebas correspondientes. Europa chasqueó los dedos y los sillones se abrieron dejando caer a los niños en unos toboganes por los que descendían a toda velocidad y que les hizo sentir que estaban en un parque de atracciones.
Cuando acabó el descenso, Sofía apareció junto a Mateo en una explanada extraña que no eran capaces de reconocer, la niebla lo envolvía todo y no sabía dónde estaban.
- ¿Hay alguien ahí? - preguntó Sofía que no alcanzaba a ver nada debido a la espesa niebla que lo envolvía todo.
- Sí - dijo Mateo con voz asustada- ¿Eres Sofía?
Los dos amigos siguieron el sonido de sus voces con los brazos estirados hasta que sus manos consiguieron encontrarse.
- Vamos - dijo Sofía con confianza - estoy segura de que lo conseguiremos.
Sofía y Mateo se adentraron juntos en la espesa niebla sin tener claro cuál sería su siguiente desafío. A medida que avanzaban empezaron a ver



ruinas y restos de edificios destrozados. Un silencio pesado se cernía sobre el lugar interrumpido por el eco lejano de explosiones y el sonido de pasos apresurados. De repente, la niebla empezó a disiparse revelando un campo de batalla cubierto de barro y trincheras. Las explosiones resonaban a su alrededor creando una sinfonía macabra.
Sofía y Mateo se encontraron inmersos en el caos de la Primera Guerra Mundial. A su alrededor, soldados uniformados y tirados en el suelo trataban de resguardarse de la lluvia de balas. El olor a humo impregnaba el aire y el estruendo de la guerra se adueñaba de sus sentidos.
Los dos amigos, impactados por la crudeza de la escena, supieron

que tendrían que sufrir para salir de las trincheras, zanjas profundas como cicatrices cavadas en la tierra. El olor a podrido, humedad y pólvora se mezclaba en aquel terrible lugar y los sacos apilados junto a alambres de púas, retorcidos y afilados marcaban el borde de las trincheras desafiando a quien intentara atravesarlas. El suelo estaba cubierto de despojos de la guerra: cascos, cartuchos vacíos y restos de uniformes que se confundían con la tierra ensangrentada.
Sofía observó detenidamente el caos que se desplegaba ante ella. No solo eran testigos de la guerra ¡estaban inmersos en ella! ¿Cómo podrían salir de aquel terrible lugar? Decidieron observar y vieron en medio del campo de batalla un agujero en el suelo. Siguiendo su instinto aprovecharon una pequeña abertura entre las alambradas para escapar
de la trinchera. Con el cuerpo pegado a tierra fueron reptando por el suelo, sin casi levantar la cabeza, en dirección al agujero. El corazón les latía con fuerza mientras arrastrándose intentaban evitar el fuego cruzado de metralla que había entre las dos trincheras. Mateo, con su brazo dolorido, tenía dificultades para avanzar pero Sofía lo esperaba y alentaba con sus palabras:
- ¡Vamos Mateo! Nos quedan pocos metros, aguanta el dolor y los arañazos que ya estamos muy cerca del agujero.
Finalmente consiguieron alcanzar al agujero y deslizarse en su interior. ¿Dónde estaban?
- ¡Sofía, estamos en el cráter de una explosión! Parece que estamos a salvo de las trincheras. ¡Mira, ahí hay una puerta! ¿Entramos?
- ¡Sí! No podría soportar volver a las trincheras. ¡Cualquier lugar al que vayamos será mejor que ese!
- ¿Por qué nos han hecho pasar esta prueba? ¡Ha sido horrible!
- Está claro, tenemos que sentir el miedo, el dolor y el sufrimiento de la guerra para que luchemos con todas nuestras fuerzas por un mundo en paz - dijo SOfía a Mateo.
Al cruzar la puerta se encontraron con un terreno devastado que llevaba las cicatrices del conflicto. Ruinas de edificaciones destruidas, cráteres de explosiones y restos de vehículos quemados creaban un paisaje desolador.
Sofía y Mateo avanzaban con cautela, la atmósfera estaba muy cargada. De repente, Sofía vio a lo lejos un animal extraño, lo había visto en un libro de la biblioteca y había leído sobre él pero no conseguía recordar su nombre. El animal corría mientras Sofía lo seguía con su mirada hasta que de repente ¡booommmm! El animal saltó por los aires. La explosión sacudió el suelo dejando al descubierto una realidad peligrosa.
- Sofía… creo que estamos en un campo de minas. ¿Te das cuenta del peligro que corremos? Un paso inadecuado y saltaremos por los aires. No puedo más, esto me horroriza… Siento ganas de abandonar.
- No podemos hacerlo y lo sabes. Tenemos que encontrar la manera
de salir de este campo de minas sin correr riesgos innecesarios - sugirió Sofía a Mateo.
Ambos amigos, conscientes del peligro, comenzaron a observar con atención el suelo. Intentaban buscar patrones en la disposición de las minas y analizar cómo atravesar el minado de manera segura. Mateo, recordó una cita que había leído en un libro sobre estrategias de guerra: "A veces, la mejor forma de avanzar es retroceder".
- ¡Necesitamos retroceder y mirar con perspectiva! Si tenemos una visión general del campo de batalla podremos ver a qué nos enfrentamos e intentar buscar una estrategia para salir de aquí - dijo Mateo.
- ¡Qué gran idea! Podemos retroceder para intentar ver si hay más explosiones de minas. De este modo podremos calcular las distancias entre las minas, cómo están dispuestas y marcar un camino seguro para salir de aquí. ¿Has leído algo sobre esto? ¿Sabes a qué distancia se colocaban las minas?
- Sí, he leído algo sobre eso pero desafortunadamente no hay una regla fija. Las tácticas y las distancias variaban dependiendo del terreno, el objetivo y el enemigo.
- Bueno, pues tendremos que deducir cómo se colocaron aquí las minas - dijo Sofía.
Los niños retrocedieron y pudieron ver los agujeros de las minas que habían estallado. Sofía, siempre enfocada en la lógica, comenzó a trazar
mentalmente un mapa del terreno. Calculó que las minas estaban colocadas en el terreno de forma triangular y a distancias de unos tres metros. Así, ambos amigos comenzaron a buscar piedras y escombros que fueron colocando a modo de señales a lo largo del camino. Cada lugar marcado representaba un paso seguro, una área libre de peligro.
Tras recorrer casi dos kilómetros de minas el escenario cambió de repente y entraron en un frondoso bosque. De repente comenzaron a sentir una irritación en los ojos y en la piel, seguida de tos y dificultad para respirar. Era evidente que… ¡estaban siendo atacados con gas mostaza! uno de los agentes químicos más devastadores utilizados durante la Primera Guerra Mundial.
`- ¡Gas mostaza! ¡Rápido, necesitamos protección! - gritó Mateo con desesperación - ¡Este gas es muy tóxico y aunque no causa una muerte inminente puede hacernos mucho daño!
En lo alto de un árbol cercano, divisaron dos máscaras antigás abandonadas colgando de una rama. Sin embargo, Mateo, con su brazo dolorido, no se sentía capaz de poder trepar y sabía que Sofía tenía pánico a las alturas. La tensión aumentó cuando se dieron cuenta de que las máscaras eran su única salvación. Mateo se agachó y ofreció sus hombros a Sofía.
- Sube, Sofía. Te ayudaré a llegar hasta la primera rama del árbol. Una vez que estés encima de mis hombros tendrás que buscar otras ramas y avanzar, no mires abajo, yo estaré aquí para lo que necesites - dijo, ignorando el dolor en su brazo.


Sofía, recordando lo que había conseguido hacer en el rascacielos, aceptó la ayuda de Mateo. Con cuidado, trepó sobre los hombros de su amigo hasta alcanzar la primera rama y sin mirar hacia abajo siguió avanzando hacia las máscaras antigás. Sus manos sudaban y la irritación de los ojos complicaba la situación. A pesar de ello, y de su miedo a las alturas, en ningún momento pensó en abandonar.
- Vamos Sofía, que ya casi lo tienes. No puedo respirar, vamos ¡estás muy cerca!
Tras escuchar a Mateo subió la rama que le faltaba y se hizo con las máscaras.
- Voy a lanzarte tu máscara ¡prepárate para cogerla Mateo! No podemos esperar más tiempo.
Lanzó la máscara a Mateo y ella se colocó la suya rápidamente. La escena reveló una vez más la fuerza de la amistad. A pesar de sus miedos y limitaciones individuales, encontraron la manera de apoyarse mutuamente y superar los obstáculos. El trabajo en equipo les recordó que juntos podían enfrentar cualquier desafío en su travesía por la historia. En ese momento un camino blanco y limpio se abrió ante ellos, a lo lejos la figura de Europa les hacía suponer que de nuevo habían superado sus retos.
Cuando acabó el descenso Lucas se encontró junto a Emma que lo miraba con sus grandes ojos. Los dos muchachos miraron a su alrededor y se sorprendieron ¿Qué estaba pasando? El tiempo era lluvioso y ventoso, hacía mucho frío y todo parecía moverse a su alrededor.
Se encontraban en un bote metálico de pequeñas dimensiones y ¡no estaban solos! Junto a ellos, unos cincuenta soldados apretujados, se esforzaban por mantener la calma y recordar las tácticas que sus superiores les habían instruido. Los aviones sobrevolaban el mar. Los niños se asomaron por la borda divisando la playa de arena blanca a la que se dirigían y vieron cómo los soldados saltaban a la playa desde otras barcas.
- Lucas, creo que vamos a ser testigos del desembarco de Normandía- dijo Emma con la voz temblorosa.
- El desembarco de … ¿qué?
Emma gritó a uno de los soldados de la barca:
- ¡Oiga! ¿Dónde estamos? ¿Qué día es?
El soldado la ignoró por completo mirando con terror hacia la playa.
- ¡Por favor, contesta! - gritó Emma mientras le zarandeaba el brazo con fuerza.
- Emma, creo qUe no pueden vernos ni oírnos. Creo que estamos aquí para ser testigos de este momento histórico, pero nadie puede vernos. Pero ¿por qué nos habrá mandado Europa a una prueba así? ¿Qué pretende? - se preguntó Lucas.
- Pues creo que quiere que seamos testigos del Desembarco, una operación crucial para que los aliados ganaran la Segunda Guerra Mundial en Europa y quitaran el poder a Hitler. Pero este día la muerte se adueñó de las playa - dijo Emma con tristeza.
- ¡Emma, por favor, cuéntame algo más!. Cuánto siento en este momento no haber estudiado más Historia…
- Lucas, tienes que comprender el contexto. Antes de este momento crucial del desembarco, Hitler ya había sufrido derrotas en África, Italia y Rusia. El desembarco masivo que estamos a punto de presenciar en las playas francesas es un intento de acorralar a Hitler y poner fin de una vez por todas al régimen nazi.
- Entiendo, pero, ¿por qué en Normandía? ¿Por qué no en otro lugar?
- Pues por su posición estratégica.. Sus playas ofrecen una de las pocas áreas adecuadas para un desembarco masivo. Además, está lo suficientemente cerca de Alemania para poder avanzar rápidamente hacia el corazón del Tercer Reich en caso de éxito.
- ¡Guau, ahora lo voy entendiendo todo!
- Pues sí, el éxito aquí cambiará el rumbo de la guerra. Esta operación es la mayor invasión anfibia de la historia y un momento clave para la finalización de la 2ª Guerra Mundial en Europa.
- Entonces, este no es solo un desembarco, ¿verdad? Este momento es clave para cambiar el curso de la guerra.
- Exacto, Lucas, pero no será fácil. Las playas están fuertemente defendidas y las condiciones meteorológicas no son ideales.
- ¿Pero... los alemanes lo sabían? ¿Por qué las playas están tan bien defendidas?
- Bueno, sabían más o menos donde sería pero…, antes del desembarco, ocurrió algo que debes conocer. Hubo un espía español, Juan Pujol García, también conocido como "Garbo", que jugó un papel clave en la desinformación sobre el Día D.



- ¿Un espía? ¿Cómo afectó eso al desembarco?
- Pujol logró convencer a los alemanes de que el desembarco se llevaría a cabo en otro lugar. Trabajó para los británicos y proporcionó información falsa sobre un supuesto ejército aliado que se estaba preparando en el sur de Inglaterra. Los alemanes creyeron su informe y desplazaron tropas hacia el sur.
- ¡Increíble! ¿Cómo logró hacer eso?
- Pujol era un maestro del engaño. Creó una red ficticia de informantes y envió mensajes codificados a los alemanes, asegurándoles que los aliados estaban planeando el desembarco en otra parte. Esta desinformación fue esencial para el éxito ya que disminuyó la resistencia alemana en Normandía. La Segunda Guerra Mundial fue una combinación de estrategia militar y tácticas de inteligencia.
- Las playas están muy bien defendidas, estoy asustado Emma, cada vez estamos más cerca. Mira a los soldados, ¡están temblando!
- Es para estarlo… cuando lleguen a la playa muchos morirán… El general Rommel ideó un sistema de defensa para las playas con tres niveles de protección. El primero, destinado a hundir a las barcas que llegaban por el mar, estaba lleno de erizos de acero, barreras y troncos clavados en el mar con minas antitanque.
- ¿En serio? Eso suena bastante mal…
- Sí… y el segundo nivel era aún más complicado, se encontraba ya en la propia playa. Hileras de alambre de espino con minas, ¡un auténtico campo de batalla para impedir a los soldados cruzar la playa y adentrarse al interior! Y en el tercer nivel, los soldados alemanes con ametralladoras, morteros y cañones.
- No puedo creer que tengamos que enfrentarnos a eso. Tengo tanto miedo y tanto frío que casi no me puedo mover…
- ¡Lucas, mira! ¡Estamos llegando al primer nivel!
El sonido de las explosiones era aterrador, Lucas y Emma vieron como algunas barcas chocaban contra las protecciones estallando. Muchos soldados flotaban en el agua mientras el estruendo retumbaba en sus oídos y el miedo se apoderaba de ellos. Su barca había tenido suerte y había conseguido salvar la primera defensa. De repente la voz de uno de los soldados resonó con fuerza en sus oídos.
- ¡Saltad! ¡He dicho que saltéis! ¡Es el momento de abandonar el bote!
Emma y Lucas, aterrados, se cogieron de la mano. Lucas sintió un fuerte tirón, Emma había saltado y lo había arrastrado al agua helada. Las ropas estaban empapadas, el agua helada y avanzar hasta la orilla era muy complicado para ambos.
- ¡No puedo Lucas, no tengo fuerzas!
Lucas no dudó en coger a Emma y ponerla sobre su espalda. Una vez la tuvo bien agarrada nadó con todas sus fuerzas con el único objetivo de llegar a la costa pero la llegada a la orilla fue desgarradora, el paisaje era desolador.
- Hay tantos... tantos muertos ¿Cómo pudieron morir tantos inocentes? - dijo Lucas con la voz quebrada y un nudo en la garganta.
Emma no pudo contestar. Al mirar hacia atrás vio cientos de soldados que intentaban avanzar hacia la segunda línea de defensa. Uno de ellos llevaba en sus manos una pértiga alargada para abrir los alambres de espino enfrentándose a un peligro inminente.
- Lucas, ¡ detrás de este soldado, rápido ! - gritó Emma que sabía lo que el soldado iba a hacer.
A pesar del miedo que sentían, los niños consiguieron resguardarse detrás de ese soldado, uno de los héroes anónimos que jugándose la vida abría el camino para que sus compañeros pudieran seguir avanzando y superando la resistencia alemana. El soldado consiguió abrir con la pértiga un agujero en los alambres de espino y los soldados comenzaron a atravesarlo. Los niños pudieron ver con horror
como muchos soldados habían quedado atrapados en los alambre. A pesar de la angustia que les provocaba la situación consiguieron avanzar y atravesar el espino.
- ¡Están disparando! ¡Cuidado Emma! Correeeeeee - gritó Lucas mientras observaba como la guerra se desarrollaba frente a sus ojos, llevándose vidas jóvenes.
En ese momento, la llegada de dos hombres forzudos que se dirigen directamente hacia ellos les causa una gran inquietud.
- Pensaba que no podían vernos - gritó Lucas a Emma.
- ¡No tenemos mala intención! ¡Venimos a ayudaros! Nos manda Europa.


Los chicos desconfiados siguieron a los hombres. Tras caminar un rato llegaron a una pequeña cueva escondida entre la maleza e invisible a primera vista. Emma y Lucas sintieron el alivio de la protección del refugio pero no conseguían olvidar la tensión del miedo, el dolor y la muerte que había quedado grabada en sus cabezas. Los niños, invisibles testigos de la tragedia, sentían que la experiencia había cambiado sus vidas. Pero el reto no había terminado todavía…
De repente, un pájaro apareció en medio de la cueva portando en su pico una hoja de papel con un mensaje de Europa. El mensaje decía lo siguiente: “Reflexionad sobre las consecuencias de esta guerra y contadlas a este pájaro, yo lo envío, es mi mensajero. Él me traerá este mensaje y si el mensaje me hace ver lo que habéis aprendido, volveréis conmigo. Suerte”
Así, Emma y Lucas fueron tomando la palabra para explicar a Europa su experiencia.
- Europa, lo que hemos presenciado hoy es incomprensible: horror, muerte y sufrimiento, la destrucción sin medida, el odio que ha envenenado a tantos corazones, es algo que nunca podré entender completamente…
- Europa, hemos visto cosas que... que ni en mis peores pesadillas podría haber imaginado. El dolor y la destrucción son reales, y no puedo dejar de pensar en todos esos jóvenes que perdieron sus vidas hoy. Sus sueños, sus esperanzas, todo arrebatado en un instante.
- La guerra es un recordatorio desgarrador de lo que la humanidad ha vivido. Queremos un mundo futuro donde no haya más guerras.
- Necesitamos aprender de la historia, recordar las consecuencias del odio y la división. La guerra tiene que ser lo que nos abra los ojos para construir un futuro de colaboración y entendimiento. Esto debe hacernos entender por qué necesitamos una Europa unida, debemos esforzarnos por un continente que supere los problemas y donde ell odio no tenga cabida.
En ese momento, y al igual que había ocurrido con Mateo y Sofía, un camino blanco y limpio se abrió ante ellos. A lo lejos la figura de Europa les hacía suponer que de nuevo habían superado sus retos.
CAPÍTULO 4: UN RETO COMÚN
Los cuatro amigos se reencontraron en el camino blanco que se extendía ante ellos. Se agarraron fuertemente de las manos. Las experiencias que habían vivido en la Primera Guerra Mundial y el Desembarco de Normandía agitaban aún sus mentes. Al final del camino, Europa los esperaba con un destello de satisfacción en sus ojos y se dirigió a ellos con cariño.
- Habéis presenciado el sufrimiento de las guerras mundiales en Europa, habéis padecido la brutalidad, la pérdida, la destrucción y el dolor de nuestra historia reciente. Pero también, habéis demostrado compasión y empatía y habéis reflexionado sobre la importancia de construir un futuro mejor.
Los niños asentían y miraban a Europa esperando saber qué ocurriría a partir de ese momento.
- Chicos, ahora que habéis entendido la fragilidad de la paz es el momento de trabajar juntos para evitar que la historia se repita. Por ello, vuestro viaje no ha terminado. Aún hay desafíos por delante, pruebas que superar para forjar un destino diferente. Lo siento, pero debéis volver a las playas del Desembarco…
- ¡Nooooo! - gritaron los niños al unísono.
- Tranquilos, ya no habrá disparos, ni explosiones, aunque sí veréis el caos dejado por la guerra. A medida que avancéis en la prueba que os propongo, la playa se irá limpiando de cadáveres, sangre y armas para
dejar paso a la arena blanca y a las preciosas playas del norte de Francia.
Los ojos de Mateo brillaron y no pudo evitar hacer una comparación:
— Lo que Europa nos propone es… ¡Cómo una metáfora literaria! Imaginad que las playas del Desembarco, que por unos días estuvieron marcadas por la guerra, son como las páginas de un libro. Cada desafío que enfrentemos será como ir pasando las hojas de esa historia, transformando un relato oscuro y triste en otro lleno de esperanza y futuro.
—Muy bien expresado, Mateo - dijo Europa con serenidad- - Sigamos adelante. Es el momento de cambiar el rumbo de la Historia.
Europa se acercó a los niños y extendió los brazos delante de ellos.
En un instante, todo se desvaneció. Los niños habían sido transportados a la histórica playa de Omaha, en Normandía. Ya no se escuchaban disparos, ni explosiones, tan solo el suave murmullo de las olas rompiendo en la orilla. El paisaje era desolador. La sangre teñía la arena y los restos de armas, uniformes desgarrados y cuerpos se esparcían por la playa recordando la violencia de los enfrentamientos.
Los chicos estaban sobrecogidos y no sabían qué hacer. De repente, una voz profunda habló como saliendo del cielo.
- Chicos, en esta prueba seréis cazatesoros. La historia de Jean Monnet, uno de los padres de la UE, yace fragmentada en trozos de metal escondidos bajo la superficie de esta playa. Aquí tuvo lugar una




de las batallas más horribles. Vuestra tarea es desenterrar estos fragmentos y reconstruir con ellos el texto, ahora incompleto, que podréis encontrar en la cueva que se sitúa al fondo de la playa. El texto cuenta la vida de Jean Monnet, un político francés que tuvo una idea clave para cambiar la Historia de Europa. Podéis utilizar los detectores de metal que se encuentran tirados en el suelo, pero tened en cuenta que el tiempo apremia. La marea ha empezado a subir y el tiempo corre en vuestra contra. Si no conseguís completar el texto antes de la pleamar… no superaréis la prueba.
Los amigos se apresuraron a equiparse con detectores de metal ante la presión del tiempo. La marea, fiel a su naturaleza, empezaba a subir.
- Hay que darse prisa, ¡corred!- gritó Lucas a sus amigos.
-¡No! La playa es muy grande, está llena de restos metálicos y si no actuamos con orden no podremos completar la prueba - dijo Sofía con seguridad - necesitamos saber cuántas piezas debemos buscar y dividir el territorio en zonas. De ese modo, evitaremos pasar por el mismo lugar varias veces y perder el tiempo. Empezaremos por la orilla, si alguna pieza queda cubierta por el agua luego nos será imposible encontrarla.
Los tres amigos quedaron impactados ante la rapidez mental de Sofía y acordaron hacerle caso.
- Yo iré corriendo a la cueva para ver el texto y las piezas que faltan
-dijo Lucas mientras que el resto de los chicos lo miraban con sorpresa.
- Bueno, es que ya sabéis que soy el más rápido.
- Y el más modesto - dijo Mateo sonriendo.
- Está bien. Lucas, ve a la cueva. Nosotros mientras iremos dividiendo el territorio y empezaremos a buscar desde la orilla en franjas horizontales - dijo Emma.
De este modo y a contrarreloj los cuatro amigos comenzaron a trabajar en equipo. Lucas corrió con todas sus fuerzas y en tan sólo cinco minutos estaba en la playa con una respuesta.
- ¡Chicos, son siete! El texto tiene siete huecos en los que colocar piezas. Vamos, estoy seguro de que entre los cuatro podremos conseguirlo.
La tarea de búsqueda era un caos, los detectores de metales sonaban constantemente con tonos distintos desconcertando a los chicos. Fue Lucas quien dijo:
- Tenemos que tener en cuenta el tipo de sonido de los detectores de metales. La playa está llena de restos metálicos y las piezas que buscamos deben estar enterradas a mayor profundidad, creo que en ese caso el pitido debería ser más leve.
-¡Tiene lógica! - dijo Sofía - Hagamos un barrido rápido sin pararnos a
excavar a ver si somos capaces de saber el sonido que corresponde a las piezas que buscamos.
- ¡Perfecto! - dijeron los demás.
Los amigos se pusieron en fila barriendo el terreno de la playa. Todos avanzaban al mismo tiempo y el sonido de los pitidos era intenso. De repente, el detector de metales de Emma dejó escapar un pitido leve.
- ¡Parad! Aquí el sonido ha sido más leve ¿Escucháis?
- ¡Sí! ¡Os lo dije! - dijo Lucas.
Los amigos comenzaron a excavar con todas sus fuerzas.
No encontraban nada, ya estaban a punto de abandonar cuando vieron brillar algo de forma intensa. ¡Era una de las piezas del texto! Era de un color metálico y brillante y llevaba tallada la palabra “común”.
- ¡Yo ese pitido lo he escuchado antes, estaba por allí! - dijo Mateo señalando a la orilla.
- Hay que darse prisa ¡La marea está empezando a subir! - dijo Emma.
- No puedo recordar el sitio exacto pero sonó junto a aquel uniforme ensangrentado.
Los niños retiraron el uniforme y comenzaron a mover con rapidez sus detectores de metales hasta que el pitido leve volvió a sonar.
- ¡Aquí! - gritaron todos emocionados.
El agua comenzaba a cubrir la zona y tuvieron que darse prisa para sacar la pieza. El agua les dificultaba excavar en profundidad. Lucas se tumbó junto al hoyo y empezó a excavar con todas sus fuerzas, los brazos le dolían pero el deseo de alcanzar la pieza le impedía parar. Finalmente vio el brillo y metió los brazos en el agujero consiguiendo
sacar una pieza que llevaba escrita la palabra “semilla”.
- Bravo Lucas- dijo Mateo mientras le tendía la mano a su amigo para sacarlo del agujero.
- Tenemos que seguir, no podemos parar - dijo Emma - sigamos barriendo la playa de forma ordenada, la marea sigue subiendo.
Bajo el radiante y abrasador sol del mediodía, los cuatro amigos continuaban su búsqueda de los fragmentos de metal en la playa de Omaha. El calor era intenso, pero la necesidad de completar la tarea los impulsaba a seguir adelante. Con los detectores de metal en mano, se movían con rapidez y seguridad. Siguiendo el plan trazado
por Sofía avanzaron metódicamente. Los pitidos de los detectores resonaban constantemente pero no con el sonido que buscaban.
Cuando parecían desesperados, la suerte se puso de su lado y en menos de 5 minutos, cada uno de los detectores pitó con suavidad. ¡Habían dado con 4 piezas! Cada uno excavó como pudo: Lucas con sus manos, Emma ayudándose de un resto de pértiga metálica que le recordó al valiente soldado que había abierto con ella la alambrada de espinos, Sofía cogió un palo de madera que vio flotando en el mar y Mateo empezó con sus manos y terminó pidiéndole a Emma la pértiga metálica para arrancar la pieza del fondo de la arena. Las piezas metálicas tenían grabadas las palabras
“conectados”, “esperanza”, “padres” y “guerras”.
- ¡Vamos, tenemos que seguir! Aún queda una pieza y si no conseguimos encontrarla antes de que suba la marea estaremos vencidos - dijo Lucas a sus amigos.
El sol brillaba sobre sus cabezas mientras avanzaban. De repente Mateo señaló hacia una zona del fondo de la playa en la que se amontonaban cascos y uniformes ensangrentados. Una palpitación le hizo dirigirse hacia allí. Sofía lo miró con desaprobación pensando que era importante seguir con el barrido de las franjas ordenadamente. Mateo, que se había dado cuenta de lo que pasaba por la cabeza de su amiga, la miró y le dijo:
- Ese lugar tiene un aire más tranquilo, tal vez aquí… Voy a probar Sofía y si estoy equivocado continuaré por donde lo había dejado.
- Vale, pero no tardes - contestó Sofía.
Mateo comenzó a rodear el montón de restos. Los uniformes ensangrentados le pusieron los pelos de punta y un escalofrío le recorrió la espalda. En ese momento el pitido leve sonó y el corazón le dio un vuelco.
- ¡Aquí, chicos, aquíííííí! ¡Venid! - gritó con todas sus fuerzas.
Sus amigos corrieron hacia él y empezaron a excavar con todas sus fuerzas. Tras haber excavado más de un metro no conseguían encontrar nada pero cada vez que acercaban el detector de metales el
sonido se hacía más fuerte.
- Sofía, ve a buscar la pértiga - dijo Mateo al tiempo que sacaba montones de arena del agujero.
Sofía fue corriendo a por la pértiga y volvió junto a sus amigos. Entre todos comenzaron a clavarla en la arena hasta que sintieron algo duro. Fue de nuevo Lucas quien se lanzó hacia el agujero terminando de extraer la arena y sacando con sus manos doloridas pero decididas la última pieza que llevaba grabada, en esta ocasión en letras mayúsculas, la palabra “PAZ”
Con todas las piezas metálicas se dirigieron a la cueva. Allí, sobre la roca había grabado un texto en letra cursiva. Había palabras que




faltaban pero en su lugar había unos huecos del tamaño de las piezas que habían encontrado en la playa. Cada uno de los niños fue colocando las piezas en el lugar que creían más conveniente. Finalmente completaron el texto que fue cobrando sentido.
Mateo, decidió leerlo en voz alta, para ver si tenía sentido:
Jean Monnet fue una figura crucial en la historia de Europa y es considerado uno de los padres fundadores de la Unión Europea. Nacido en Francia en 1888, vivió el horror de las dos guerras mundiales. Testigo de tiempos difíciles, se propuso encontrar una solución para que Europa pudiera vivir en PAZ. Su experiencia en los conflictos le inspiró a proponer un proyecto común
para Europa basado en la idea de cooperación entre los países europeos que deberían compartir objetivos y trabajar juntos.
Esta idea fue visionaria, Monnet imaginó una Europa donde los países estuvieran conectados con un proyecto común y dependiendo unos de otros. De este modo, cualquier conflicto sería impensable. La semilla de la idea de Monnet sentó las bases para la creación de la actual UE. De hecho, la idea de Monnet fue retomada por otros líderes, y puesta en marcha a partir de los años 50 evolucionando hasta la creación de la actual Unión Europea. Un legado nacido de la tragedia, pero que llevó la esperanza, la paz y la prosperidad a Europa.
Tras terminar de leer el texto una luz brillante e intensa deslumbró a los niños, salieron de la cueva y a lo lejos vieron como la playa se iba
limpiando de los restos de la guerra hasta quedar convertida en un lugar apacible y sereno.
- La metáfora se ha hecho realidad - dijo Mateo emocionado - Volvamos dentro, creo que esto no ha terminado.
Al entrar en la cueva, vieron el texto desaparecer ante sus ojos. El silencio llenó la cueva y de repente un holograma de Jean Monnet se materializó ante los ojos asombrados de los cuatro chicos. Jean Monnet, con una expresión serena y amable, los miró y les ofreció un saludo respetuoso. Los niños se quedaron sin palabras al ver la figura tridimensional del hombre cuya visión había sido fundamental para la reconstrucción de Europa. Sus ojos se abrieron con asombro, y sus
rostros reflejaban una mezcla de respeto, admiración y emoción. Mateo, Emma, Sofía y Lucas se miraron entre sí, compartiendo la incredulidad y la alegría de estar cara a cara con una figura tan significativa.
Jean Monnet sonrió y comenzó a hablar, su voz cálida y pausada resonaba en la cueva. Les contó más detalles sobre su vida, sus motivaciones y cómo imaginó un futuro para Europa basado en la idea de cooperación. Explicó cómo las experiencias vividas durante las guerras mundiales lo llevaron a concebir la idea de una Europa conectada, compartiendo objetivos comunes para evitar conflictos futuros.




- Mi idea de cooperación la pondrá en marcha un proyecto decisivo para la cooperación entre los países europeos. Aprender sobre él y sobre su plan será vuestro próximo reto - dijo el holograma de Jean Monnet al tiempo que se diluía sonriendo hacia los niños.
En ese momento un resplandor guio la mirada de los niños hacia una esquina de la cueva en la que había un libro bastante extravagante, lleno de polvo y algo anticuado. Sin pensarlo mucho los cuatro amigos se abalanzaron sobre el libro. Todos se quedaron boquiabiertos al ver que el libro estaba vacío y tan solo contenía una pista…
Las letras D S aparecieron ante ellos como un enigma que descifrar. Los amigos se miraron sin entender nada. Mateo, nervioso, puso el dedo índice sobre la letra D y junto a esta letra el libro fue escribiendo, de forma mágica las siguientes palabras: manifestación o explicación de lo que otro u otros dudan o ignoran. Acción y efecto de declarar o declararse.
- Declaración - dijo Mateo sin dudarlo - esa es la definición de Declaración.
Emma colocó rápidamente la mano sobre la letra S y ocurrió lo mismo. Las letras empezaron a escribirse automáticamente sobre el
el libro: fue un político francés y está considerado como uno de los "padres de Europa" en referencia a su determinante participación en la creación de las Comunidades Europeas.
Todos miraron a Emma, era la única que podía saberlo, había leído mucho sobre Historia y confiaban en ella para sacarlos del apuro.
- Dejadme pensar, lo tengo en la punta de la lengua… Creo que es el apellido del otro padre de la UE, el que tomó la idea de colaboración entre los países europeos de Jean Monnet para ponerla en práctica. Pero no consigo recordar su nombre.
- Tranquila - dijo Lucas - piensa y seguro que consigues recordarlo. Nadie mejor que tú para recordar datos históricos.
- Schuman - gritó Emma - ¡ Es Robert Schuman!. Ya lo recuerdo, hizo una Declaración muy importante que fue el punto de partida de la unión entre los países. ¡Creo que quieren que escribamos en el libro vacío sobre la Declaración Schuman y que significó en la Historia de Europa!
- ¡Qué crack! - dijo Sofía abrazando a su amiga con todas sus fuerzas.
- Pero ¿Cómo vamos a escribir sobre algo que no conocemos? Europa nos ha abandonado - dijo Lucas con desesperación.
- Ella nunca haría eso - dijo Emma- no debemos rendirnos, estoy segura de que podremos buscar esa información para escribirla.
- ¿Por qué no exploramos la cueva? - preguntó Emma.
- Sí, tienes razón - dijo Lucas- investiguemos.
Los cuatro chicos comenzaron a caminar hacia el interior de la cueva, la luz cada vez era más escasa y casi no podían ver nada. De repente Sofía tropezó y cayó al suelo lanzando un grito de dolor.
- ¡Mis gafas se me han caído! Ayudadme por favor y tened cuidado, si las pisáis y se rompen tendré un serio problema…
Lucas ayudó a Sofía a levantarse y Mateo y Emma se arrodillaron sobre el suelo palpando con las manos hasta dar con las gafas de Sofía.
- Toma Sofía, tus gafas - dijo Emma- No se han roto, menos mal. ¿Qué tal estás? ¿Todo bien?
- Me duele un poco la rodilla izquierda, pero estoy bien. No sé cómo he podido tropezar, la verdad. Es como si el pie se me hubiese quedado enganchado en algún sitio.
Lucas se giró hacia el lugar de la caída y vio que el pie se había quedado enganchado en una trampilla.
- ¡Chicos, ayudadme! Hay que tirar con fuerza, aquí hay algo.
Los amigos tiraron con todas sus fuerzas y al abrir la trampilla descubrieron que una larga escalera llevaba hacia el interior de una habitación con luz. Lucas sin pensarlo empezó a bajar y sus amigos
lo siguieron. La escalera parecía no tener fin, pero finalmente, los amigos llegaron a la parte inferior y se encontraron ante una majestuosa biblioteca con estantes que se alzaban hasta el techo. La sala estaba repleta de libros organizados de manera meticulosa. Había secciones dedicadas a diferentes épocas y temas.
- Tenemos que buscar la sección dedicada a los libros de la Historia de Europa - dijo Mateo.
Los libros sobre la Unión Europea estaban en el último pasillo: tratados históricos, biografías de figuras clave y relatos detallados de eventos clave en la construcción de Europa.





- Tenemos que organizarnos. La información que se nos pide es sobre la Declaración Schuman, tenemos que entender que fue y qué supuso para Europa. Cuando tengamos esa información tendremos que subir para escribir el libro - dijo Sofía.
Se dividieron los estantes para identificar los libros con información de interés y se sumergieron en la lectura, para obtener la información que necesitaban. Al cabo de varias horas de lectura y posterior puesta en común, tenían claro cómo escribir en el libro. Empezarían escribiendo sobre Robert Schuman, su vida y su histórica Declaración, que cambiaría la Historia de Europa al desembocar en la creación de la CECA, punto de partida de la
Europa Unida que hoy conocemos. Los niños subieron la escalera a toda prisa, salieron por la trampilla y fueron corriendo hacia el libro. Lo abrieron y Mateo, que tenía muy buena letra y gran capacidad de síntesis comenzó a escribir sobre él:
Robert Schuman fue un destacado político y diplomático francés, nacido el 29 de junio de 1886 en Clausen, Luxemburgo, en ese momento bajo dominio alemán. Su familia tenía raíces en la región de Lorena, marcada por la dominación intermitente entre Alemania y Francia y los conflictos que ambos países tenían por su control. Esto influiría en su perspectiva sobre la importancia de la reconciliación franco-alemana.
Schuman estudió derecho en Estrasburgo y se convirtió en abogado. Durante la Primera Guerra Mundial, sirvió como oficial en el ejército francés, y su experiencia en el conflicto lo llevó a abogar por la reconciliación y la cooperación europea para evitar futuras guerras. Su carrera política comenzó en la década de 1910, y tras la Segunda Guerra Mundial, desempeñó un papel fundamental en la reconstrucción de una Europa siguiendo la idea de Jean Monnet.
El 9 de mayo de 1950, Schuman, ministro francés de Asuntos Exteriores, pronunció un discurso histórico, la conocida DECLARACIÓN SCHUMANN. En ella proponía que Francia y Alemania unieran su producción de carbón y acero. Schumann pretendía modernizar ambos países tras la devastación económica y la carnicería humana que supuso la Segunda Guerra Mundial y hacer inviable una nueva guerra. "La solidaridad en la producción, así establecida, hará que cualquier
guerra entre Francia y Alemania sea no solo impensable, sino materialmente imposible", dijo Schuman en su declaración el 9 de mayo de 1950.
Además, Schuman dejaba la puerta abierta para que otros países se unieran a la idea. La propuesta tuvo finalmente éxito y el 18 de abril de 1951, los representantes de Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo firmaban el famoso Tratado de París con el que creaban la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), una organización pionera basada en el principio del supranacionalismo. Sus beneficios económicos convencieron a los Estados para incluir más sectores y áreas políticas. La CECA evolucionó progresivamente, convirtiéndose en la Comunidad Económica Europea y, posteriormente, en la Unión Europea:
"Europa no se hará de golpe, ni según un plan único. Se construirá a través de realizaciones concretas que creen primero una solidaridad de hecho", había dicho Schuman en su discurso.
En ese momento, el bolígrafo se cayó de la mano de Mateo y Europa apareció ante ellos.
- Lo habéis conseguido chicos. Habéis aprendido quiénes fueron los padres de la UE y la importancia de la Declaración Schuman que dio lugar a la CECA, el inicio de una Europa unida. Acompañadme, ahora toca comer y descansar antes del siguiente reto. Pero antes una última pregunta: ¿Qué día y por qué se celebra el día de Europa?
-¡El 9 de mayo por la Declaración Schuman! - gritaron los niños al unísono.
CAPÍTULO 5: por fin unidos
Europa miró hacia los niños y sonrió, se sentía realmente orgullosa de ellos. Después chasqueó los dedos y los cuatro amigos se encontraron ante la puerta de un restaurante del que salía un olor delicioso a comida casera. Sus estómagos no dejaban de rugir.
¿Cuánto tiempo llevaban sin comer? La verdad es que la exigencia de las pruebas les había hecho perder la noción del tiempo. Sin dudarlo, los niños entraron en el restaurante. La luz cálida, el delicioso olor y las risas de las conversaciones de los comensales, hizo que sintieran una gran alegría. Se sentaron en una de las mesas y examinaron el
menú ansiosamente ante la posibilidad de disfrutar de una buena comida juntos después de tantas aventuras.
El camarero, un hombre amable y de sonrisa gentil, se acercó a ellos y les dio una cálida bienvenida. Tomó nota de sus pedidos asegurándose de que cada uno recibiera exactamente lo que deseaba. ¡Esos chicos parecían estar muy hambrientos!
Mientras esperaban su comida, los amigos compartieron anécdotas y risas, recordando los momentos más memorables de su viaje en el tiempo. Estaban contentos por todo lo que habían aprendido juntos, por el apoyo que se habían prestado y por la superación de sus miedos.




Cuando finalmente llegó la comida se quedaron en silencio y disfrutaron cada bocado con deleite, saboreando sus platos y llenando sus hambrientos estómagos. Sabían que era un momento de felicidad, un merecido descanso antes de enfrentar los nuevos desafíos.
Después de tomar un delicioso postre de chocolate, el restaurante empezó a desvanecerse ante sus ojos como si fuera una ilusión. En un abrir y cerrar de ojos, los niños se encontraron en una gran sala de reuniones adornada con cuadros que retrataban momentos importantes en la Historia de la Unión Europea.
De repente, la diosa Europa abrió una de las puertas de la sala de reuniones y se colocó frente a los niños para comunicarles cuál sería su próxima prueba.
-Chicos, ahora debéis utilizar vuestra capacidad de razonamiento y todo lo aprendido para mantener una conversación en la que seáis capaces de exponer cuáles fueron las causas que llevaron al éxito de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, la CECA. Si transcurrido el tiempo establecido no habéis extraído las conclusiones adecuadas, no podréis pasar a la siguiente prueba y vuestra misión estará en peligro.
Los niños asintieron con seriedad comprendiendo la importancia del desafío que tenían por delante y comenzaron a prepararse mentalmente para la conversación que debían mantener. Fue Mateo quien rompió el hielo lanzando una pregunta:
-¿Sabéis por qué la CECA fue tan importante para la Unión Europea?
-¡Claro que sí! - dijo Lucas - fue el primer paso hacia la unión de los países europeos que estaban enfrentados y surge ante la idea de Jean Monnet de buscar una colaboración entre países europeos para que en vez de pelear unieran sus fuerzas y tuviesen un proyecto común que los beneficiase a todos.
- Así es - dijo Emma que no podía dejar de pensar en los libros de Historia que había leído - la CECA surgió después de la Segunda Guerra Mundial para evitar que Alemania y Francia volvieran a enfrentarse. Compartir la producción de carbón y acero ayudó a estabilizar la región, a compartir recursos y materias primas ¡Ya no podían pelearse!
- Pero ¿por qué el carbón y el acero? ¿No podrían haber compartido otra cosa? - dijo Mateo.
- ¡Buena pregunta! Pues pienso que el carbón y el acero eran fundamentales para la industria y la reconstrucción después de la
guerra. Compartir estas materias estratégicas debió ayudar a fortalecer la economía de los países miembros y a prevenir conflictos - dijo SOfía.
- ¡Ah, lo entiendo! Como en los videojuegos - dijo Lucas - A veces tienes que compartir recursos con otros jugadores para avanzar juntos y alcanzar un objetivo final.
- Sí, Lucas, se trataba de formar una alianza para alcanzar un objetivo común. Además, la CECA ayudó a la integración europea pues se crearon instituciones entre los países para gestionar tanto la producción y el comercio del carbón y acero - dijo Emma recordando a Schumann.
- Así es - dijo Sofía - Además, eso también debió permitir una distribución más justa de recursos y nuevas oportunidades a los países miembros, ¿verdad?
- ¡Exacto, Sofía! - dijo Emma - Ya sabéis que en un principio los dos países que debían formar parte de esta unión eran Alemania y Francia, pero Robert Schumann en su Declaración dejó abierta la puerta a que otros países se unieran y ¡así ocurrió!
- Claro - dijo Mateo - también se unieron Bélgica, Luxemburgo, Países Bajos e Italia y entre otros países se crearon relaciones de confianza y solidaridad que trajo beneficios para todos…
- Cierto - dijo Sofía - y esos beneficios hicieron que la CECA fuera un éxito abriendo el camino para futuras integraciones de otros países.
- ¡Ahora lo veo más claro todavía! - dijo Emma con los ojos muy abiertos- la CECA fue un éxito porque enseñó a los países a ser amigos, a cooperar, a compartir cosas importantes y evitó los conflictos que habían destrozado a Europa en la primera mitad del siglo XX. Esto no sólo los hizo vivir en paz sino crecer económicamente - dijo Emma segura y nerviosa al sentir que estaban llegando a las respuestas adecuadas.
- ¡Vaya, la CECA fue como el primer capítulo de una gran historia de colaboración, progreso y paz en Europa! - dijo Sofía muy emocionada.
- Pues la verdad es que sí - dijo Emma - Y aunque hubo desafíos y diferencias en el camino, la CECA demostró que la cooperación entre países sirve para superar las divisiones y construir un futuro mejor.
- ¡Qué emocionante, es como un gran juego de estrategia! - dijo Lucas - Estoy deseando saber qué pasó después de la CECA.
De repente una luz intensa iluminó la sala:
- Lo sabrás muy pronto - dijo Europa - el próximo reto os permitirá conocer la Historia posterior. Vuestras conclusiones sobre la CECA son más que acertadas, estáis aprendiendo mucho.
El rostro de La diosa Europa brillaba y sus ojos reflejaban orgullo
y emoción por los avances que los niños seguían realizando.
- Chicos, ahora debéis acompañarme para afrontar el siguiente reto, ¿estáis preparados?.
- ¡Sííííí! - gritaron los amigos al unísono.
Europa caminó hacia el fondo de la sala y abrió una pequeña puerta al tiempo que hacía un gesto con la mano a los niños para que la siguieran. Los niños entraron en una pequeña sala en la que había una pantalla de cine. No entendían muy bien lo que estaba pasando. Europa, al ver sus caras de asombro, se dirigió a ellos:
- Chicos, el 25 de marzo de 1957 Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y Holanda firmaron en Roma dos tratados muy importantes para la historia de Europa. El primero dio origen a la Comunidad Económica Europea y el segundo creó la Comunidad Europea de la energía atómica, el EURATOM.
- ¡Sí, lo sé! - dijo Emma emocionada interrumpiendo a Europa- Inspirados en la CECA, los Tratados de Roma fundaron las bases de la integración económica y política en el viejo continente y de las instituciones europeas que conocemos hoy en día.
- Así es Emma - dijo Europa - ahora tenéis que enfrentar una prueba importante. Para ello debéis ver el vídeo que se proyectará a continuación en la pantalla que tenéis al final de la sala. En este vídeo del canal Euronews, el principal ayudante del Secretario General del Consejo de Ministros Europeo, os contará una anécdota real sobre lo que ocurrió con el texto del Tratado de Roma que debía ser firmado el 25 de marzo de 1957. Una vez que sepáis lo que pasó, deberéis afrontar el reto que os propondrá al final del vídeo. Suerte chicos.
Tras dar estas instrucciones la figura de Europa desapareció y un vídeo empezó a proyectarse en la pantalla. Los cuatro amigos
escuchaban atentamente y con cierta incredulidad la historia sobre lo ocurrido con el texto del Tratado de Roma. ¿Podría ser cierta? ¡No, eso no era posible! Al acabar el vídeo todos empezaron a hablar al mismo tiempo hasta que Emma consiguió imponerse:
- Chicos, lo que dice el vídeo es… ¡verdad! Lo leí en un reportaje de una revista. Durante el proceso de preparación de la firma del Tratado de Roma hubo que hacer muchas modificaciones. Tened en cuenta que el Tratado se escribió en 4 idiomas y que el lenguaje tiene muchos matices. Los borradores del texto se tachaban y retocaban para que no hubiera errores.
- Pues normal - dijo Lucas cabizbajo.
- Una mañana - continuó Emma - al volver al trabajo se dieron cuenta de que todos los borradores habían desaparecido ya que las limpiadoras los habían visto manchados de tinta y desordenados y al pensar que no servían para nada los tiraron a la basura. De este modo… ¡meses de trabajo invertidos para el tratado estaban en el vertedero de Roma!. El tratado había desaparecido.
- Claro - dijo Mateo - y ahora nos piden que lo busquemos en el vertedero y extraigamos los principales puntos para que los mecanógrafos puedan volver a escribirlo antes de su firma el 25 de
marzo.
- Así es, el próximo reto nos hará buscar el borrador del Tratado de Roma y extraer sus principales puntos en uno de los lugares más pestilentes de Roma - dijo Sofía tapándose la nariz.
- Bueno, no es momento de rendirse - dijo Lucas sacando pecho - ¿verdad amigos?
- ¡Verdad! - dijeron todos.
Los chicos abrieron una puerta y se encontraron en una calle muy concurrida ¡Estaban en Roma! Pero no en la Roma del siglo XXI, sino en la Roma de los días previos a la firma del Tratado en 1957.
La gente vestía de una forma diferente y nadie tenía móviles.
- ¿Cómo sabremos cuál es el vertedero al que tenemos que dirigirnos? - dijo Mateo.
- Pues preguntando, ¡cómo se ha hecho toda la vida! - dijo Sofía.
Todos comenzaron a reír ante la evidencia y, efectivamente, tras haber preguntado a varios romanos consiguieron encontrar, a las afueras de la ciudad, el gran vertedero. No tuvieron duda, el olor era penetrante.
El vertedero que se extendía ante ellos era enorme y desordenado. Montones de desechos se amontonaban en todas
partes, emanando un olor penetrante y nauseabundo que les daba ganas de vomitar. El aire estaba cargado de un hedor fétido. Los restos de la vida cotidiana abandonados y olvidados se amontonaban creando una imagen desoladora.
Los amigos se enfrentaban a la dificultad de encontrar los papeles entre la montaña de basura. Pero sin dudarlo, los niños comenzaron a andar sobre los restos. Cada paso que daban era una lucha contra el olor repulsivo y la desorientación provocada por el gran tamaño del vertedero.
- No podemos ir a ciegas, esto es enorme - dijo Sofía.




- Yo no sé por dónde debemos empezar - dijo Emma en voz baja.
- Pues debemos empezar por la parte en la que veamos que se han tirado los restos más recientes, los papeles deben haberse tirado ayer por la noche - dijo Sofía siempre tan analítica.
- ¡Buena idea! - dijo Lucas - menos mal que alguien consigue mantener el cerebro pensando a pesar de este olorcito.
De este modo, los 4 amigos comenzaron a observar para intentar identificar cuáles eran las zonas con los restos más recientes. Después de un rato, se dieron cuenta de que dos zonas
alejadas parecían tener la basura más reciente y se separaron para ir a inspeccionar. Las chicas se dirigieron hacia la zona norte y los chicos hacia la sur internándose entre los montículos de desperdicios y registrando minuciosamente.
Sofía y Emma revisaron cada montaña de la zona norte del vertedero con la esperanza de encontrar los papeles perdidos del Tratado de Roma, levantando trozos de desechos, apartando montones de bolsas de basura y observando detenidamente.
- Es como buscar una aguja en un pajar - comentó Sofía mientras miraba a su alrededor.
Emma asintió, compartiendo su frustración y diciendo:
- Sí, pero no podemos rendirnos, este Tratado es fundamental para Europa y los papeles deben estar por aquí, en alguna parte…
Mientras tanto, Lucas y Mateo exploraban la zona sur del vertedero. Saltaban sobre montones de basura y revolvían los desechos con la esperanza de encontrar los documentos perdidos.
- Esto es asqueroso - se quejó Lucas, tapándose la nariz con la mano.
Mateo asintió, pero se negó a dejarse vencer por el olor nauseabundo.
- Tenemos que seguir buscando. No podemos fallar en esta misión, no pienses en el olor, concéntrate en la búsqueda.
Después de un tiempo de búsqueda frenética en el que levantaron y revolvieron la basura de los romanos sin mucho éxito, Lucas divisó unos papeles que entre salían de la basura. Corrió hacia ellos llamando a Mateo:
- ¡Corre Mateo, ven aquí y ayúdame a levantar esta bolsa, creo que he encontrado algo! - gritó emocionado.
Mateo corrió hacia él y ayudó a Lucas a levantar las bolsas de basura. Bajo las bolsas había un montón de papeles manchados de
basura y con muchas tachaduras y anotaciones laterales:
- ¡Son los papeles del Tratado de Roma! - gritaron los amigos.
- Pero… me temo que están incompletos - dijo Mateo - estos papeles comienzan en el capítulo 1.
- ¡Pues entonces no falta nada! - dijo Lucas.
- Claro que sí Lucas. Estos documentos llevan siempre un preámbulo y además, creo recordar por un artículo que leí, que el Tratado comenzaba con unos elementos comunes - dijo Mateo.
- ¡Vaya con el sabiondo! yo pensé que esta pestilente prueba estaba a punto de terminar - dijo Lucas apesadumbrado.
Pero en ese momento vieron que Emma y Sofía les gritaban desde lejos y les hacían grandes aspavientos con las manos señalando un montón de papeles.
- Mateo, ¡creo que las chicas han encontrado el resto de los papeles! Es posible que la basura se recogiera en dos camiones y que cada camión entrase por una puerta distinta.
Mateo asintió y los cuatro amigos se reunieron emocionados y se dispusieron a examinar los documentos y extraer los principales puntos del Tratado de Roma, ninguna idea importante podía quedarse en el tintero.
- ¿Por dónde empezamos? - dijo Sofía intentando buscar un método para ordenar tantísimos papeles.
- Mateo lo sabe, antes me ha comentado cómo estaba organizado el Tratado - dijo Lucas con algo de ironía.
- Sí, el Tratado comienza con un preámbulo y sigue con unas disposiciones comunes, creo recordar.
- ¡Pues busquemos! - dijo Emma - vamos a dividir los papeles del Tratado en 4 montones y cada uno irá leyendo el suyo, así iremos más rápido.
Con el trabajo repartido, los niños se sentaron en el lugar menos fétido del vertedero para leer detenidamente su parte de los documentos.
- ¡Chicos, aquí está el Preámbulo! - dijo Emma
- ¿Y cómo lo sabes? - preguntó Sofía tan ajena como siempre al mundo de las letras.
- Pues porque en él se introduce el contexto histórico y los objetivos generales del tratado, incluyendo la voluntad de promover la paz y la prosperidad en Europa mediante la integración económica.
- ¡Perfecto! - dijo Mateo - ¡Eso es correcto!, ahora debemos seguir
avanzando con la parte común. ¡Ánimo que ya queda menos!
Los amigos se volvieron a sentar y durante una hora y media permanecieron inmersos y concentrados en la densa lectura de sus papeles prácticamente sin hablar. De repente Lucas dijo
- :Chicos, creo que esta parte podría ser la común.
- Pues haznos un resumen por favor - dijo Emma - cada uno está metido en la lectura de su parte.
- Vale - dijo Lucas - esta parte establece los principios generales que deben regir la cooperación entre los Estados miembros. Incluye disposiciones sobre la igualdad de derechos y obligaciones, la no
discriminación y la cooperación en asuntos económicos y sociales. Creo que debe ser esto…
- Sí - dijo Mateo con seguridad - esas son. Pues ahora debemos continuar buscando las disposiciones económicas que fueron muy importantes en este tratado.
- ¡Yo tengo algo de esa parte en mis papeles! - dijo Sofía emocionada y con una gran sonrisa - De hecho, se habla del establecimiento del Mercado Común y se detallan las medidas para la crearlo mediante la eliminación gradual de barreras comerciales y la libre circulación de bienes, servicios, personas y capitales.
- ¿Qué significa eso de eliminar las barreras comerciales? - preguntó Lucas.
- Pues tomar medidas como, por ejemplo, quitar los aranceles. De este modo, los bienes, servicios, personas y capitales pueden circular libremente entre los países - respondió Mateo pensativo.
- ¡Claro! Por eso no hace falta el pasaporte para viajar entre los países miembros - dijo Lucas con una sonrisa pícara.
- ¡Pues ya tenemos esa parte también! - dijo Emma entusiasmada.
- Y yo tengo entre mis papeles otra parte que habla de la PAC, la Política Agraria Común - dijo Mateo - con esta política se pretendía
establecer los mismos objetivos y principios agrarios para todos los países.
- ¿Y se dice cuáles son esas medidas? - preguntó Emma.
- Sí - dijo Mateo - aquí se habla de algunas medidas como la regulación de la producción, de los precios o del comercio de productos agrícolas. También se habla de cómo poner en marcha estas medidas.
- ¡Qué interesante es esto! - dijo Sofía.
- Pues yo he encontrado información sobre los transportes - dijo Emma- he podido leer algunos apartados en los que se hablaba de
promover la cooperación en el sector del transporte, crear una misma normativa para todos los países y mejorar las infraestructuras para que el transporte sea más barato, rápido y seguro.
- Pues creo recordar que eso era lo fundamental en materia económica - dijo Mateo entrecerrando los ojos e intentando recordar todo lo que había leído sobre este Tratado.
- Pues será - dijo Lucas- pero yo he leído entre mis papeles otras cosas interesantes e importantes que no tienen que ver con la economía.
- ¡Yo también! - dijo Sofía - pero vayamos por orden y empieza tú Lucas, luego sigo yo.
- Pues he leído un apartado que hace referencia a Políticas Sociales. Se habla sobre Educación, Formación Profesional y sobre los jóvenes. En esta parte se establecen principios y objetivos para la cooperación en áreas sociales y educativas entre los países miembros
- ¡Guauuuu!, no se han dejado nada en el tintero - dijo Emma sorprendida - ¿Hay algo más en ese apartado, Lucas?
- No, creo que eso es lo fundamental. ¿Y tú Sofía, qué dicen tus papeles?
- Pues he encontrado una parte que habla de las Instituciones y de las Finanzas - dijo Sofía - por lo que he podido leer, en esta parte se establecen las instituciones de la CEE que serán: la Comisión Europea, el Consejo de Ministros, el Parlamento Europeo y el Tribunal de Justicia. Y después había otra parte en la que se hablaba de cómo será el presupuesto. Dejadme que mire… Sí, aquí está, en esta parte hablan de los recursos propios de los países y de cómo se financiarán las políticas comunes, es decir, aquellas actividades en las que participen todos los países miembros.
- La verdad es que esto es más complicado de lo que parecía. ¡Cuántas cosas hubo que tener en cuenta para hacer este Tratado! No me extraña que lleven trabajando tanto tiempo y hayan tenido que ir haciendo tantísimos cambios - dijo Lucas.
- ¿Queda mucho? - preguntó Emma - yo ya he aportado todo lo que tenía en mis papeles.
- Y yo - dijeron Lucas y Sofía.
- Pues yo creo que tengo la última parte - dijo Mateo - porque aquí se habla sobre la posible adhesión de nuevos miembros, la revisión del tratado y otros aspectos generales.
- ¡Tiene sentido! - dijo Lucas con una sonrisa- sabemos que este Tratado dio lugar a la formación de la CEE pero que a lo largo de las siguientes décadas otros países se unieron a esta Comunidad.
- Este tratado es realmente impresionante - comentó Emma, admirada por la evolución de Europa desde las guerras mundiales.
- ¡Así es! - exclamó Sofía - ¡Creo que es hora de salir de este pestilente lugar con los documentos y nuestras conclusiones!
Después de horas de búsqueda y lectura, los amigos exhaustos y cubiertos de mugre salían del vertedero. Con paso lento y firme y con
los papeles bajo el brazo, comenzaron su camino hacia el Palacio de los Conservadores, lugar donde se firmaría el Tratado.
Los niños caminaban con el olor a podredumbre siguiéndolos. La gente en la calle los miraba evitando el contacto con ellos debido a su aspecto y olor desagradable. A pesar de ello, estaban felices por haber encontrado los preciados documentos y haber podido entender los puntos más importantes del Tratado.
Al llegar al palacio, decidieron entrar por una puerta lateral donde no había guardia de seguridad. Al entrar encontraron una sala llena de cuadros con personajes históricos. Era como si la historia los estuviera observando.




Esperaron un rato en esa sala llena de cuadros, hasta que de repente la diosa Europa se materializó ante ellos:
- Os he estado observando en todo momento - dijo con voz suave pero firme - Habéis demostrado una fuerza extraordinaria buscando los papeles en un lugar tan desagradable. Estoy muy orgullosa de vosotros.
Los niños sonrieron, sintiéndose reconfortados por las palabras de la diosa. Ella continuó:
- Vuestras conclusiones sobre el Tratado de Roma son correctas y habéis hecho un buen resumen de los aspectos más importantes
del Tratado. Sé, que la lectura de un documento tan largo y denso no es fácil para niños de vuestra edad, así que sólo puedo felicitaros. También quiero compartir con vosotros otra información relevante. Ese mismo día también se firmó otro Tratado importante.
- ¡Sí! - gritó Lucas con emoción - El Tratado del EURATOM.
- Efectivamente Lucas - dijo Europa - Este Tratado fue muy importante porque establecía la Comunidad de la Energía Atómica con el objetivo de fomentar la investigación y el desarrollo de la energía nuclear con fines pacíficos. La cooperación de varios países era fundamental para el progreso científico y energético de Europa.
- Guauuu - dijo Lucas.
- Además, tras la experiencia de la guerra, el EURATOM intentó garantizar la seguridad en el uso de la energía nuclear y promover su utilización sólo para fines pacíficos como la generación de energía eléctrica o el tratamiento médico. Creo que podéis entender que fue un tratado muy importante para el avance tecnológico, pero también para el bienestar de los ciudadanos europeos.
Los niños escucharon con atención las palabras de Europa y asintieron. Entendían la importancia del Tratado para el progreso y la seguridad y dieron las gracias a Europa por compartir este conocimiento con ellos.
La diosa Europa les ofreció entonces ropa limpia, y los niños se cambiaron deseosos de quitarse de encima ese terrible olor a vertedero. Una vez limpios, la diosa Europa les pidió que la siguieran fuera del palacio para continuar con los siguientes retos ¿Cuáles serían? ¿Estarían ya cerca del final?
CAPÍTULO 6: creciendo juntos
Después de completar el agotador reto sobre los Tratados de Roma, Europa se desvaneció deseándoles suerte y los cuatro amigos se encontraron de repente en una habitación oscura. El cansancio y el frío empezaron a hacer mella en sus cuerpos y la oscuridad les impedía verse. La sensación de estar perdidos aumentaba con cada segundo que pasaban en la oscuridad. Finalmente, Sofía, con manos temblorosas, fue tocando la pared hasta encontrar un interruptor
en la pared y lo encendió. Una luz tenue iluminó la estancia en la que se encontraban, una habitación sencilla pero intrigante. En el centro de la sala había cuatro cajas metálicas cerradas con unos grandes candados con claves numéricas. Los niños se miraron con asombro preguntándose qué habría dentro de esas cajas.
- Bueno chicos - dijo Sofía pensativa - parece que tenemos un nuevo desafío por delante, cuatro cajas con candados de clave numérica de 5 números. Debemos encontrar la combinación correcta para abrirlas.
- ¿Cinco números? ¡Eso es muy difícil, habrá que probar muchísimas combinaciones! - dijo Lucas un poco nervioso.
- Sí, pero si trabajamos juntos, seguro que podremos resolverlo. ¿Alguna idea de por dónde empezar? - dijo Emma tratando de calmar los ánimos.
- Bueno, no creo que tengamos que probar todas las combinaciones posibles - dijo Sofía - creo que debe haber un patrón para averiguar las claves y que debe estar relacionado con fechas o datos numéricos importantes.
- Seguro que tienes razón, como siempre - dijo Mateo sonriendo.
- Bueno, podríamos probar con algunas combinaciones obvias, como fechas importantes, pero las fechas tan sólo tienen 4 números - dijo Sofía.
- Es verdad, no puede ser una fecha -dijo Lucas con contundencia.
- Bueno, o una fecha y algo más ¿no? - dijo Emma con voz dubitativa.
- Es una posibilidad - dijo Mateo - ¿Qué fechas son importantes a partir del Tratado de Roma?
- Muchas - dijo Emma con seguridad - Pero… no sé, ¿quizá la fecha de incorporación a la CEE de nuevos países miembros?




- ¿Probamos? - dijo Lucas - yo también creo recordar que se dejó la puerta abierta para la incorporación de nuevos miembros.
- ¿Pero, quién se sabe esas fechas? ¡Tendremos que ir probando, yo no tengo ni idea! - Dijo Sofía con voz de desesperación.
- Bueno, yo las conozco todas - dijo Emma con seguridad.
- ¡Empecemos entonces! - dijo Lucas muy contento.
- Parece que las cajas están ordenadas ¡Empecemos por la primera! - dijo Sofía.
- Vale - gritaron los demás amigos al unísono.
Los niños cogieron la primera caja y pusieron sobre el candado la fecha, 1973. No ocurrió nada.
- Falta un número ¿Cuál será? - dijo Mateo con voz afligida.
- A lo mejor está relacionado con el número de países que se unen en ese año, ¿no? - dijo Sofía.
- ¡Buena idea! - dijo Lucas emocionado - entonces la clave podría ser 31973, tres países en 1973.
Todos estaban de acuerdo con el hecho de que el candado tenía algo que ver con los nuevos integrantes de la CEE y su fecha de entrada en la organización, pero faltaba un número. A pesar de ello,
decidieron empezar por la primera caja.
- Vamos - dijo Emma - en 1973 se incorporaron a la CEE 3 países, Dinamarca, Irlanda y Reino Unido.
Mateo cogió la caja con el candado y movió las rueditas hasta poner el número acordado pero el candado no se abría.
- Nos hemos equivocado, no tiene nada que ver con esto.
- No estoy tan segura - dijo Sofía - ¡Podríamos cambiar el orden! Puede que funcione, primero la fecha y luego el número de países. Creo que podríamos probar con 19733.
- Bueno, no perdemos nada - dijo Lucas con poca confianza.
De nuevo Mateo cogió la caja con el candado y movió las rueditas hasta poner la clave que habían acordado y … ¡Esta vez sí! Un ruido metálico sonó al poner el último número y el candado se abrió. Dentro de la caja había un montón de papeles con muchísima información.
- Debemos repartir el trabajo, no hay tiempo que perder - dijo Sofía - Emma y yo abriremos las otras cajas y vosotros iréis leyendo los papeles, ¿vale?
- Claro que sí - dijeron Lucas y Mateo.
Emma, siguiendo la misma metodología le fue diciendo a Sofía las
claves. Recordó que en 1981 Grecia se unió a la CEE. El código para abrir la caja debía ser, siguiendo la estrategia anterior, 19811. Lo pusieron y de nuevo el ruido metálico sonó y pudieron abrir la caja. Dentro de la caja, lo mismo, muchos papeles con fechas y datos. La tercera caja fue abierta sin problemas, en 1986 España y Portugal se unen a la CEE. ¡El código 19862 había funcionado de nuevo! Emma siguió pensando en las siguientes incorporaciones y finalmente recordó que en 1995 Austria, Finlandia y Suecia, se unieron también a la UE. Usando el código 19953 consiguieron abrir la última caja.
- Uff - dijo Emma aliviada - Menos mal que lo hemos conseguido.
Justo cuando los chicos terminaron de abrir las cajas, no sin esfuerzo, se abrió una puerta y pasaron a otra sala con todos los papeles. Allí un gran reloj apareció y se insertó sin ningún problema en la pared y empezó a contar, pero hacia atrás.
-¡Es una cuenta atrás de diez minutos, hay que darse prisa, o no sabemos lo que puede ocurrir! - gritó Lucas.
- Pero ¿Qué es lo que hay que hacer? - preguntó Sofía
- ¡Eso! ¿Qué dicen los papeles de las cajas? - preguntó Emma.
- Los papeles contienen datos sobre hechos importantes de la Historia de Europa en la segunda mitad del siglo XX, o al menos la
primera caja, no me ha dado tiempo a ver las demás - dijo Mateo.
Lucas, que ya se había lanzado a curiosear lo que había en las otras cajas dijo lo mismo:
- Sí, son papeles que contienen información sobre los hechos relevantes de la Historia de la Comunidad Económica Europea y de la Unión Europea a lo largo del siglo XX.
- Pero en la última caja hay un papel alargado que contiene la línea vacía de un eje cronológico, empieza en 1957 y acaba en 1999 - dijo Emma.
- ¡Pues está claro! Tendremos que completar ese eje cronológico con los acontecimientos más importantes de la historia de Europa desde el Tratado de Roma hasta el último año del siglo XX - dijo Sofía.
Ya había pasado un minuto y los chicos empezaron a ordenar los papeles lo más rápido que sus manos y su mente les permitían.
- ¡Chicos creo que tengo el primero! - dijo Emma- data del tres de mayo de 1960 ¿Alguien ha encontrado un documento anterior?
- No - dijeron los amigos.
- Pues en mayo de 1960, se creó la Asociación Europea de Libre Comercio para promover el libre comercio y la integración económica con países no pertenecientes a la CEE: Austria, Dinamarca, Noruega, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza, se unieron - dijo Emma.
- Pues eso estuvo bien, ¿no? - preguntó Lucas.
- Sin duda - dijo Emma - promover el libre comercio con otros países puede beneficiarlos a todos económicamente. Vamos colocad esa información en el eje.
Sofía cogió el papel y lo colocó sobre el eje que se iluminó.
- ¡Sigamos que el tiempo corre! - gritó Sofía - ¿Alguien tiene algo de 1961?
- ¡No! - gritaron todos.
- Yo he visto un documento de 1962, a ver si lo encuentro. Aquí está, es de julio de 1962 y habla sobre la primera política agraria común, que otorgaba a los países miembros un control conjunto de la producción de alimentos con el objetivo de que haya alimentos para todos y para que los campesinos tuvieran ingresos adecuados - dijo Mateo.
- ¡Ah! Esa es la famosa PAC - dijo Emma con una sonrisilla.




De nuevo colocaron el papel sobre el eje y se iluminó. Tenían que seguir avanzando y darse prisa, el tiempo iba corriendo más rápido que ellos.
- Yo tengo otro papel de 1963 y dice que en este año la CEE firma su primer gran acuerdo internacional, el Convenio de Yaundé para promover la cooperación y el comercio con dieciocho antiguas colonias en África - dijo Lucas.
- ¡Guauuuu! - dijo Sofía - Me parece muy interesante. Yo esto no lo sabía. Pero no hay tiempo que perder, ¡colocadlo en el eje!
Y el eje volvió a iluminarse. Sólo quedaban dos minutos y muchos
De nuevo colocaron el papel sobre el eje y se iluminó. Tenían que seguir avanzando y darse prisa, el tiemPo iba avanzado más rápido que ellos.
- Yo tengo otro papel de 1963 y dice que en este año la CEE firma su primer gran acuerdo internacional, el Convenio de Yaundé para promover la cooperación y el comercio con dieciocho antiguas colonias en África - dijo Lucas.
- ¡Guauuuu! - dijo Sofía - Me parece muy interesante. Yo esto no lo sabía. Pero no hay tiempo que perder, ¡colocadlo en el eje!
Y el eje volvió a iluminarse. Sólo quedaban dos minutos y muchos
documentos por colocar. Empezaron a pensar que no lo conseguirían. Entonces Sofía gritó:
- No miréis más el reloj ¡Rápido concentraos en vuestros papeles!
- Yo tengo uno del año 1965. Dice que en este año se firma el «Tratado de fusión» por el que se fusionan los poderes ejecutivos de la CECA, la Comunidad Económica Europea y Euratom, y entra en vigor el 1 de julio de 1967 - dijo Mateo.
- ¡Colócalo! ¡Rápido! - gritó Lucas.
- Aquí hay uno que dice que en julio de 1968 empezó la Unión Aduanera entre los 6 países - exclamó Emma - que eliminó los
derechos de las aduanas sobre los productos importados permitiendo el libre intercambio fronterizo por primera vez.
- ¿Tenéis algo anterior? - dijo Sofía.
- ¡No! - gritaron los niños al unísono.
- ¡Pues colocadlo, ya! - dijo Emma
Al colocarlo, toda la línea del eje se iluminó de color azul y el reloj de la cuenta atrás les concedió 4 minutos más. Los niños se sintieron algo aliviados, si se daban prisa podrían terminar la prueba con éxito.
- Creo que hemos terminado con los acontecimientos de la década
de los 60 - dijo Sofía.
- ¡Sí! Los siguientes documentos son ya de los 70 ¡Vamos! - dijo Emma animando a sus compañeros - tenemos que aprovechar los minutos que nos han dado.
Los cuatro amigos con todos los documentos repartidos continuaron leyendo la información. Pasado un rato todos habían acabado de leer sus documentos y los tenían organizados.
- ¿Alguien tiene algún documento de 1971 o 1972? - preguntó Mateo.
- No - contestaron los amigos.
- Yo tengo uno de 1974 - dijo Emma - ¿Alguien tiene algo anterior?
Los chicos negaron con la cabeza. Entonces Emma dijo:
- A finales de 1974, en diciembre, se creó el Fondo Europeo de Desarrollo Regional.
- ¿Y eso qué es? - preguntó Lucas.
- Pues aquí dice que es un fondo para reducir las diferencias económicas entre las regiones y que su objetivo es transferir dinero de las regiones ricas a las pobres para mejorar las infraestructuras, atraer inversiones y crear empleo - dijo Emma.
- ¡Vaya pedazo de idea! - dijo Lucas - pero ¡corre y coloca el papel qué el tiempo corre muy rápido!
- ¿Algo más de la década de los 70? - dijo Sofía.
- En uno de mis papeles aparecen las primeras Elecciones al Parlamento Europeo, que fueron en 1979 - dijo Mateo.
El resto de los chicos negaron con la cabeza. Entonces, Sofía cogió el papel y lo colocó en el eje que se iluminó de nuevo en color azul. Estaban avanzando, el reloj les concedió un minuto más de tiempo. Tan solo les quedaban las dos últimas décadas. Se sentían animados.
- ¿Algo de 1981 o 1982? - preguntó Sofía.
- No - contestaron los chicos.
- Yo tengo un documento de 1984 - dijo Sofía - ¿alguien tiene algo anterior?
De nuevo, los chicos negaron con la cabeza y Sofía con voz de parecerle una pasada dijo:
- En febrero de 1984 se lanzó el programa «Espirit», el primer programa de investigación e innovación a escala europea.
Tras leerlo se levantó y colocó el papel sobre el eje. El color azul indicó de nuevo que iban por el camino correcto.
- Pues yo tengo un documento de 1986 - dijo Lucas - es sobre el Acta Única.
- Pues aquí lo explica brevemente - dijo Emma- dicen que aunque los derechos de aduana habían desaparecido en 1968, el comercio no fluía libremente a través de las fronteras de los países miembros debido a que cada país tenía normas diferentes. El Acta Única Europea puso en marcha un programa de seis años para reducir diferencias y crear así un mercado único.
- ¡Pues muy bien pensado! - dijo Sofía que se levantó, cogió el papel que Lucas tenía en su mano y lo colocó rápidamente sobre el eje cronológico.
- Yo tengo otro de 1987 ¡Habla de la puesta en marcha del programa Erasmus! Esto sí que sabemos lo que es, ojalá algún día podamos hacer algún Erasmus - dijo Emma - Esto ha generado la oportunidad para muchas personas de estudiar, formarse y realizar actividades en el extranjero.
- ¿Algo más de los años 80? - preguntó Sofía.
- Yo no - dijo Lucas.
- Yo tampoco - dijo Mateo
- Ni yo - dijo Emma sorprendida.
- ¿Y esa cara Emma? -preguntó Lucas.
- Bueno, no sé, me parece raro. El 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín y Alemania quedÓ unificada. Su parte oriental se une a las Comunidades Europeas el 3 de octubre de 1990.
- Es cierto y muy interesante - dijo Mateo - pero ahora sigamos ordenando los papeles de las cajas ¡rápido!
Tras colocar el último hito de la década de los 80, de nuevo el eje se iluminó de color verde y el reloj les concendió tan solo 1 minuto más. No se podían permitir fallar ahora que ya habían hecho lo más complicado ¡Debían esforzarse para terminar, ya les quedaban pocos papeles y ahora ordenarlos sería más fácil!
- ¿Cuántos papeles quedan en total? - preguntó Sofía.
- Siete - contestó Mateo después de echar un vistazo rápido a los papeles que tenían sus amigos en las manos.
- ¡El reloj corre! - dijo Sofía- iré diciendo los años de uno en uno y cada uno dirá si tiene algo de ese año, ¿vale? Entenderé que no hay nada si no decís nada. Cuando haya un acontecimiento, quien lo tenga deberá ir corriendo a colocarlo sobre el eje, ¿entendido?
Los 4 amigos asintieron ante la organización de Sofía. Ella tan metódica y ordenada como siempre les había ayudado mucho con su lógica a superar las pruebas.
Sigamos por orden - dijo Sofía - ¿Algo de 1990?
Silencio por respuesta.
- ¿1991? - Volvió a preguntar Sofía y de nuevo silencio por respuesta.
- ¿1992? - preguntó Sofía siguiendo el orden cronológico.
- ¡Yo! - gritó Lucas - el 7 de febrero de 1992 se firmó el Tratado de Maastricht. He escuchado muchas veces hablar de él, pero no sé realmente que ocurrió…
- Pues es un tratado muy importante - dijo Emma- con dicho tratado que entró en vigor el 1 de enero de 1993 se creó oficialmente la Unión Europea, es un tratado que puso unas normas claras para
la moneda única, el euro, la política exterior y de seguridad y para una cooperación más estrecha en justicia y de asuntos interiores.
- No dejas de sorprenderme Emma - dijo Lucas antes de levantarse corriendo para colocar el papel sobre el eje.
- ¿1993? - preguntó Sofía de nuevo.
- ¡Sí! - gritó Mateo - puesta en marcha del mercado único con la libre circulación de personas, mercancías, servicios y capital.
Como los demás no habían dicho nada Mateo corrió con su papel hacia el eje y lo colocó. El eje cronológico de los acontecimientos de la UE se iba iluminando una y otra vez ¡Lo estaban consiguiendo!
- ¿1994? - preguntó Sofía.
- ¡Sí! - gritó Emma - el 1 de enero de 1994 se creó el Espacio Económico Europeo y amplió el mercado único a otros países que no forman parte de la UE .
- ¿En serio? - preguntó Mateo.
- Sí, yo no recordaba la fecha pero lo sabía - dijo Emma - de hecho creo que en la actualidad, las personas, los bienes, los servicios y el capital pueden circular por treinta países.
- ¿Y cuáles son los países que están en el Espacio Económico Europeo y no forman parte de la Unión Europea? - preguntó Mateo con curiosidad.
- Yo creo que son Islandia, Liechtenstein y Noruega - dijo Emma- creo recordar que Suiza no participa en este espacio pero tiene también acceso al mercado único.
- ¡Corre Emma, pon el papel y sigamos! ¡No había tiempo que perder! Ya nos explicarás luego muchas cosas - dijo Lucas nervioso tras mirar la cuenta atrás del reloj.
- ¿1995? - preguntó Sofía.
- ¡Yo! - gritaron Mateo y Lucas al unísono.
- El mío es enero - dijo Lucas.
- Pues empieza tú, lo mío es en marzo - dijo Mateo.
-Bueno, sencillo, el 1 de enero se incorporan a la Unión Europea tres nuevos miembros: Austria, Finlandia y Suecia - tras decirlo se levantó y colocó rápidamente su papel sobre el eje.
- Sigo yo - dijo Mateo - el 26 de marzo de 1995 se alcanzó el Acuerdo de Schengen entre siete países: Alemania, Bélgica, Francia, España, Luxemburgo, los Países Bajos y Portugal. Esto suponía que los viajeros pueden desplazarse entre todos estos países sin controles de pasaportes en las fronteras.
- Es verdad - dijo Emma mientras Lucas corría a poner el papel - en la actualidad hay muchos más países que forman parte del espacio Schengen de circulación sin pasaporte, yo no lo necesito ahora para viajar a Suiza de vacaciones. Es decir, que hay países que no son de
la UE pero que también están incluidos en este espacio: Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza, si no recuerdo mal.
- ¿1996? -preguntó Sofía.
Silencio.
- ¿1997? - preguntó de nuevo.
- Sí, es el último papel que me queda -gritó Mateo- el 2 de octubre de 1997 se firmó el Tratado de Ámsterdam para reformar las instituciones de la UE, dar a Europa un mayor protagonismo en el mundo y dedicar más recursos al empleo y los derechos de los ciudadanos.
Mateo fue corriendo a colocar su papel. Todos los niños miraron a Emma, quedaban 30 segundos y ella se levantó para colocar el último de los papeles sobre el eje que se iluminó de color dorado. Una bonita y relajante música empezó a sonar en la habitación, parecía que habían superado la prueba pero no ocurría nada.
- Bueno, tendremos que esperar aquí - dijo Lucas.
- Por cierto, ¿qué decía el último papel? - preguntó Sofía a Emma.
- Era de enero de 1999, cuando se introdujo el euro pero sólo para las transacciones comerciales y financieras. Habría que esperar aún para la llegada de los billetes y las monedas - dijo Emma.
- ¡Anda!, mi abuela me comentó que ella se asustó mucho cuando los líderes europeos hablaban de introducir una nueva moneda que fuese la misma para todos, ella siempre había usado las pesetas. Ahora ella tiene 72 años y se ha acostumbrado pero sorprendentemente a veces habla en pesetas y yo no me entero de nada - dijo Mateo riendo.
La diosa Europa también sonreía cuando apareció en el centro de la habitación tras haber visto cómo los niños se las ingeniaban para abrir las cajas y cómo se habían organizado para poder colocar todos los acontecimientos acerca de la Historia de la UE




en el eje cronológico. A pesar de que el tiempo corría en su contra, habían sido capaces de trabajar en equipo y ordenar todos los hechos importantes de la historia de Europa desde el Tratado de Roma de 1957 hasta finales del siglo XX.
No les dio tiempo ni de pestañear cuando de repente aparecieron en una gran biblioteca de varias plantas y algo especial ¿Cuál sería el siguiente reto? ¡No debía quedarles mucho!
La biblioteca era enorme, una gran escalera de caracol recorría sus 12 plantas. Había cientos de estanterías y una cantidad inmensa de libros. Se pasearon por los pasillos de altísimas estanterías llenas de libros. ¿Pero qué debían hacer? ¿Cuál era el reto?
- Creo que debemos seguir buscando información sobre los acontecimientos más importantes de la UE en el siglo XXI. En este siglo han ocurrido muchas cosas importantes para la Unión que deberíamos conocer - dijo Emma.
capítulo 7: juntos hasta el final
- Creo que tienes razón - respondió Lucas - pero no sé por dónde empezar, esto es demasiado grande.
- Bueno, todas las bibliotecas están ordenadas temáticamente. Si pudiésemos encontrar las estanterías que contienen los libros con la Historia de Europa, al menos ya estaremos más centrados para afrontar la prueba - dijo Mateo con seguridad.
- ¡Genial! - gritó Sofía - nos dividiremos por plantas. Cada uno revisará 3 plantas y en cuanto hayamos terminado de revisar todas las estanterías nos volveremos a encontrar en la primera planta.
Con el plan en marcha y las tareas repartidas, los niños se dirigieron a sus plantas con el deseo de identificar las estanterías




correspondientes y ayudar así al equipo.. Lucas revisaría las plantas 1, 2 y 3. Mateo se encargaría de las plantas 4 a 6, Sofía revisaría las plantas 7, 8 y 9 y Emma las restantes. Tras un largo rato los niños se reunieron en la planta baja pero faltaba Emma.
- No he encontrado nada útil en mis plantas —dijo Sofía sacudiéndose el polvo de las manos.
- Nosotros tampoco —añadieron Lucas y Mateo con un suspiro.
De repente Emma llegó corriendo y con una sonrisa en el rostro.
- ¡Chicos, creo que los he encontrado! —exclamó, llamando la atención de todos.
- ¿En serio? —preguntó Lucas con voz esperanzada.
- Sí, en la planta 12. Hay una estantería dedicada a la Historia de la Unión Europea. Estoy segura de que allí podremos encontrar información sobre los acontecimientos más importantes del siglo XXI - dijo Emma con voz firme.
Los ojos de todos se iluminaron ante esta noticia.
Los niños se dirigieron rápidamente a la planta 12 ansiosos por explorar la estantería que Emma había descubierto. Estaban muy cerca de descubrir la valiosa información que necesitaban sobre la Historia más reciente de la UE y de terminar los retos del juego.
Llegaron a la planta 12 de la biblioteca y Emma los llevó a la estantería. Era bastante alta y los libros de la Historia de Europa se encontraban en las estanterías superiores. Los niños no lo dudaron y buscaron una escalera. Tras colocarla junto a la estantería hicieron una cadena y fueron bajando los libros. Lucas estaba en la parte más alta seguido de Mateo y Sofía que entregaba los libros a Emma que estaba en el suelo. A medida que recibía los libros, Emma los colocó sobre una gran mesa en la que había cuatro bolígrafos sobre cuatro cuadernos y cuatro sillas. Parecía que Europa les había preparado un lugar de trabajo.
- Vale, que cada uno empiece por un libro y cuando encuentre la información que necesitamos la apunte en su cuaderno -Ordenó con voz clara Sofía.
Los niños empezaron a leer pero tras media hora se dieron cuenta de que era demasiado, los libros eran muy gordos y su lectura complicada. Cuando ya empezaban a desesperarse Lucas dijo:
- Europa podría ayudarnos un poco, ¿no? Esto es demasiado complicado.
De repente, se escuchó una puerta abrirse.
- Hola, ¿necesitáis ayuda?- Dijo una bibliotecaria muy simpática.
- ¡Ay, qué susto!- dijeron los chicos al unísono.
- Sí, por favor- dijo Lucas, resoplando.
- Necesitamos buscar información sobre la UE durante el siglo XXI.- respondió Sofía.
- Hemos encontrado todos estos libros ¡pero todo esto es demasiado!- exclamó Mateo.
- Habéis buscado bien, esos libros estaban en la última planta pero creo que todos esos libros son demasiado para 4 jóvenes y una mañana de biblioteca. Pero habéis sabido buscar bien entre tanto libro y os habéis repartido y organizado el trabajo y por ello os ayudaré - dijo la bibliotecaria con voz misteriosa.
La bibliotecaria chasqueó los dedos y un resplandor morado con brillos de colores iluminó la biblioteca. Rápidamente, un grupo de lo que parecían ser roedores, salieron de la oscuridad en fila recta y
treparon hasta señalar un libro considerablemente ancho que estaba solo en lo alto de una estantería. En este momento, el libro salió flotando del estante en el que se encontraba y se colocó en el centro de la mesa en la que se encontraban los amigos.
- Ya os daréis cuenta de que este es un libro un poco especial -dijo la bibliotecaria - pero creo que en él podréis encontrar lo que buscáis. Mis pequeños roedores nunca fallan cuando les pido que ayuden a alguien ¡Conocen la biblioteca como nadie!
El libro desprendía un resplandor especial y su cubierta de cuero estaba adornada con grabados dorados que brillaban suavemente bajo la luz de las lámparas. El título, "Historia Viva de Europa", estaba grabado en letras elegantes.




Sofía lo miró con asombro.
Emma, con los ojos brillantes de emoción, pasó la mano suavemente por la cubierta. Lucas, siempre curioso, abrió el libro con cuidado. Al hacerlo, las páginas comenzaron a moverse solas, pasando de una a otra hasta detenerse en una página en blanco. De repente, unas letras comenzaron a aparecer en la página, formando palabras y frases. Mateo, boquiabierto, observó el fenómeno.
- ¿Estáis viendo esto? ¡El libro se está escribiendo solo! Es un libro vivo en el que se escribe toda la Historia reciente de Europa al tiempo que va ocurriendo.
Lucas, perplejo, se inclinó hacia adelante y dijo:
- Esto no es normal. ¿Cómo puede un libro escribir los hechos de la historia por sí mismo?
- ¡Es un libro mágico! Se documenta solo y escribe automáticamente los eventos históricos de la Historia de Europa a medida que ocurren - dijo Emma con entusiasmo.
Mateo, aún incrédulo, preguntó:
- ¿Entonces todo lo que está ocurriendo en Europa en el siglo XXI aparece aquí, en tiempo real?
Sofía asintió lentamente, procesando la información.
- Eso parece ser. Este libro nos servirá para entender y seguir los eventos actuales. Es como tener un acceso directo a la historia mientras se desarrolla - dijo Mateo.
- Empecemos entonces, creo que debemos ir rellenando con la información del libro los cuadernos que hay sobre la mesa. No podemos retrasarnos, es un libro mágico y cualquier cosa podría pasar - dijo Emma.
El libro era muy grande pero al menos era solo uno y tenía un índice, que estaba organizado cronológicamente. El lenguaje era más sencillo y cercano que el de los otros libros y además contaba los hechos de forma práctica y fácil de entender.
- Pero ¿todos tenemos que rellenar el cuaderno? - preguntó Lucas.
-Pues no lo sé, pero aquí hay 4 cuadernos. ¿Apuntamos todos por si acaso? - preguntó Emma.
Y así acordaron hacerlo. Emma comenzó a leer y fue deteniéndose en los hechos más importantes para comentarlos con sus amigos antes de rellenar sus cuadernos.
- ¡Mirad esto! - exclamó emocionada - creo es algo importante. El 26 de febrero de 2001 se firmó el Tratado de Niza. Su objetivo era reformar las instituciones para que la UE pudiera funcionar una vez alcanzados los 25 países miembros y prepararse para la adhesión de nuevos miembros. Entró en vigor en 2003.
- Eso es fundamental - dijo Sofía inclinándose para mirar la página - sin reformas, la UE no podría funcionar de forma eficaz con tantos nuevos miembros.
- Así que el Tratado de Niza era necesario para asegurar que las instituciones de la UE pudieran funcionar correctamente con un mayor número de países. Vamos, que preparó el camino para la expansión - dijo Mateo mientras tomaba nota en su cuaderno al igual que el resto de los niños.
Emma volvió a concentrarse en la lectura hasta que de repente se detuvo y leyó en voz alta:
- El 1 de enero de 2002 empezaron a circular los billetes y monedas en euros en doce países de la UE. Los billetes serían los mismos en todos los países pero las monedas tenían una cara común y otra con un distintivo nacional.
Lucas se echó a reír recordando las anécdotas de sus abuelos.
- Mis abuelos siempre cuentan lo difícil que fue para ellos entender y usar el euro al principio. Mi abuelo siempre decía que se hacía un lío tratando de convertir el precio de euros a pesetas.
- ¡Lo mismo con los míos! Mi abuela decía que cada vez que iba al mercado acababa gastando más porque no entendía bien el valor de las monedas - rio Sofía.
Mateo se unió a las risas y también contó su anécdota:
- Mi abuelo guardó en un bote un montón de las antiguas pesetas. Decía que le parecían más fáciles de manejar que los euros y que las echaría siempre de menos. Aún a veces habla en pesetas y soy yo quien no lo entiende.
Lucas sacudió la cabeza con una sonrisa.
- Es gracioso cómo una simple moneda pudo causar tanto caos. Pero al final, se acostumbraron y ahora lo manejan como si siempre hubieran usado euros.
Mientras anotaban en sus cuadernos pensaron en lo importante que fue la unificación de la moneda en la economía europea y lo fácil que es hoy viajar por Europa sin tener que cambiar la moneda. También pensaron en que no siempre es fácil adaptarse a las cosas nuevas y que los cambios conllevan esfuerzos.
- ¿Lo habéis anotado y explicado? - preguntó Mateo - ahora, sigamos viendo qué más nos dice el libro mágico. Me está resultando muy interesante.
Emma continuó con la lectura del libro mágico fascinada por la historia viva de un continente que buscaba la unión para el desarrollo y el progresO.
- ¡Chicos! - gritó Emma emocionada por su último hallazgo - el 1 de mayo de 2004 hubo una gran ampliación de la UE. Diez nuevos países se unieron: Chipre, Malta y ocho países de Europa Central y Oriental: Chequia, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania y Polonia. ¿Entendéis que esto puso fin a la división de Europa entre los bloques capitalista y comunista tras la Segunda Guerra Mundial?
- Mis abuelos siempre hablaban de lo emocionante que fue ver a tantos países, que alguna vez estuvieron separados por el Telón de Acero, unirse a la UE - dijo Mateo pensando en voz alta.




- ¡Vaya! Eso debió ser un gran cambio. ¿Te imaginas lo complicado que debe haber sido integrar a tantos y tan diferentes países de golpe? - dijo Lucas.
De nuevo los niños fueron apuntando en sus cuadernos los datos de interés y algunas de sus impresiones al respecto. Al terminar Emma siguió leyendo el libro y de nuevo encontró algo que iluminó su rostro.
- ¡Más incorporaciones! - gritó - el 1 de enero de 2007 se incorporaron también Bulgaria y Rumanía.
- ¿Cuántos países había entonces? - preguntó Lucas - estoy perdiendo la cuenta.
- Pues creo que 27 - contestó Sofía.
- Mis padres siempre dicen que es una maravilla poder viajar a tantos países sin tener que pasar por tantos controles fronterizos - dijo Mateo.
- A nosotros nos parece normal porque nacimos en 2011 y ya era así, pero conseguir que tantos países se unan y cooperen es una auténtica hazaña - dijo Sofía mientras asentía con la cabeza.
- ¡Mirad esto! El 13 de diciembre de 2007 se firmó el Tratado de Lisboa. Su objetivo era hacer que la UE fuera más democrática, eficiente, transparente y capaz de enfrentar retos mundiales como
el cambio climático, la seguridad y el desarrollo sostenible. Todos los países de la UE lo ratificaron antes de que entrara en vigor el 1 de diciembre de 2009.
- Eso suena crucial. Se dieron cuenta que tenían que enfrentar retos importantes - dijo Lucas.
- Sí - contestó Sofía - y creo que estos objetivos siguen siendo de gran importancia en la actualidad.
- Crisis económica de 2008, una crisis financiera de grandes proporciones sacude la economía mundial. Diversos bancos europeos sufren dificultades. La crisis conduce a una cooperación económica más estrecha entre los países de la UE.
- ¡Eso fue justo antes de que naciéramos! Mis padres siempre hablan de lo difíciles que fueron esos años - comentó Lucas.
- 2010, Europa aborda la crisis financiera: varios países tienen problemas con sus finanzas públicas. Los países de la UE que.el euro elaboran un plan para ayudarles. La UE establece la unión bancaria para crear un sector bancario más seguro y fiable.
- ¡Una cooperación más estrecha entre los países de la UE y un plan de ayuda financiera y unión bancaria, pero qué interesante y solidario! - dijo Mateo pensativo.
- ¿Lo habéis apuntado? -preguntó Emma.
Los chicos asintieron y Emma continuó leyendo el libro mágico con una sonrisa. Les quedaba poco, algo más de una década. Encontró otro hecho y lo compartió con los demás:
- ¡Esto sí que no lo sabía! - gritó Emma con los ojos muy abiertos - El 10 de diciembre de 2012 la Unión Europea… ¡recibió el Premio Nobel de la Paz en una ceremonia celebrada en Oslo!
- ¡Es lógico! - dijo Sofía- el premio reconoce la contribución de la UE durante varias décadas al mantenimiento de la paz en Europa.
- Pues sí, cuánta razón tuvieron Jean Monnet y Robert Schuman al proponer que los países cooperaran - dijo Mateo.
- ¡Otro país más se une a la UE! Es increíble ver cómo sigue creciendo - dijo Lucas con una sonrisa.
- ¿Y qué acordaron? -preguntó Lucas con interés.
- Para eso deberían reducir la emisión de gases con efecto invernadero. Un auténtico reto - comentó Sofía.
- ¡Vaya, la UE realmente lideró este esfuerzo global para el futuro del planeta- exclamó Lucas.
Los niños anotaron el Acuerdo en sus cuadernos y Mateo añadió una nota junto al hecho: "Es bueno saber que la UE también se preocupa por el medio ambiente”.
Emma, con el libro mágico en sus manos, encontró otro hecho significativo y lo leyó en voz alta:
- El 23 de junio de 2016 Reino Unido votó a favor de abandonar la UE. En un referéndum, el 52 % de los votantes del Reino Unido decide dejar la UE tras más de cuarenta años como miembro.
- ¡Vaya! - dijo Mateo - Me parecía que el Brexit era más reciente.
- El Reino Unido abandonará la UE el 31 de enero de 2020 - dijo Emma - la salida tendrá lugar años más tarde, a principios de 2020.
- Bueno - dijo Lucas con voz seria - a mí no me gustó que se separaran pero es interesante ver cómo la historia de la UE incluye momentos de unión y de separación y que existen mecanismos para poder salir democráticamente si eso es lo que se quiere.
- ¿Y sabéis si en la actualidad hay gente en el Reino Unido que quiere volver a la UE? - preguntó Sofía con curiosidad.
- Sí, he leído que hay debates y opiniones divididas sobre si deberían intentar unirse de nuevo - dijo Mateo pensativo.
- ¡Chicos, a continuación se habla de algo que conocemos porque lo hemos vivido, la pandemia!
- ¡Eso lo vivimos! Estábamos en 3º de primaria y tuvimos que dejar de ir al cole - dijo Lucas.
- Sí, nuestras primeras clases online... ¡qué locura! - dijo Mateo.
- Mis padres dicen que la UE hizo un gran esfuerzo para conseguir las vacunas rápidamente - comentó Sofía.
- Es impresionante cómo la UE trabajó para asegurar vacunas no solo aquí, sino también en otros países - dijo Emma.
De nuevo anotaron en sus cuadernos. En concreto Mateo escribió “COVID-19 – Emergencia sanitaria, la UE colabora para apoyar sistemas sanitarios, contener el virus y garantizar vacunas. La cooperación entre países fue crucial para enfrentar algo tan grande”.
- Abril de 2021 se inicia la Conferencia sobre el Futuro de Europa. Un ejercicio sin precedentes de democracia participativa ofrece a los ciudadanos de la UE una oportunidad única para expresar su opinión y contribuir a configurar el futuro de la UE.
- Es el mayor ejercicio de democracia participativa que ha existido ¿no? - dijo Mateo pensando en voz alta.
- ¿Sabéis si la gente participó mucho en esa conferencia? - preguntó Lucas.
De repente el libro mágico comenzó a llenarse de palabras que respondían a la pregunta de Lucas.
- Dice que hubo mucha participación y que la gente tenía muchas ideas y sugerencias para mejorar la UE - leyó Emma sorprendida al ver que el libro mágico respondía a la pregunta.
- El siguiente acontecimiento es terrible - dijo con la voz quebrada - en febrero de 2022 Rusia invadió Ucrania. Una nueva guerra en Europa…
Lucas, con una expresión seria, comentó:
- Esto es algo muy reciente. Todos hemos visto las noticias sobre la guerra.
- ¿Sabéis si la UE hizo algo específico tras la invasión para ayudar a Ucrania? - preguntó Sofía.
- Sí, la UE no sólo condenó la invasión sino que proporcionó apoyo económico, humanitario y militar a Ucrania, imponiendo sanciones a Rusia - dijo Emma con seguridad.
Los niños volvieron a anotar en sus cuadernos: febrero de 2022, invasión de Ucrania por Rusia. Mateo volvió a añadir información al hecho que acababan de apuntar pues no dejó de mencionar La reacción de la UE, su apoyo a Ucrania y el papel que la UE sigue jugando en la estabilidad y la paz en Europa.
No había nada más escrito en el libro pero sí muchas páginas vacías para continuar escribiendo una historia de Europa y de la Unión Europea. Los nuevos retos y desafíos del siglo XXI ¿Cuáles serían? ¿Podrían ellos contribuir a una Europa mejor, a un mundo en paz y sostenible?
De repente, la figura de la diosa Europa apareció, envuelta en un aurea mágica y brillante, llamando a los niños para que la acompañasen a otra estancia de la biblioteca. Una vez allí les dijo:
- ¡Felicidades valientes! Habéis superado todas las pruebas y retos que os he puesto. Habéis demostrado valentía, capacidad de trabajo en equipo y ahora sois conocedores de la Historia de Europa y de sus valores.
-¡Lo logramos! - gritó Lucas con euforia.
- Sí, y hemos aprendido tanto. No solo sobre la historia, sino también sobre la importancia de la cooperación y la paz - dijo Sofía.




Europa asintió, con su aura resplandeciendo aún más.
- Habéis hecho un gran esfuerzo y estoy muy orgullosa de vosotros. Ahora que conocéis la historia y los valores de la UE, os animo a convertiros en defensores de estos valores. La paz, la democracia, los derechos humanos y la solidaridad, son esenciales para nuestro futuro.
- Prometemos seguir aprendiendo y defendiendo estos valores, Europa - dijo Emma con rotundidad.
- Sí, seremos embajadores de la UE en nuestro instituto, en nuestras casas y allá donde viajemos - dijo Mateo emocionado.
Europa sonrió con satisfacción diciendo:
- Eso es exactamente lo que esperaba. Recordad siempre que cada uno de vosotros puede marcar la diferencia. Continuad aprendiendo, compartiendo vuestro conocimiento y trabajando juntos por un futuro mejor. Gracias por vuestro compromiso, el futuro que nos espera es incierto y no siempre será fácil. Vosotros los jóvenes sois el futuro y la esperanza. Confío en vosotros.
Y tras decir esas palabras, la figura de Europa comenzó a desvanecerse lentamente, dejando una estela de luz mágica que llenó la biblioteca. Los niños se miraron entre sí, llenos de orgullo por todo lo que habían logrado y aprendido. Estaban dispuestos a seguir explorando el mundo, sabiendo que llevaban consigo el conocimiento y los valores que les había enseñado Europa.
CAPÍTULO 8: juntos de vuelta
Y tras decir esas palabras, la figura de Europa comenzó a desvanecerse lentamente, dejando una estela de luz mágica que llenó la biblioteca. Los niños se miraron entre sí, llenos de orgullo por todo lo que habían logrado y aprendido. Estaban dispuestos a seguir explorando el mundo, sabiendo que llevaban consigo el conocimiento y los valores que les había enseñado Europa.
Europa se había marchado ¿sería para siempre? Tras un momento de incertidumbre Mateo se animó a hablar:
- Bueno pues… eso es todo chicos - dijo Mateo con tristeza.
Los amigos asintieron, todos ellos lo sabían pero, tras haber superado tantas aventuras, les costaría abandonar “Euroclash” para siempre, ese juego con el que habían aprendido sobre Europa y la importancia de la actual UE. Sin embargo, tenían muchas ganas de ver a su familia y a sus seres queridos, y ese deseo cobró fuerza en su interior.
-¿Cuándo y cómo volveremos a nuestras casas? - preguntó Sofía, mirando alrededor con impaciencia.
De repente, el suelo de la biblioteca se abrió en medio de la habitación y apareció una flor de metal con signos extraños y un centro de cuarzo brillante, la misma flor que, al tocar, los había llevado al pasado.
Los niños se miraron con seguridad y, sin vacilar, extendieron las manos y tocaron la flor.
Una sensación de vértigo los envolvió. El mundo giró a su alrededor y sintieron como si fueran arrastrados por una corriente invisible. Sus estómagos se revolvieron y sus cabezas dieron vueltas. Era una sensación intensa, como estar en una montaña rusa que no parecía tener fin.
De repente, el vértigo cesó y se encontraron de nuevo en la biblioteca del instituto, la misma habitación oculta que habían descubierto en sus primeros días de instituto. La flor de metal estaba allí, inerte, pero aún con ese brillo mágico en su centro de cuarzo.




Los niños se quedaron de pie junto a la flor, respirando profundamente y asimilando lo que acababa de ocurrir. Comenzaba a amanecer y el instituto empezaba a llenarse de alumnos que contaban anécdotas de la tarde anterior entre gritos y risas. Los estudiantes se dirigían hacia sus primeras clases bostezando y todo parecía sumamente normal, aunque para Mateo, Sofía, Lucas y Emma, todo era diferente.
—No puedo creer que hayamos vivido todo eso y que aquí no haya pasado el tiempo —dijo Lucas con asombro - ¿Cómo puede ser posible?
—Sí, parece que todo fue un sueño, pero sabemos que no lo fue —añadió Mateo, mirando con suspicacia la flor del tiempo.
— Hemos aprendido tanto sobre el pasado de Europa, sus guerras y su dolor... Pero también sobre el proyecto de cooperación de los padres de la Unión Europea para evitar la guerra en Europa. Ahora conocemos la UE, su historia, sus tratados y su importancia para alcanzar una Europa próspera y en paz en la que nosotros hemos tenido la suerte de poder vivir — reflexionó Sofía.
- Y sabemos que Europa tiene que enfrentar grandes retos medioambientales, políticos y una guerra. Pero nosotros somos ahora más europeístas y defensores de los valores de Europa — dijo Lucas, con una firmeza inusual en su voz.
Los amigos se miraron, sabiendo que este viaje los había cambiado para siempre.
—¿Cómo os veis en el futuro? ¿Creéis que esta experiencia os ha cambiado? —preguntó Emma, rompiendo el silencio.
Sofía, amante de las matemáticas y siempre tan lógica, fue la primera en hablar.
— Después de esta experiencia creo que de mayor me gustaría trabajar en el Tribunal de Cuentas Europeo. Me gustaría auditar los ingresos y gastos de la UE para verificar que el uso, rentabilidad y contabilidad de los fondos económicos que se reciben son los correctos. Esto es algo fundamental para el buen funcionamiento de la UE y su estabilidad económica. La verdad es que después de esta experiencia me gustaría poder llegar a trabajar en una institución así.
- Guauuuu - dijeron los amigos con asombro.
- Eres increíble Sofía - dijo Mateo - no dejas de sorprenderme. Pues yo, no sé porque, pero me gustaría ser escritor, periodista o algo así. Quiero contar historias que inspiren a las personas a valorar la unidad y la paz en Europa, recordando nuestra historia y la necesidad de luchar por los valores de la UE.
- Eso sería estupendo Mateo - dijo Emma - Pues a mí me encantaría ser profesora de Historia. Una vez leí una frase de un historiador que me encantó. Para él la Historia no se basaba en aprender datos y fechas, decía que “el objetivo de la Historia no es otro que el ayudar al hombre actual a comprender el mundo en el que vive explicándole de qué manera ha llegado a ser lo que es”. Yo quiero que mis alumnos conozcan la fascinante historia de Europa.
- ¡Pues visto así tiene mucho sentido! Todos hemos aprendido mucho de eso en este juego. La UE nace de la necesidad de paz tras la guerra y entender eso es fundamental - dijo Sofía.
- Pues yo... bueno, me gustan los videojuegos y los acertijos, pero también he aprendido que la política puede ser una herramienta poderosa. Me gustaría ser un político, uno que defienda la unidad y los valores europeos, y usar el diálogo y la negociación para resolver problemas - dijo Lucas.
Sofía miró sorprendida a Lucas, a su parecer era el que más había madurado durante el extraño juego. Después dijo como hablando en voz alta:
- Parecemos los mismos pero no somos los mismos. Hemos aprendido tanto… —dijo Sofía— no sólo sobre la historia, sino sobre la importancia de trabajar juntos, de entendernos y apoyarnos mutuamente.
- Sí —asintió Mateo— hemos visto lo que la guerra y el odio pueden hacer y sabemos que la cooperación y la paz son el camino a seguir.
—Somos parte de algo más grande que nosotros mismos — añadió Emma - y ahora, con lo que hemos aprendido, podemos hacer nuestra parte para asegurar un futuro mejor para Europa.
-¡Vamos a hacerlo! —gritó Lucas con emoción— ¡Vamos a trabajar juntos, allá dónde estemos, para hacer de Europa un lugar de paz, prosperidad y unidad!
Así, con un profundo sentido de responsabilidad, los cuatro amigos salieron de la biblioteca y caminaron por los pasillos del instituto listos para enfrentar el futuro y hacer su parte para construir una Europa mejor. Todo seguía igual en el instituto “La Montaña” pero para los 4 amigos ya nada sería lo mismo. Habían completado su viaje en "Euroclash" pero sabían que su verdadera aventura comenzaba ahora.




Créditos: "Salvando el futuro de la UE, con la ayuda de su pasado", es un audiolibro creado por los alumnos de 1º de la ESO de la asignatura de "Proyecto interdisciplinar" del IES Hermanos Machado de Dos Hermanas (Sevilla) para la creación de materiales de difusión de la Unión Europea. Proyecto ERASMUS-JMO-2023-OFET-LEARNING-EU.
Número: 101127191. Acrónimo: IHMLE.
"Salvando el futuro de la UE con la ayuda de su pasado" 2023-2024 by IES Hnos Machado Montequinto is licensed under CC BY-NC-ND 4.0




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